¿Bitcoin rumbo a los 150.000 dólares o anticpo de crash? Esto es lo que alertan desde JP Morgan
El inicio de 2026 ha traído una calma tensa al mercado de las criptomonedas tras la montaña rusa vivida en el último trimestre. Los inversores minoristas, golpeados por la volatilidad de diciembre, miran las pantallas con una mezcla de esperanza y terror. La pregunta del millón ya no es cuándo nos haremos millonarios, sino si el mercado tiene fuerza para un nuevo récord. Bitcoin se encuentra en una encrucijada técnica y psicológica que definirá su futuro inmediato.
Wall Street, que antes miraba este activo con desdén, ahora es quien dicta el ritmo del baile. Los grandes bancos de inversión han actualizado sus "price targets" y el consenso es mucho menos eufórico que hace seis meses. Ya no se habla de subidas verticales e infinitas, sino de una maduración forzosa del activo. La fiesta del dinero fácil parece haber terminado para dar paso a la estrategia institucional.
Sin embargo, no todo es pesimismo en los pasillos de Manhattan y Londres. Varios analistas creen que la "limpieza" de manos débiles ocurrida a finales de 2025 fue necesaria para construir una base sólida. Si los soportes técnicos aguantan, el camino hacia los seis dígitos sigue despejado. Pero si se rompen, la caída podría ser dolorosa y rápida.
El escenario está montado para una batalla entre los toros, que defienden la escasez del activo, y los osos, que temen una recesión global. Los informes de los grandes fondos, a los que tuvo acceso este medio, muestran una división de opiniones pocas veces vista. A continuación, desglosamos qué ve cada gigante financiero para tu bolsillo en este 2026.
El giro dramático de Standard Chartered
Uno de los bancos más vocales sobre el futuro de Bitcoin, Standard Chartered, ha dado un golpe de timón que sorprendió a muchos. Recortaron sus proyecciones previas de 300.000 dólares. Ahora, la entidad británica ve un objetivo mucho más modesto de 150.000 dólares para finales de 2026. Esta rebaja del 50% en su expectativa ha caído como un balde de agua fría.
La razón principal de este ajuste es la desaceleración en la adopción por parte de las tesorerías corporativas. El banco esperaba que muchas más empresas siguieran el ejemplo de MicroStrategy, pero eso no ocurrió al ritmo previsto. Sin esa demanda constante, el precio pierde uno de sus motores principales de crecimiento. La euforia corporativa se ha enfriado notablemente en los últimos meses.
A pesar del recorte, aseguran que los "inviernos cripto" tal como los conocíamos son cosa del pasado. El analista cree que no veremos caídas del 80% como en ciclos anteriores gracias a la presencia de los ETF. El suelo del mercado es ahora más alto debido a la institucionalización del activo. Es una buena noticia disfrazada de cautela: menos ganancias, pero también menos riesgo de ruina total.
El banco ahora apuesta a que el precio subirá, pero lo hará en una "molienda lenta" y no en una explosión vertical. Dependerá casi exclusivamente de los flujos de entrada en los ETF de Estados Unidos. Si Wall Street no compra, el precio simplemente no se moverá. Es un mercado que se ha vuelto dependiente de la liquidez tradicional.
JP Morgan y la teoría del "piso" de hormigón
Desde las oficinas de JP Morgan, el tono es analítico y sorprendentemente constructivo para este inicio de año. Los estrategas del banco han identificado un soporte clave en la zona de los 94.000 dólares que consideran difícil de romper. Según sus modelos, este nivel actúa como una barrera psicológica y técnica muy fuerte. Si Bitcoin se mantiene por encima de esta línea, la tendencia alcista de largo plazo sigue viva.
El banco de inversión más grande de Estados Unidos ve un escenario base donde Bitcoin podría buscar los 170.000 dólares. Sin embargo, ponen una condición indispensable: la reactivación de los flujos institucionales. Sin dinero nuevo entrando a los fondos cotizados, ese objetivo es inalcanzable. JP Morgan advierte que el mercado no puede subir solo por "fe" o narrativa.
Un punto interesante de su análisis es la comparación constante con el oro en términos de volatilidad ajustada. Argumentan que Bitcoin se está comportando cada vez más como una "materia prima digital" y menos como una acción tecnológica. Esto implica que sus movimientos deberían ser menos erráticos conforme avanza el 2026. La madurez del activo está reduciendo su capacidad de dar sorpresas diarias.
No obstante, advierten sobre los riesgos de una valoración excesiva si no hay uso real de la red. Los analistas siguen siendo escépticos sobre la utilidad de Bitcoin más allá de ser una reserva de valor. Para ellos, el precio actual ya incorpora muchas de las buenas noticias futuras. Por eso recomiendan cautela y no perseguir el precio en días de euforia verde.
VanEck y el año del "aburrimiento"
Quizás la predicción más curiosa proviene de la gestora de activos VanEck, pionera en ETFs,, proyectan que 2026 será un año de "consolidación" y no de fuegos artificiales. Olvídate de los gráficos verticales: ellos ven un mercado moviéndose de costado. Podría ser el año más aburrido en la historia reciente de Bitcoin, y eso no es necesariamente malo.
