Atentos inversores: ¿qué es y cómo se forma una burbuja financiera?

Atentos inversores: ¿qué es y cómo se forma una burbuja financiera?
Todo inversor debe estar siempre atento a lo que ocurre con las cotizaciones de su cartera para no ser víctima de una burbuja. Cómo detectarla
Por Ruben Ramallo
31.12.2020 07.53hs Finanzas

Los mercados suelen presenciar en determinadas ocasiones cómo algunas acciones muestran crecimientos desmesurados. Es entonces cuando los inversores comienzan a temer no estar en condiciones de poder percibir, a su debido momento, si han sido víctimas de lo que se denomina una burbuja.

Por lo general, una burbuja financiera surge de manera espontánea cuando el precio de un activo, cualquiera sea del que se trate, ya sea acciones, bonos, inmuebles o lo que sea pasible de tener una cotización, comienza a subir en forma desproporcionada frente a su valor real o intrínseco, o dicho de otra manera, del valor que debería tener.

Claro está que también es posible que sea el resultado de maniobras especulativas que buscan sacar rédito, presionando a la demanda con todo tipo de artilugios.

La dinámica de una burbuja financiera no puede entenderse sin la especulación, que básicamente se trata de comprar un activo a un precio barato con la esperanza de que su valor suba y así poder venderlo a un mayor precio, independientemente del valor real del activo.

Desde ya que la historia es muy rica en materia de burbujas financieras, pues todo comenzó en Amsterdam con "la burbuja de los tulipanes" a mediados del siglo XVII.

A lo largo de varios años los precios de los bulbos de tulipán fueron subiendo de manera desproporcionada, llegando a superar holgadamente los valores de grandes mansiones. Pero luego de una década, en 1637 la burbuja explotó y hundió al país por décadas.

Muchos años después, estalló la crisis bursátil de 1929 que llevó a la economía de EE.UU. a la peor depresión de la historia, por lo profunda y por el tiempo que demandó su recuperación.

Cuando terminó la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos experimentó un crecimiento económico que se reflejaba en las cotizaciones de las acciones de ciertas compañías. Tal crecimiento trajo consigo un exceso de confianza. Los bancos otoragaban créditos al por mayor y la gente los adquiría pensando que podrían pagarlos con las ganancias obtenidas en los mercados, pero la burbuja estalló y la crisis duró 7 años y sus consecuencias fueron mundiales.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Japón inició su reconstrucción y comenzó a crecer a un ritmo del 10% por año, ganando el mote de una economía "milagrosa", lo cual se trasladó al precio de los inmuebles que ingresaron en una gran carrera especulativa.

Es famoso el relato que cuenta que el suelo debajo del Palacio del Emperador llegó a ser valuado en un precio mayor que el de toda California. En 1989 la burbuja reventó y a Japón le tomó una década comenzar a recuperarse, conocida como la "década perdida".

También puede mencionarse la la extraordinaria burbuja de las compañías "punto.com" entre 2000 y 2002, cuando en pleno auge de internet, muchísimas empresas informáticas alcanzaron valores estratosféricos a pesar de que no tenían historia ni ingresos reales, pero cuando se comprobó que no eran rentables, "la burbuja de las puntocom" estalló.

Ya más recientemente otra enorme burbuja fue la de las hipotecas subprime que produjo el hundimiento de los mercados en 2008 y la crisis económica global de 2009.

 

A ellas podría sumarse la primera eclosión de las criptomonedas, que tuvieron su punto culminante en diciembre de 2017 para luego caer en forma estrepitosa.

Pero también se puede mencionar la burbuja desatada en China hace algunos años en la que el precio que se disparaba sin cesar era el del ajo.

¿Cómo se conforma una burbuja?

En la práctica, se requiere que confluyan varios factores y que se cumplan sucesivas etapas hasta alcanzar un punto máximo para luego entrar en la faz de la corrección.

A continuación se observa cómo suele ser el curso de un activo cuyo precio escala hasta lo más alto para luego caer y quedar reducido a una mínima expresión:

 

Del gráfico surgen las siguientes fases:

  • Oculta: el aporte de capital inicial es realizado por los desarrolladores de la marca o producto.
  • De conciencia: la evolución del activo comienza a llamar la atención de inversores institucionales, que alcanzado un nivel de rentabilidad preestablecido venden, en lo que se denominan "primeras ventas". Pese a ello, superada la "Bear trap" comienzan a aparecer más inversores individuales.
  • De manía: el avance del precio comienza a ser captado por los medios que masifican la posibilidad de ganar dinero rápido y sin mayor riesgo. Así, el precio se acelera, en medio del entusiasmo que se va generalizando, que va dejando lugar a la codicia. Ante la aceleración de la suba, esta se transforma en codicia y en poco tiempo más se genera el engaño de que el proceso es "infinito". Por lo que se ingresa en lo que se denomina "el nuevo paradigma": esto es nuevo y va a perdurar por largo tiempo, con precios que no van a parar de escalar.
  • De hundimiento: la suba llega a su fin, por agotamiento de la demanda, pero ante un pequeño cambio de la tendencia y luego de tocar un piso, se supone que se trata de apenas una corrección y se produce la "Bull Trap", es decir se supone que se retomará la faz ascendente, pero en poco tiempo se ingresa en la normalidad y la oferta supera ampliamente a la demanda y el precio comienza a caer en forma cada vez más acelerada, producto del miedo y luego se da lugar a la capitulación.
  • Finalmente, luego de este ajuste, el precio retoma la "senda normal".

Este fenómeno, que se debe a la especulación se da con mayor frecuencia de lo que se supone, por lo que todo inversor debe estar siempre atento ante la posibilidad de quedar envuelto en ellas.

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