PANORAMA FINANCIERO

A un año de la reestructuración, para conseguir fondos la Argentina pagaría más caro que durante el Megacanje

El país no recuperó acceso al crédito internacional y ahora los inversores creen que irá al default a partir del 2024. Qué se hizo mal
FINANZAS - 31 de Agosto, 2021

Se cumplió un año desde que la Argentina anunció el resultado de su reestructuración de deuda, con un nivel de adhesión del 99%. La operación, que incluyó entre deuda en dólares ley argentina y extranjera un total de u$s107.000 millones (en manos de privados era el 75%), fue recordada el martes por la cuenta oficial de Twitter del Ministerio de Economía al llamarla "histórica". Y claramente lo fue: después de una "exitosa" transacción en términos del nivel de aceptación, el costo de financiamiento de la Argentina no sólo que no bajó sino que se disparó. Actualmente si el Gobierno necesitara obtener fondos pagaría tasas más altas que durante el ruinoso Megacanje de Domingo Cavallo cuando se convalidó hasta 16% versus el 20% que ostentan los bonos actuales de la Argentina.

Lejos quedó la imagen de Martín Guzmán aplaudido en una reunión de Gabinete tras la arenga de Santiago Cafiero. "Un aplauso para Martín", dijo en agosto del año pasado cuando el principal grupo de acreedores (léase BlackRock) dio el visto bueno y aseguraba el éxito del canje que se anunciará más tarde ese mes. Pero de ese aplauso quedó tan sólo el silencio de radio.

Durante el Megacanje de Cavallo el país pagó tasas del 16% pero los bonos de Guzmán cotizan al 20%.

Un acuerdo que no abrió las puertas

Las explicaciones del fracaso en el escenario post canje tienen varias explicaciones. Según Guzmán, parte importante se debe a que faltaba un acuerdo con el FMI que le diera "contexto" al supuesto programa económico que nunca desplegó con los bonistas privados. Es recordada en Wall Street su hoja de Excel con proyecciones que intentaban marcar una especie de sendero económico que el ministro nunca explicitó.

"Ni siquiera tuvo intenciones de hablar con nosotros. Hablábamos con los bancos asesores que tampoco sabían que quería el ministro. Fue toda una verdadera pérdida de tiempo esa operación. Se llegó a un arreglo porque Argentina subió la oferta desde 30 centavos a 53. Y los acreedores, diez meses después, aceptaron para poder vender los bonos ni bien los tuvieron en la mano. Y así fue", reseñó el gerente de un fondo estadounidense que participó de la operación a último momento.

La estructura de los bonos fue "pianta inversores". Como los cupones eran tan bajos (casi cero) en los primeros años, el incentivo a estar posicionado y cobrar algo se esfumaba. Los brokers de Nueva York dicen que esa "obviedad" era algo que hubiera mantenido los precios de los bonos, al menos un tiempo. "Armar un esquema tan bajo de cupones es una invitación a irte. Se le intentó explicar al ministro pero creo que él quería dar un mensaje político. Y fue lo que fue", reseñó otro participante de esas negociaciones.

La relación de Guzmán y los acreedores fue tensa desde el primer momento. El discípulo de Joseph Stiglitz (que es mala palabra entre los banqueros de Wall Street) intentó -así lo planteó en el Congreso- un cambio de paradigma en las renegociaciones de la deuda. Su ambiciosa idea tenía como mentor a Stiglitz y a otro economista que pronosticó (erróneamente) una crisis de defaults a nivel mundial por el Covid como Jeffrey Sachs.

Héctor Torres dice que Guzmán sentó el precedente de lo que no se tiene que hacer.

Rechazo en Wall Steet

Con estos dos "anti Wall Street" como usinas de pensamiento, y su background netamente académico pero muy alejado de los "trading rooms", Guzmán salió a la cancha a dejar su huella. "Yo siempre dije que Guzmán había metido la pata en elegir ese camino único. Cuando ante el Congreso dijo que iba a sentar un precedente en el tema de las reestructuraciones de la deuda. Creo que lo sentó, pero en lo que hay que evitar. Porque empezó por el sector privado, usamos muchas reservas para pagar deuda, luego se reestructuró y no sirvió de nada porque seguimos sin acceso a los mercados y postergamos el acuerdo con el FMI que es el principal acreedor", afirmó Héctor Torres, ex representante argentino en el FMI.

Javier Timerman, socio de AdCap y uno de los "Golden Boys" que llegaron a Nueva York y tuvieron puestos relevantes en distintos bancos de inversión, suele decir que la Argentina hubiera crecido mucho más si a raíz del canje hubiéramos vuelto a tener acceso a financiamiento. Y repite que si el objetivo era no tener financiamiento, entonces mejor hubiera sido no pagar nada. Timerman señala que se tendría que haber hecho algo menos agresivo y recomponer la relación con los acreedores, algo que fue lo contrario.

Más allá de la discusión, lo cierto es que los números mandan y los bonos argentinos -desde que se emitieron- caen hasta 25%. Tampoco mejoró la famosa "sostenibilidad" de la deuda, tal como afirmaba Guzmán. La probabilidad de un default de acá a 4 años es del 80% (tomando los seguros anti default que se compran y venden en el exterior conocidos como CDS). Eso explica por qué el mercado le cobraría tasas del 20% (actual rendimiento de la deuda) mientras que la expectativa de Economía -al terminar el canje- era que los bonos fueran a rendimientos del 8-10%.

Nada de eso ocurrió y si bien el país se "ahorró" u$s42.000 millones entre 2020-2024, después de ese período necesitará conseguir financiamiento o tendrá que reestructurar. Claro que esa decisión la tendrá que tomar ya otro Gobierno, a lo sumo que Alberto Fernández vaya por la reelección. Demasiado tiempo y una sólo certeza. El canje no sirvió para que el país vuelve a tener crédito.

Te puede interesar

Secciones