IPROFESIONAL ENTREVISTA

¿El súper cepo al dólar alcanza para no devaluar?: esto advierte Guido Lorenzo, director de LCG

El director ejecutivo de la consultora LCG analizó los detalles del presupuesto presentado por el Ejecutivo y las últimas medidas cambiarias
FINANZAS - 20 de Septiembre, 2020

En diálogo con iProfesional, Guido Lorenzo, director ejecutivo de LCG, calificó los anuncios cambiarios como improvisados y aseguró que el Gobierno está tratando de postergar una devaluación inevitable, dado que el cepo no se puede liberar sin que suba antes el tipo de cambio. 

-¿Cómo viste las últimas medidas cambiarias?

-Me parecieron improvisadas, cuando tenían tiempo para pensarlas y ese tiempo costó dólares. Me refiero a que hay dos problemas cambiarios: la brecha alta y pérdida de reservas mensuales, con un nivel de reservas netas bajo. No dan las cuentas para seguir así. Podían elegir distintos caminos para atacar ambos problemas pero el camino que se escogió fue el de cuidar las reservas más que achicar la brecha, con medidas que afectan a los minoristas, a la deuda de empresas y el parking. Siempre con la esperanza de que sea algo transitorio, por ejemplo, en el caso de las empresas serían 6 meses. Después, esperan los dólares del agro y que, con eso, se pueda abrir el cepo.

-¿Y es un escenario posible?

-Ese razonamiento me parece poco intuitivo. Al mismo tiempo que se mira la dinámica de reservas, también hay que poner un ojo en los stocks. Hay $2,3 billones en plazos fijos, donde el 30% son minoristas, que si abren el grifo del dólar al nivel oficial se corre el riesgo de que una parte de ese stock se quiera dolarizar. No veo que se pueda abrir el grifo de dólares cuando lleguen las divisas del agro, por lo menos, no al precio actual, aun ajustado por inflación para dentro de 6 meses. 

Lorenzó alertó que si se libera el cepo una parte de los plazos fijos en pesos buscarán dolarizarse

-¿Es necesario dejar subir el dólar antes de levantar las restricciones? 

-El precio al que uno puede empezar a liberar las restricciones cambiarias debería ser más alto. No queda otra. No digo que la devaluación vaya a ser inminente pero es inevitable. Están pateando siempre la pelota y en algún momento van a tener que devaluar. La devaluación puede ser más o menos prolija. El mismo BCRA reconoce que no tiene los u$s3.500 millones para deuda de empresas. Ahí sí la devaluación es inevitable, no sé cuándo será pero el precio actual del dólar es insostenible

-Los funcionarios aseguran que el dólar no está atrasado... 

-Sí, dicen que se corresponde a los niveles de momentos donde Argentina tuvo superávit de cuenta corriente y, además, afirman que no reciben quejas de ningún sector. Sobre el primer punto, hay que decir que comparan contra una economía de hace 10 o 15 añosdonde cambiaron muchas cosas, por ejemplo, la presión tributaria. El tipo de cambio actual, ajustado por presión tributaria, no es competitivo. Con respecto a la queja de los sectores, es lógico que no lo hagan porque en una economía deprimida no hay lugar para eso. Es una concepción errada. Además, el precio del dólar está expresado en pesos, entonces hay una relación entre las cantidades. El propio presupuesto dice que no van a abundar dólares y que parte del déficit se va a cubrir con emisión. Un argentino promedio, lo único que sabe es que en el futuro van a sobrar pesos y faltar dólares, lo único que puede hacer para cubrirse es demandar divisas.

-¿Cuánto da ese tipo de cambio ajustado por presión tributaria?

Tomando el valor del contado con liquidación, entre $135 y $140, se volvería a niveles de tipo de cambio del año 2004, ajustado por presión tributaria. El oficial de hoy, ajustado por presión tributaria, está en niveles de 2010 o 2011, a las puertas del cepo. Ahí se nota cierto atraso. 

Para el analista, una devaluación habría solucionado la pérdida de reservas y reducido la brecha

-¿Qué se podría hacer para tratar de achicar la brecha?

