DEUDA EXTERNA

El FMI, ¿un auditor o un psicólogo de la Argentina?

Los últimos comunicados dan a entender que las autoridades del FMI decidieron que sea el próximo gobierno el encargado de hacer el ajuste
Por Carlos Arbia
FINANZAS - 03 de Abril, 2023

Los comunicados emitidos tanto por el gobierno argentino como por el FMI sobre el cumplimiento de las metas del último trimestre del año pasado, la cuarta revisión aprobada por el staff, dan casi por entendido que las autoridades del organismo han decidido que sea el próximo gobierno el encargado de hacer el ajuste para eliminar los desequilibrios fiscales monetarios y cambiarios y para bajar la inflación.

Ambos comunicados destacan que "en contexto de una sequía cada vez más severa, una inflación creciente y una cobertura de reservas internacionales  débil, es necesario un conjunto de políticas más fuerte para salvaguardar la estabilidad, abordar los reveses y asegurar los objetivos del programa".

También expresan que todos los criterios de desempeño cuantitativos hasta fines de diciembre de 2022 se cumplieron con cierto margen, respaldados por una implementación más firme de la política macroeconómica en el segundo semestre de 2022"

Lo que se observa es que desde junio del 2018 cuando el FMI le prestó unos 45.000 millones de dólares al gobierno de Mauricio Macri y luego al refinanciar toda esa deuda al actual gobierno el organismo financiero mundial dejó de ser un auditor de la economía Argentina para transformarse en una especie de psicólogo que solo recomienda al paciente cómo enfrentar determinados problemas y tratar de solucionarlos.

Las responsabilidades del FMI

Pero dejando toda la responsabilidad en el paciente sin hacerse cargo de la solución del problema que el FMI también generó al prestarle y renovarle  ese préstamo a la Argentina. La gran diferencia es la ventaja que tiene esta refinanciación de la deuda con el FMI con respecto al préstamo obtenido en el 2018.  

La refinanciación a través del acuerdo de Facilidades Extendidas que logró este gobierno  es un préstamo a pagar a 10 años. En cambio el stand by que firmó el gobierno de Mauricio Macri mostraba la imposibilidad e irresponsabilidad de ambos lados de tener que cancelarlo en solo cuatro años. El actual tiene dos años de gracia y vence en el 2036 mientras que el anterior vencía en el 2024.

El FMI, ¿un auditor o un psicólogo de la Argentina?

De todos modos, es muy probable que el próximo gobierno debe enfrentar los grandes costos sociales políticos y económicos que el FMI le permitió evitar a los gobiernos de Mauricio Macri y al de Alberto Fernández .

El gran interrogante es si el próximo gobierno tendrá un FMI tan flexible como el que tuvo Mauricio Macri bajo el gobierno de Donald Trump o el de Alberto Ferandez con Joe Biden. Es posible también que con el próximo gobierno vuelva a   la  ortodoxia que mostró con la Argentina  hasta septiembre del 2003. En ese entonces Nestor Kirchner decidió echar al FMI de la Argentina para luego en el 2006 cancelar la deuda de 10.000 millones de dólares con el organismo para independizarse de las políticas de ajuste que siempre solicitó el FMI y que los gobiernos nunca cumplieron.

Lo que viene

Con respecto al futuro de este nuevo acuerdo el economista Marcos Buscaglia sostiene que "el programa condicionará muy fuerte al próximo gobierno que tendrá que comenzar devaluando y esto provocará un nuevo salto inflacionario lo que a vez le significará un gran costo político y además deberá desactivar la bomba fiscal, la monetaria y la cambiaria y por ese motivo no podrá levantar de inmediato el cepo cambiario como hizo Mauricio Macri en 2016 apenas asumió".

Buscaglia afirma que si así fuera los pesos atrapados y la devolución de deudas comerciales generarían una suba del precio del dólar y de la inflación que serían insostenibles desde el plano social.

La mayoría de los economistas de la oposición como Hernan Lacunza y Luciano Laspina consideran que el próximo gobierno deberá implementar un fuerte ajuste fiscal y monetario para reducir la inflación y consideran que la meta de reducción del déficit fiscal primario impuesta por el FMI en 2022 y 2023 debería haber sido más estricta.

Las metas del FMI establecen un déficit fiscal primario del 3 % del PBI en 2.021 a 2,5 % en 2.022 y 1,9 % en 2023. El problema es que el Fondo no ajustó las metas del déficit primario por el aumento de la inflación además le permitió computar al gobierno como ingresos fiscales rentas de ventas de bonos que se contraponen con los criterios usados por los técnicos del organismo.  

Los últimos comunicados dan a entender que las autoridades del FMI decidieron que sea el próximo gobierno el encargado de hacer el ajuste

Metas del FMI: ¿habrá flexibilidad de las metas? 

En cuanto a la flexibilidad con respecto a las metas FM fiscales en el reciente comunicado se expresan opiniones de su vicedirectora, Gita Gopinath, y se mencione la carga fiscal que representará la recientemente sancionada nueva moratoria previsional que incorporará al sistema unos 800.000 jubilados al sistema que implicará un costo fiscal entre un 0,38 a 0,40 del PBI en sus dos primeros años. 

"El costo fiscal de la nueva moratoria de pensiones debe mitigarse a través de regulaciones estrictas para apuntar la entrada a la moratoria a sólo aquellos con mayor necesidades" expresa sólo el comunicado del FMI pero no muestra ninguna preocupación sobre ese gasto de unos 2.000 millones de dólares más que tendrá el sistema previsional desde el año próximo. 

