Los autos híbridos son más que un "lujo verde" por la baja de impuestos y no pagar patente
Con los esquemas de eximición de pago de patentes y el mantenimiento del cupo de importación libre de aranceles, el auto híbrido dejó de ser un "lujo verde" para convertirse en una excelente decisión financiera
Dentro de la gama de marcas y modelos que presenta el mercado en la actualidad, los vehículos híbridos han pasado de ser una simple curiosidad para convertirse en una opción más que interesante. Ello debido a su desarrollo tecnológico que les permite obtener un importante ahorro de consumo de combustible al que se le suman una serie de ventajas fiscales e impositivas que los ubican, en tal sentido, por encima de los autos impulsados por motores convencionales. Es por esta suma de factores que pueden posicionarse en un lugar destacado del mercado a lo largo del año.
Ventajas impositivas en la importación
Para este 2026, el Gobierno ha renovado los cupos para la importación de vehículos tanto híbridos como eléctricos con arancel aduanero reducido.
Mientras que un auto importado de fuera del Mercosur paga un 35% de arancel, los híbridos que entran por cupo tributan apenas un 5% (híbridos) o un 2% (eléctricos puros). Esto permite que el precio de lista sea muy competitivo frente al resto de los importados que son 100% a combustión, acortando drásticamente el tiempo de "recupero" de la inversión inicial.
El "golazo" de la Patente: ¿Dónde se paga $0?
Sumado al punto anterior, tal vez el beneficio más agresivo para el bolsillo es, sin duda, la manera en que se aplica el impuesto a la radicación del automóvil, es decir la patente. En la actualidad son varias las jurisdicciones que ya implementaron una drástica reducción de los porcentajes que se aplican.
Así por ejemplo, en la Ciudad de Buenos Aires se aplica un esquema progresivo, según el cual los híbridos disfrutan de una exención total (100%) durante los primeros 2 años. Luego, el beneficio se diluye gradualmente: el tercer año pagan solo el 40% del impuesto, el cuarto el 60% y el quinto el 80%. Recién al sexto año tributan el total.
Un régimen similar se aplica en la Provincia de Buenos Aires, ya que aquí también se mantiene la exención para vehículos eléctricos y, en muchos casos, los híbridos de fabricación nacional o bajo normativas específicas, que siguen gozando de beneficios significativos que pueden reducir la carga a cero según el municipio en el que se radique el vehículo.
En cuanto al interior del país, otras ciudades como Mendoza, Neuquén, Santa Fe y San Juan también mantienen políticas de "patente cero" o descuentos de hasta el 50% para incentivar la renovación de la flota hacia energías limpias.
Como consecuencia de estos descuentos, en un SUV de gama media, el ahorro anual por no pagar patente puede superar los $600.000, dependiendo de la jurisdicción y la valuación del vehículo.
Consumo: el adiós al estrés en el surtidor
Con el precio de los combustibles líquidos en niveles internacionales, la eficiencia de un híbrido es su mejor argumento de ventas, en particular si el uso más intensivo se realiza en ciudad, pues marchando a bajas velocidades, por lo general que no superen los 80 km por hora, la tracción la realiza el motor eléctrico.
A manera de ejemplo, mientras un motor naftero convencional puede consumir entre 10 y 14 litros cada 100 km en ciudad, un híbrido como el Toyota Corolla Cross o el Ford Kuga reduce esa cifra a un promedio de 4,5 a 5,5 litros.
Haciendo una cuenta a mano alzada, surge que el ahorro mensual en combustible para un usuario promedio que recorre 1.200 km al mes en ciudad puede ahorrar cerca de 50 a 60 litros de nafta mensuales.
A lo anterior se suma que en viajes largos la combinación de ambos motores permite autonomías que superan los 800 kilómetros, eliminando la "ansiedad de rango" que todavía afecta a los eléctricos puros.
El valor de reventa: el nuevo "usado de oro"
El mercado de usados está validando la tendencia. En 2026, un auto híbrido usado tiene una rotación de venta mucho más rápida que un naftero. El comprador de segunda mano busca blindarse contra los aumentos de combustibles y los impuestos fijos. Esto asegura que el valor residual de la unidad se mantenga por encima de la media del mercado.
En conclusión, el híbrido ya no es una promesa a futuro. Con el esquema impositivo actual y la brecha de consumo, quien hoy compra un auto de combustión tradicional está asumiendo un costo oculto que el híbrido compensa en menos de 24 meses de uso.