ENERGÍA

El CEDEAR en el que recomienda invertir un gigante de Wall Street tras la caída de Maduro en Venezuela

Tras el giro político en Venezuela, Goldman Sachs analizó el impacto real sobre una petrolera y dejó una definición clara sobre qué hacer con la acción
Por Santiago Rebollini
FINANZAS - 13 de Enero, 2026

La abrupta descomposición del poder político en Venezuela, con el colapso del esquema de control que sostuvo durante años al chavismo y la salida de escena de Nicolás Maduro, volvió a colocar al país en el centro del tablero geopolítico y financiero internacional. El episodio, que todavía se procesa con cautela en los mercados y reactivó una pregunta que parecía olvidada: qué implica este giro para el negocio petrolero y, en particular, para las empresas con exposición directa al país.

Y es que Venezuela no es un actor menor, posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, una infraestructura energética deteriorada pero estratégica, y una localización clave para el suministro regional. Sin embargo, también carga con años de desinversión, sanciones, colapso institucional y pérdida de capital humano, factores que explican por qué su producción se mantiene muy lejos de los niveles históricos.

En este nuevo contexto, el mercado miró de inmediato a Chevron, la única gran petrolera estadounidense que nunca abandonó del todo Venezuela y que, bajo licencias específicas del Tesoro de Estados Unidos, sostuvo operaciones acotadas en asociación con PDVSA -Petróleos de Venezuela-. La reacción inicial fue más especulativa que analítica y, ahora, la pregunta de fondo era si el nuevo escenario político cambiaba, o no, la tesis de inversión sobre la compañía.

La respuesta de Goldman Sachs fue rápida y contundente y dejó un mensaje claro para el mercado, nada sustancial se modifica. El banco ratificó su recomendación de compra sobre Chevron, con un enfoque que desarma el entusiasmo coyuntural y vuelve a poner el foco en los fundamentals.

El factor Venezuela

Uno de los primeros puntos que aclara Goldman Sachs es que la exposición real de Chevron a Venezuela es marginal desde el punto de vista financiero. Aunque la compañía produce más de 200.000 barriles diarios en el país a través de joint ventures, ese volumen representa apenas entre 1% y 2% del cash flow operativo total.

Este dato es central para entender el análisis, dado que el mercado tiende a sobrerreaccionar ante eventos geopolíticos de alto voltaje mediático, pero cuando se observa el balance consolidado de Chevron, Venezuela suma, pero no mueve tanto la aguja. Incluso una normalización política completa del país no tendría un impacto inmediato ni decisivo sobre los resultados del grupo.

Goldman Sachs remarca, además, que las operaciones actuales no se vieron interrumpidas por los acontecimientos recientes y continúan desarrollándose bajo los marcos regulatorios vigentes. Esto elimina el riesgo de corto plazo y refuerza la idea de que Venezuela es, en el mejor de los casos, una opción estratégica de largo plazo, no un driver de valuación hoy.

El eje del informe está puesto en la capacidad estructural de Chevron para generar caja, independientemente del ruido político. Según Goldman Sachs, la compañía espera un crecimiento promedio superior al 10% anual en su flujo de caja libre ajustado hasta 2030, asumiendo un precio del Brent de u$s70 por barril.

Ese sendero llevaría al grupo a generar entre u$s28.000 y u$s30.000 millones anuales de free cash flow hacia el final de la década. No se trata de una proyección optimista basada en precios extremos, sino de un escenario conservador apoyado en activos de alta calidad y bajo costo.

En este sentido, los pilares de ese crecimiento son claros:

  • Permian Basin, que dejó de ser un activo de expansión agresiva para transformarse en una máquina de generación de caja, con producción estabilizada cercana al millón de barriles equivalentes diarios.
  • Kazajistán, con el proyecto Tengiz avanzando más rápido de lo esperado y margen adicional vía optimización operativa.
  • Golfo de Estados Unidos y Guyana, dos regiones con costos competitivos, estabilidad regulatoria y potencial de largo plazo.

En este esquema, Venezuela aparece como un activo periférico, con más valor opcional que peso concreto en el presente.

Disciplina de capital

Otro punto que refuerza la recomendación de compra es la disciplina de capital. En su último Investor Day, Chevron ajustó a la baja su guía de inversiones, con un capex anual estimado entre u$s18.000 y u$s21.000 millones hasta 2030.

Al mismo tiempo, la compañía elevó su objetivo de reducción estructural de costos a u$s3.000–u$s4.000 millones para 2026, un movimiento que mejora la resiliencia del negocio frente a escenarios de precios más bajos.

Este combo habilita una política de retornos al accionista muy agresiva, uno de los grandes diferenciales de Chevron frente a otros players del sector. Goldman Sachs incorpora en su modelo recompras de acciones por entre u$s10.000 y u$s20.000 millones anuales, consistentes con un Brent en el rango u$s60–u$s80.

A esto se suma un dividend yield cercano al 4,5%, que posiciona a la acción como una alternativa atractiva incluso para perfiles defensivos.

Exploración, gas y nuevos negocios

Lejos de una petrolera anclada en el pasado, Goldman Sachs destaca que Chevron está reacelerando la exploración, con un aumento del gasto cercano al 50% en los próximos años. Las regiones foco incluyen África Occidental, el Mediterráneo Oriental, Sudamérica y Medio Oriente.

En paralelo, la compañía avanza en proyectos de generación eléctrica a gas natural, orientados a abastecer la creciente demanda de data centers vinculados a inteligencia artificial. El primer proyecto, de 2,5 GW, podría ampliarse a 5 GW en los próximos cuatro años, con retornos esperados de dos dígitos medios.

Estos negocios aportan diversificación y estabilidad de flujos, reduciendo la dependencia del ciclo puro del crudo.

Es por todo esto que, desde el punto de vista de valuación, Goldman Sachs considera que Chevron sigue barata en términos relativos. El EV/EBITDA proyectado cae hacia 5,4x en 2027, mientras que el free cash flow yield superaría el 10%.

La deuda neta/EBITDA, en torno a 0,5x, confirma que el grupo opera con un balance extremadamente sólido, con margen para absorber shocks externos sin comprometer su política de retornos. Los riesgos identificados son los clásicos del sector: volatilidad del precio del crudo, márgenes de refinación y ejecución operativa.

Comprar Chevron

El mensaje final de Goldman Sachs es claro y la caída del régimen de Maduro no redefine la tesis de inversión sobre Chevron. El entusiasmo geopolítico puede generar titulares y movimientos, pero el valor de la acción está anclado en su capacidad de generar caja, su disciplina de capital y la calidad de sus activos internacionales.

Venezuela puede convertirse, con el tiempo, en una historia de recuperación energética. Pero incluso si eso ocurre, no será el motor central del equity story de Chevron. Por eso, la recomendación sigue siendo comprar, con un precio objetivo de u$s174, lo que implica un upside del 11,2% desde los niveles actuales, más dividendos.

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