En cuanto a las metas cambiarias hay que señalar que el FMI le seguirá permitiendo al gobierno argentino evitar una devaluación del peso y le dejará probablemente este problema al próximo gobierno. 

El comunicado del FMI señala que "la tasa de crawling peg o de devaluación del peso frente al dólar oficial debería  continuar apoyando la competitividad, con acciones recientes para racionalizar el régimen cambiario y agilizar las exportaciones que también ayudan a respaldar la acumulación de reservas internacionales y deben evitarse las intervenciones en el mercado cambiario paralelo utilizando reservas internacionales o instrumentos de deuda externa a corto plazo".

¿Habrá waiver?

Al parecer pese a esta declaración el FMI le daría una especie de perdón o waiver a las intervenciones en los mercados secundarios de bonos que hace el BCRA ni tampoco del reciente canje forzoso de deuda en dólares para que los organismos del sector público canjeen esos bonos por nuevos bonos en pesos que emitirá el Tesoro.

El comunicado agrega además que "en la medida que las  condiciones  lo permitan y se aborden los desequilibrios, las medidas de gestión de flujos de capital, las prácticas de moneda múltiple o tipos de cambio diferenciales y las restricciones cambiarias también deberían eliminarse ya que no sustituyen a una política macroeconómica sólida".

El FMI le seguirá permitiendo al Gobierno argentino evitar una devaluación del peso

Esta parte del comunicado deja en evidencia que en la medida que se solucionen los desequilibrios macroeconómicos que es algo que no podrá hacer este gobierno habrá que modificar la política cambiaria basada en distintos tipos  diferenciales que son consecuencia del cepo cambiario impuesto por este gobierno para evitar una fuerte devaluación del peso frente al dólar. Por ahora el FMI no está en contra  de las políticas de tipo de cambio diferencial como el dólar soja de 200 pesos , el dólar 2.0 de 230 pesos y el nuevo dólar "agro" de 300 pesos que lanzará el gobierno esta semana .

El FMI hasta ahora le permitió al gobierno de Alberto Fernández aplicar tipos de cambio diferenciales  profundizar todo tipo de controles a las importaciones y a los libres movimientos de capitales para no devaluar que se  contradicen con las políticas que siempre aplicó el FMI con los países a los cuales debió auxiliar financieramente.   

Qué pasa con las reservas

El cepo a las importaciones y la restricción de la oferta de dólares del BCRA provocó que las empresas tomarán créditos en el exterior a 180 días por unos 15.000 millones de dólares para poder importar que luego el BCRA les debería devolver.  Por último hay que destacar la flexibilización que muestra el FMI al establecer la meta monetaria, reducir la meta de reservas internacionales líquidas (RIN).

El nuevo programa con el FMI estableció un financiamiento monetario del BCRA al Tesoro del 1% del PBI en 2.022 y del 0,6 % del PBI en este año pero que no se cumplirá a rajatabla. Si bien se cumple ese ratio de emisión del BCRA el FMI le permite al Tesoro financiarse de otra forma. Por ejemplo que el BCRA le compre bonos al Tesoro y como contrapartida  le de pesos para pagarle esos bonos. 

Otra manera de financiarse sería en caso que se efectivice el canje forzoso de bonos en dólares que obliga a los organismos del sector público a canjear esos bonos por títulos en pesos que le dará el Tesoro y que esté luego los podrá vender en el mercado secundario para hacerse de pesos sin que los emita el BCRA. 

Para evitar un posible default de la deuda en pesos en junio del año pasado el FMI le permitió al BCRA comprar bonos en el mercado secundario lo que representa en forma indirecta un financiamiento al Tesoro. 

El cepo a las importaciones y la restricción de la oferta de dólares del BCRA provocó que las empresas tomarán créditos en el exterior a 180 días por unos u$s15.000 millones

Los permisos del FMI

Como consecuencia de esto, el FMI permitió que el BCRA siguiera emitiendo las letras Leliq, cuyo pago de intereses  a los bancos llega a unos 700.000 millones de pesos mensuales y generan un alto déficit cuasifiscal del BCRA.

El comunicado del FMI también reitera "la necesidad de mantener tasas de interés reales positivas para hacer frente a alta inflación y respaldar la demanda de activos en pesos". 

En ese aspecto, Gopinath advirtió que "es posible que se justifiquen aumentos adicionales de las tasas de interés en caso que se produzcan nuevos shocks inflacionarios o se intensifiquen las presiones cambiarias". 

Por el momento el BCRA se resiste a aplicar esta política por el temor a que una suba de la tasa de interés frene más el nivel de actividad económica y provoque una recesión.

Luego del comunicado del FMI realizó un desembolso de unos 4.000 millones de DEG o el equivalente a unos 5.400 millones de dólares de los cuales sólo se sumaron a las reservas internacionales del BCRA unos 2.500 millones ya que el resto fue para pagar un vencimiento del FMI.

Con ese desembolso el FMI ya le giró a la Argentina unos 29.000 en los últimos 12 meses que el gobierno utilizó para pagar los vencimientos con el organismo una política que se deberá mantener hasta que finalice este nuevo acuerdo con el FMI en el 2036 pero que probablemente renegocie el gobierno que llegue luego de las elecciones presidenciales de octubre.

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