Vino tinto y queso sardo, las "inversiones" de los últimos doce meses: le ganaron por paliza al dólar blue

El índice de precios al consumidor de enero de este año, que fue publicados por el INDEC, muestra notables disparidades entre los diferentes ítems
Por Ruben Ramallo
17/02/2022 - 06,48hs
Vino tinto y queso sardo, las "inversiones" de los últimos doce meses: le ganaron por paliza al dólar blue

La suba de precios de alimentos y bebidas no se detiene, a punto tal que el vino tinto, el tomate y el queso sardo fueron mejores "inversiones" que el dólar blue: los precios de estos productos se incrementaron hasta un 50% por encima respecto del dólar paralelo en los últimos doce meses. 

Este martes el INDEC informó que la inflación de enero fue del 3,9%, es decir una décima por encima del nivel registrado en diciembre y apenas una décima por debajo de igual mes del año 2021. De esta manera, en los últimos doce meses la inflación acumula una suba del 50,9%, frente al 38,5% de igual período del año anterior.

Si se desagrega la información, se observa que en lo que hace a los denominados "rubros", el que más sube es vehículos, que trepó un 81%; seguido por bebidas alcohólicas, con el 77% y prendas de vestir, que aumentaron un 73 por ciento.

 

En sentido inverso, los rubros que menos subieron fueron electricidad, gas y otros combustibles, con apenas el 10%; frutas, con el 22% y comunicación e internet, que avanzó solo el 26,6%.

Autos y bebidas alcohólicas, entre los rubros que más subieron de precio

En cuanto a la distribución de este incremento del 50,9% por regiones, la mayor suba corresponde al Gran Buenos Aires, con el 52,4%, mientras que la menor suba se registró en el Noreste, donde los precios subieron un 48,4 por ciento.

En el caso particular del AMBA, un primer análisis arroja como resultado una notable dispersión entre los diferentes rubros que conforman el indicador. En tal sentido, dentro de la canasta básica las mayores subas fueron las siguientes:

 

Por su parte, los diferentes cortes de carne vacuna muestran aumentos que en promedio rondan el 67%, liderados por la carne picada, con el 69%, en tanto que el asado y el cuadril subieron por encima del 67 por ciento. En tanto que la paleta y la nalga muestran subas del 65,6%. El pollo, por su parte, tuvo un incremento del 44,3%, es decir por debajo de la carne vacuna y del índice general

En tanto, que en sentido inverso, los rubros con caídas nominales fueron en su mayoría los denominados "flexibles" o estacionales, entre los que se incluyen las frutas y verduras. En tal sentido, según la recolección que datos que efectúa el INDEC, el limón cayó un 33%, mientras que las naranjas y las papas retrocedieron poco más del 12 por ciento. Apenas por debajo de ese porcentaje se ubicó la batata. Finalmente el zapallo anco mostró una merma de casi 6% anual.

 

Alimentos y bebidas le ganaron al dólar

Si se toma como referencia la variación de cada uno de los productos que integran esta canasta básica y se la compara con la evolución del blue para igual período, el resultado es por demás llamativo, ya que sobre un total de 59 ítems, 35 subieron más que el billete verde. Es decir que 6 de cada 10 le ganaron la carrera al dólar.

Es más, aquellos que lideran las subas, como el vino común o el tomate redondo aumentaron sus precios más del 50% frente al dólar blue, mientras que los que completaron el "top five" lo hicieron por encima del 25 por ciento.

Productos como el vino, el queso sardo y el tomate subieron muy por encima del dólar blue

Las estimaciones de las 37 consultoras y entidades financieras que participaron del relevamiento que realiza el Banco Central dan como resultado una inflación esperada del 54.9% para este año.

Lo llamativo del caso es que en la última actualización, el porcentaje se elevó en cerca de 2 puntos porcentuales respecto de las proyecciones previas. Para peor, no son pocos los que creen que podría incluso rozar el 63 por ciento.

Más allá de las declaraciones de los funcionarios, es evidente que la aceleración de precios, a pesar de todos los efectos nocivos que genera, termina siendo funcional para el Gobierno, al menos desde el punto de vista fiscal.

Con precios que no dejan de subir, aumenta la recaudación del IVA, lo que permite un aumento de la recaudación y bajar el rojo fiscal.

Por otra parte, cuando la inflación se acelera hay una licuación temporal de jubilaciones y sueldos del sector público, lo que también implica un ajuste "silencioso" del sector público.

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