-Un camino más prolijo hubiese sido desdoblar. No soy muy fanático de la idea pero la visión del Gobierno es que el tipo de cambio financiero está desconectado de los fundamentos reales que rigen el tipo de cambio de la cuenta corriente. Si ese es el caso, una medida prolija es el desdoblamiento. Genera un mercado libre de dólares financieros donde el precio se fija por el libre juego de oferta y demanda. Y, a la vez, trataría de reducir la cantidad de pesos que hay en la economía para que ese tipo de cambio no haya tanta presión. Por otro lado, podrían ingresar dólares a ese tipo de cambio libre y que esa oferta aplaque el precio. La otra alternativa, y que para mí era la solución definitiva, era directamente depreciar el peso. No lo hacen por una cuestión política. Ahora, políticamente me parece poco inteligente porque están demorando lo inevitable y corren el riesgo de que la devaluación termine dándose mucho más cerca de las elecciones legislativas. 

-¿Hay plan para recomponer reservas?

-El Gobierno no parte de la premisa de lluvia de inversiones y dicen que no hay posibilidades de un boom exportador en el corto plazo. Hablan de cambiar la matriz productiva, son medidas más estructurales, de mediano y largo plazo. Sí hay sectores con potencial pero son marginales, no hacen a la macro. Si quieren volver a exportar u$s85.000 o u$s90.000 en el corto plazo, la única alternativa que queda es que el precio de la soja vuele. Por suerte para el país, está subiendo aunque tampoco está llegando a los u$s600.

-¿Cómo viste el presupuesto que presentó el Gobierno?

-La lectura del proyecto muestra cosas que hacen bastante sentido, otras que tienen mensaje y algunos números que se pueden discutir. En la parte real de la economía, se proyecta una caída de la actividad de 12 puntos, con una recuperación muy gradual, donde se llega a los niveles de actividad prepandemia en 2 o 3 años. Me parece algo hasta conservador o realista. 

Ahora bien, en todo el presupuesto se trabaja con una pauta de inflación de 29%. Actualmente, con una recesión de más de 10 puntos, desempleo de más de 15 puntos, precios controlados y tarifas congeladas, estamos teniendo una inflación más alta de la presupuestada para el año que viene y en todo el presupuesto no aparece ningún tipo de política antiinflacionaria. Si uno trata de intuir qué hay detrás, se ve que el tipo de cambio está corriendo detrás de los precios y uno podría decir que la política antiinflacionaria será el atraso cambiario

Finalmente, hay algunos mensajes. Por ejemplo, dicen que la economía va a ir impulsada por la obra pública en un primer momento pero que el aumento de la actividad debe ser medido porque, cuando la Argentina crece se queda sin reservas, se come el superávit comercial y genera tensiones cambiarias que desembocan en una crisis de balanza de pagos. Ponen el foco en la cuestión externa y soslayan bastante lo fiscal. 

-¿Cómo ves el objetivo de 4,5% de déficit? 

-Para los más fiscalistas, todavía es mucho. Además, de cara al año que viene hay una reasignación de recursos porque este año el gasto de capital terminaría en 1,3% y planean llevarlo a 2,2% del PBI en 2021. Entonces, hay dos desafíos: achicar la brecha fiscal y reasignar gasto como para darle más espacio al gasto de capital y menos a otro tipo de gastos. Entonces, ¿a quién le saco? Una alternativa sería subir impuestos pero no parece que vaya a haber nuevos, salvo el de grandes fortunas. Lo que se deja entrever es que habrá que avanzar por la cuenta de subsidios que no se tocó este año, como contrapartida del congelamiento de tarifas. Si tocan los subsidios, podría haber inflación por esa suba de tarifas

El economista criticó que no haya una política antiinflacionaria explícita en el presupuesto

-¿Cómo ves el salario real hasta ahora y qué proyecciones tienen? 

-El salario real cayó muy fuerte en los últimos 3 años. Tuvo una caída casi similar a la de la salida de la convertibilidad. En términos de dólares, cayó 70% a la salida de la convertibilidad; en los últimos 3 años, cayó 75%. Está en franca caída. Pensar que puede haber una recuperación del salario real es factible y dependerá de que la inflación no se dispare y que se pueda dinamizar el mercado de trabajo. Ahora bien, otro año de caída del salario real sería raro en términos históricos pero hay que tener en cuenta que estamos en niveles muy bajos de salarios. Podríamos aspirar a una recuperación de 3 a 5 puntos pero no creo que sea el elemento determinante para el crecimiento. 

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