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¿Cuál es la moneda de América Latina que más se devaluó en 2021 frente al dólar?

El peso colombiano es la moneda más devaluada, seguido por el argentino y el sol peruano, de acuerdo con un informe económico de cotizaciones 2021
Por iProfesional
06/12/2021 - 14,56hs
¿Cuál es la moneda de América Latina que más se devaluó en 2021 frente al dólar?

El peso colombiano es la moneda de América Latina más devaluada frente al dólar, seguido por el argentino y el sol peruano, de acuerdo con un informe económico que analiza las cotizaciones 2021.

La moneda colombiana perdió alrededor del 14% de su valor en lo que va del año, seguida del peso argentino y el sol peruano.

En América del Sur queda como excepción el real brasileño, indica Bloomberg.

El peso argentino perdió un 13%, el sol peruano un 11% y el peso chileno alrededor de 8%; lejos entonces queda el mexicano, con un 1%.

"Cuando caen las tasas de interés en los Estados Unidos se incrementa el apetito por acciones u otros activos de riesgo como, por ejemplo, instrumento de deuda de soberanos emergentes como Colombia, México, Brasil y, sobre todo, si se amplía el diferencial entre los rendimientos de esos tipos de instrumentos con respecto a los rendimientos de la deuda soberana estadounidense", comenta Jorge Hernando García Castro, experto en mercados financieros.

García añade que la recuperación del empleo en los Estados Unidos, así como la amenaza de la nueva variante Ómicron del coronavirus, estaría empujando al dólar como referencia mundial y provocando un desinterés por las monedas emergentes, entre las que se ubican las latinoamericanas.

"Adicionalmente esa liquidación masiva de posiciones en activos de riesgo se lleva a cabo cuando disminuye el apetito por ellos. Actualmente en Estados Unidos se espera que las tasas de interés suban más rápido de lo previsto en 2021. La nueva variante del coronavirus puede acentuar aún más las disrupciones en las cadena de suministros, generando mayores presiones inflacionarias", agrega García.

El experto ofrece el ejemplo de México, que, aunque logró buenas posiciones en los primeros meses del año, ve cómo su moneda ahora está en el ranking de las que pierden terreno frente a la divisa verde.

"El peso mexicano había logrado mantenerse fuerte principalmente porque México estaba logrando atraer y retener capital debido a los rendimientos de la deuda soberana denominada en pesos mexicanos, muchos más atractivos que otras deudas soberanas", comenta García.

Varios analistas esperan que la fortaleza de las materias primas, de las que dependen las principales economías latinoamericanas, amortigüe el impacto en las divisas locales, pero los últimos meses los mercados han sido testigos de gran volatilidad como consecuencia de la pandemia.

La devaluación en Argentina

Desde marzo de este este año, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) viene aplicando una estrategia de evolución controlada para la apreciación del dólar llamada crawling-peg, que consiste en llevar el tipo de cambio por detrás del avance de la inflación.

Así, mientras desde agosto de 2019 hasta febrero de este año se llevaba la cotización de la moneda estadounidense al son de la inflación, desde el tercer mes de año 2020, se resolvió utilizar esa variable económica como ancla de precios y llevar el precio de la divisa a un ritmo de aproximadamente el 1% mensual, cuando los precios lo hacen alrededor del 3% por mes.

El mercado esperaba y especulaba desde hace tiempo que, tras las elecciones legislativas de noviembre, habría un salto abrupto del tipo de cambio, lo que se llama una devaluación de shock, pero el Gobierno lo descartó de plano en repetidas ocasiones.

"No vamos a devaluar. Esto ya lo ha dicho el Presidente, el ministro de Economía, el presidente del Banco Central", afirmó en octubre el entonces jefe de Gabinete, Santiago Cafiero. Y no mentía: Hasta el cansancio el Gobierno afirmó en boca de distintos funcionarios (incluso otros que Cafiero no mencionó, como Cecilia Todesca) que no iba a ir por el camino de una devaluación abrupta por el efecto que eso puede tener en precios e, incluso después de la salida de Cafiero del cargo, que se dio tras las elecciones del 14 de noviembre, ese mensaje persiste.

Parte de las exigencias del FMI es que se normalice el tipo de cambio.
Parte de las exigencias del FMI es que se normalice el tipo de cambio.

Un cambio resistido, pero necesario

El tema es que en el mercado advierten que el actual retraso del crawling peg en relación a la inflación no podrá perdurar mucho tiempo y esto se debe a que las reservas netas (estimadas en unos u$s4.500 millones por estos días) no alcanzan para sostener el ritmo de devaluación actual. Eso está forzando al Gobierno a encarar un cambio en su política monetaria.

Y es que, tal como indica en diálogo con iProfesional la economista Candelaria Botto, "hoy el tema de las reservas cobra mucha relevancia de cara al acuerdo con el FMI y al pago que se le debe hacer el próximo 22 de diciembre". Ese desembolso será de unos u$s1.900 millones, casi la mitad de las reservas netas del BCRA, que están (calculadas entre u$s3.000 millones y u$s5.000 millones, dado que no es un dato oficial, sino que cada consultora lo estima en base a sus datos).

Botto advierte que, tras ese pago, "hay que ver cómo se va a pasar el verano" e indica que, si bien hay una perspectiva más alentadora de cara al ingreso de dólares que se va a dar con  la cosecha fina en los próximos meses en un contexto de muy buen precio del trigo, si no hay un cambio en la política devaluatoria la situación de las reservas sería muy difícil. En ese sentido, asegura que, la aceleración del crawling peg para evitar un salto devaluatorio, sabiendo del efecto que eso puede tener en los precios, era algo esperado.

