"El Gobierno toma medidas de cortísimo plazo que pueden fallar", advierte economista
Falta de dólares, exceso de pesos e inflación en alza resumen la situación económica que presenta hoy el país, en un escenario en que días atrás el blue llegó a los $400 y el Gobierno puso en marcha al "dólar agro".
Para analizar estos aspectos, iProfesional recurrió a Sebastián Menescaldi, economista y director asociado de la consultora Eco Go, que comparte con Marina Dal Poggetto.
"Todas las medidas que se están tomando son de cortísimo plazo, tienen probabilidad de fallar y no generan soluciones duraderas", advierte este experto, y adelanta que si el Gobierno no llega a controlar los desequilibrios esto producirá que inflación pueda llegar hasta el 140% en todo el 2023.
-¿Cómo está condicionando a la economía el actual escenario incierto?
-El contexto económico actual conjuga la vulnerabilidad económica con la política. En lo económico, la sequía impactó fuertemente en la disponibilidad de divisas, mientras que el desalineamiento de los precios relativos y la falta de confianza comprometen el crédito doméstico.
Así, no se puede suplir el faltante de divisas, donde las reservas están muy bajas junto con la acotada capacidad de crédito. A ello se le suma que el impacto de la caída de las exportaciones de u$s20.000 millones va a ser pleno en la actividad por el recorte de los pagos a las importaciones. También afectará a los precios, ya que al tener que poner capital propio, las empresas empiezan a valorizar los bienes con la carga financiera.
A esta situación se le agrega la incertidumbre que genera el escenario político, donde las elecciones, según cómo sea la oferta electoral, generan distintas expectativas a la economía. Algunas de ellas pueden ser divergentes y explosivas. Así, la economía en 2023 retrocedería más de 4% y el aumento de los precios se ubicaría por encima del 120% en el acumulado del año.

-¿De qué manera evalúa las recientes medidas tomadas por el Gobierno, como el dólar agro, el canje de la deuda en pesos con bancos y el reciente anuncio de venta de bonos en dólares del Estado?
-Hoy por hoy, las medidas que va tomando el Gobierno pueden ser consideradas como parte de una estrategia de una carrera de postas, donde lo importante es llegar a la próxima entrega del testigo. Hoy el Gobierno está focalizado en llegar al momento del cierre de listas, que es el 24 de junio, con la mayor estabilidad financiera para poder tener injerencia en la misma y ser competitivos electoralmente.
Para ello, instrumenta medidas para poder acumular reservas, mejorar la capacidad financiera (dólar agro y retenciones asociadas), reducir las necesidades en pesos (canje de bonos) y tener cierta capacidad de intervención en el mercado cambiario.
Todas medidas que, probablemente en este lapso, sean efectivas y que permitirán que la brecha se mantenga calma y la cotización de los tipos de cambio financieros lejos de los titulares de los portales y diarios.
Ahora, todas estas medidas son de cortísimo plazo, tienen probabilidad de fallar y no generan soluciones duraderas, permaneciendo los problemas estructurales para ser resueltos para la próxima administración.
-El tipo de cambio sigue al alza, ¿qué puede ocurrir con el precio del dólar en las próximas semanas?
-En lo que respecta al tipo de cambio oficial, creemos que el mismo se seguirá acomodando en el corto plazo acompañando de atrás a la inflación, con el fin de no perder competitividad, pero tampoco sería un factor de "aceleración" de la inflación y sí de su inercia.
Respecto a los tipos de cambio financieros, probablemente en el segundo trimestre haya tranquilidad, algo que quiere decir que, al menos, seguirá a la inflación. Esto porque el Gobierno debería reforzar reservas y fondos fiscales con el nuevo dólar soja y que con el canje de los bonos tendría cierto margen de acción para, eventualmente, intervenir. No obstante, la tranquilidad no está totalmente comprada y cualquier evento disruptivo puede gatillar un salto y volatilidad elevada.

-¿Cómo quedaría la brecha entre el oficial y los dólares libres?
-Desde la asunción de Sergio Massa, la brecha del dólar oficial con el contado con liquidación se ha ubicado entre el 80% y el 120%, posicionándose en la actualidad en torno al 90%. Estos valores se sitúan hoy cerca de la cota inferior de flotación y es factible que se sostengan así durante el período de vigencia del dólar agro.
Luego, con el acercamiento a las definiciones políticas y al tener que enfrentar la menor oferta disponible de divisas, es factible que la brecha vaya subiendo, indicando el mayor grado de incertidumbre.
-La sequía producirá un impacto mayor de escasez de divisas, ¿qué puede pasar con reservas del Banco Central?
-Sin fuentes de ingresos de divisas por la sequía, las distorsiones acumuladas y la falta de confianza generarán que la dinámica de las reservas internacionales sea acotada. Por lo que es factible que finalicemos el año por debajo de los valores de 2022. Todo dependerá de cuánto logrará cuidar las reservas el Gobierno, la capacidad que tenga de otorgar cobertura a los inversores y las expectativas que genere una la próxima gestión presidencial.
-La inflación arroja números mensuales muy altos, ¿qué espera para los próximos meses?
-La trayectoria de los precios, claramente, sostendrá una dinámica elevada. Si se logran controlar las presiones cambiarias y financieras, es factible que el derrotero de los precios siga su camino actual y que la inflación finalice en torno al 120% en el año. En cambio, si ello no logra ser evitado, es factible que se observe un nuevo salto en la dinámica de los precios, donde se registren meses con avances de dos dígitos y el año finalice por encima del 140%.
-En resumidas cuentas, ¿cuál es el panorama que prevé para el corto plazo?
-La fragilidad de la situación económica, el excedente de pesos, la falta de dólares y el desalineamiento de variables macroeconómicas claves hacen prever que el entramado económico va a seguir deteriorándose en los próximos meses. Así, la economía sostendría un combo de recesión con inflación, que va a seguir impactando en las condiciones sociales. Y, por ahora, nadie tiene la posibilidad ni el mandato para intentar revertir esta situación.-