Y, tal como se preveía, finalmente, el presidente del Central, Miguel Ángel Pesce, confirmó en el marco de la 27° Conferencia de la Unión Industrial Argentina (UIA) que cambiará la política que viene aplicando para el tipo de cambio. Según anticipó, a partir de ahora, se monitoreará el proceso inflacionario y el dólar acompañará, en la medida de lo posible, los índices mensuales.

Botto afirma que esta decisión está en línea con lo que se está negociando con FMI y lo mismo asevera el director de la consultora Analytica, Claudio Caprarulo, "este tema seguramente es parte de la discusión con el Fondo, ya que en su último informe anual sobre Regímenes de Tipo de Cambio y restricciones cambiarias el organismo marcó un punto de quiebre en la Argentina en agosto de 2019, abandonando un régimen de flotación para pasar a ‘otro tipo de administración’, que es cuando no se puede categorizar en ninguna de las otras categorías".

La puesta en marcha del nuevo ritmo de devaluación llegará pronto.
La puesta en marcha del nuevo ritmo de devaluación llegará pronto.

¿Cuándo se pondrá en marcha?

La duda ahora es ¿cuándo y cómo pondrá en marcha esta estrategia? A esta pregunta, Juan Pablo Di Iorio, Research Analyst de la consultora ACM, prevé que "a partir de enero se empezaría a acelerar el crawling peg" y coincide con sus colegas en que esto es parte de las acciones previas que define la condicionalidad del FMI para llegar a un acuerdo.

En esa línea, prevé que podría ser una buena señal de cara al Fondo. Y recuerda que esta estrategia se asimila a lo que sucedió con el acuerdo de Angola, de 2018, donde también existía una brecha cambiaria amplia y se tomó un camino similar.

Nicolás Zeolla, economista jefe de la Fundación de Investigaciones para el Desarrollo (FIDE), anticipa que, así "la política cambiaria tendería a una normalización". Sin embargo, advierte que se debe procurar "que no sea un factor aceleracionista de los precios". Para ello, señala que se debe apuntar a un ritmo intermedio entre la inflación y la estabilidad cambiaria.

Indica, al respecto que "el nivel de tipo de cambio real medido al dólar oficial se encuentran en niveles alto en términos históricos por estos días y, además, el dólar financiero no es un valor referencia para transacciones reales, que proyectando el dólar oficial a ese nivel es el de un dólar mayor que el salida de convertibilidad". Esa, sin dudas, en una variable que el Gobierno y el mercado deberán considerar en el nuevo escenario cambiario.

Por su parte, el economista Federico Glustein apunta en igual sentido que el crawling peg tenderá a acelerarse y que eso supone ir reduciendo los desbarajustes de la economía y el mercado cambiario. "Mientras las monedas de países emergentes fueron cediendo, como se ha visto este último día con la lira turca, con una inflación del 50%, el peso argentino se aprecia al depreciar menos de la mitad que el crecimiento inflacionario, lo que se traduce en mayor demanda de dólares, ingresos de importaciones y pérdida de competitividad", apunta.

En ese sentido, estima que el crawling peg se acelerará inicialmente en 2% mensual a partir del mes que viene y que, a medida que se logre una mejoría en las cuentas y las reservas, pasará a un 3/4% mensual, buscando recuperar el terreno perdido, pero sin meter presión sobre la inflación

Asimismo, Sebastián Menescaldi, de Eco Go, tampoco espera que el BCRA dé un volantazo en materia cambiaria con el dólar oficial desde comienzos del año que viene. Para el experto, la evolución del oficial para enero-marzo de 2022 estará más cerca al 2,8-3% porque, más allá de que necesita estabilizar las reservas netas y reducir gradualmente la brecha cambiaria, "el Gobierno se asustó con el aumento de precios y quiere seguir manteniendo el tipo de cambio como una especie de ancla".

El BCRA mantiene la tasa de política monetaria quieta, pero el mercado considera que debería subirla.
El BCRA mantiene la tasa de política monetaria quieta, pero el mercado considera que debería subirla.

Otro ingrediente para la receta

Sin embargo, hay otra variable de la que el mercado empieza a hablar asociada a esta nueva política monetaria y que es nuevo tema de discusión también hacia adentro del Gobierno y el equipo económico: ¿qué hacer con las tasas?

Di Iorio apunta en este sentido que "sería importante una suba de tasas que acompañe el nuevo sendero devaluatorio, dado que la falta de un incremento en el costo del financiamiento en moneda doméstica podría llevar a una caída en la liquidación de los exportadores".

Esto se debe a que, si no se avanza en esa línea, podrían apalancarse en búsqueda de un mejor tipo de cambio, lo que, para Di Iorio, provocaría un impacto que compensaría el incremento de la oferta que persigue una suba del tipo de cambio provocando mayor presión en el mercado del dólar.

En la misma tesitura, Caprarulo, advierte que "esta decisión de dejar atrás una depreciación mensual de 1% debe ir de la mano de la definición de los objetivos de la política fiscal, con un cambio en la tasa monetaria".

Y es que, tal como señala el último informe de la consultora Equilibra, "de optar por la aceleración del crawling peg, para salir del actual esquema de atraso cambiario, el Central deberá subir la tasa de interés para que a los agentes económicos no les convenga endeudarse en pesos para posponer exportaciones y/o adelantar importaciones y, a su vez, para incentivar la demanda en pesos".

En el equipo económico aseguran que "no está previsto hacer cambios en la tasa por ahora", pero habrá que ver qué se define a partir de enero, cuando la aceleración del ritmo devaluatorio comience a ser una realidad y haya que avanzar en una estrategia que acompañe ese camino.

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