VanEck estima que la corrección máxima ya no será devastadora gracias a la madurez del mercado. Calculan que el riesgo de caída está limitado a un 40% desde los máximos, y gran parte de eso ya sucedió. Esto significa que el margen para perder dinero entrando ahora es estadísticamente menor. Es una visión que invita a la acumulación lenta y paciente.
La firma sugiere que estamos en un periodo de equilibrio entre compradores y vendedores. No hay catalizadores inminentes para duplicar el precio, pero tampoco razones para vender masivamente. Es un escenario de "wait and see" (esperar y ver) que puede desesperar a los traders ansiosos. La paciencia será la única virtud que pague dividendos este año.
Su tesis se apoya en que la volatilidad de Bitcoin se ha reducido a la mitad en comparación con ciclos previos. Esto lo hace un activo más apto para carteras de jubilación, pero menos atractivo para los especuladores de corto plazo. Bitcoin se está convirtiendo en un activo "serio". Y en finanzas, "serio" a menudo significa estable y predecible.
Los últimos gran optimistas
No todos han tirado la toalla con las predicciones estratosféricas para este ciclo. La firma de investigación Bernstein se mantiene firme en su proyección de 200.000 dólares para finales de 2026. Para ellos, la estructura del mercado alcista sigue intacta a pesar de los tropiezos recientes. Son, hoy por hoy, los mayores defensores del "superciclo" de las criptomonedas.
Su argumento principal reside en la escasez programada tras el halving y la demanda acumulada. Creen que el mercado subestima la cantidad de dinero que aún no ha entrado en Bitcoin. Según sus analistas, los asesores financieros de EE. UU. apenas están empezando a recomendarlo a sus clientes. Cuando esa compuerta se abra del todo, la oferta no alcanzará.
Bernstein insiste en que las correcciones son oportunidades de compra generacionales en un mercado secularmente alcista. Ignoran el ruido de corto plazo y se enfocan en los fundamentos de la red y la adopción global. Para ellos, cualquier precio por debajo de los seis dígitos es un regalo. Es una postura arriesgada, pero que ha pagado bien en el pasado.
Sin embargo, reconocen que el camino no será una línea recta y habrá sustos. Advierten que la volatilidad es el precio de entrada para obtener retornos superiores a los del mercado tradicional. Si no puedes soportar ver tu cartera en rojo un mes, no mereces las ganancias del año. Su mensaje es claro: comprar, mantener y apagar la pantalla.
La advertencia bajista de Fundstrat
En la vereda opuesta, aparecen voces de alerta que no podemos ignorar si queremos cuidar el capital. Desde Fundstrat, han señalado riesgos tangibles para la primera mitad de 2026. Ven posible una visita al rango de los 60.000 o 65.000 dólares antes de cualquier recuperación real. Esta sería una prueba de fuego para la moral de los inversores más nuevos.
La lógica detrás de esta visión bajista se basa en la gestión de riesgos y el agotamiento del comprador marginal. Después de un 2025 intenso, el mercado necesita purgar excesos y apalancamiento. Si la economía global muestra signos de debilidad, Bitcoin podría sufrir como cualquier otro activo de riesgo. No es inmune a lo que pase en el mundo real.
Esta caída al rango de los 60k serviría para "resetear" los indicadores técnicos que quedaron sobrecalentados. Sería el momento de máximo dolor, donde el sentimiento del mercado tocaría fondo. Históricamente, esos son los momentos donde se hacen las verdaderas fortunas, comprando cuando hay sangre en las calles. Pero hay que tener el estómago para hacerlo.
La recomendación aquí es tener liquidez disponible para aprovechar esas potenciales caídas. Entrar con todo el capital ahora mismo podría ser un error si se materializa este escenario correctivo. La prudencia y la escalonación de las compras son las mejores herramientas. No intentes adivinar el piso exacto, porque te puedes quedar fuera.
El contexto macro: la Fed tiene la palabra
El escenario económico general jugará un papel determinante en la cotización de las criptomonedas este año. Las tasas de interés de la Reserva Federal (Fed) siguen siendo la variable de ajuste para la liquidez global. Si la inflación se mantiene controlada y las tasas bajan, Bitcoin volará. El dinero barato siempre busca activos de riesgo y tecnología.
Pero si la inflación repunta y la Fed se ve obligada a mantener las tasas altas, sufriremos. Un costo del dinero elevado drena la liquidez de los mercados especulativos rápidamente. Bitcoin compite ahora directamente con los bonos del Tesoro que pagan rendimientos "seguros". Para que un inversor elija cripto, el potencial de ganancia debe superar con creces ese rendimiento libre de riesgo.
También hay que mirar de reojo la situación geopolítica y la deuda de Estados Unidos. Algunos inversores usan Bitcoin como cobertura contra el descontrol fiscal del gobierno americano. En un año electoral o de tensión política, esta narrativa de "oro digital" cobra fuerza renovada. Es el seguro contra catástrofes financieras que muchos quieren tener en cartera.
Por último, la fortaleza del dólar es un indicador inverso que suele funcionar bien. Un dólar débil suele empujar al alza a los commodities y a Bitcoin. Los analistas de divisas prevén un 2026 volátil para el billete verde. Esa inestabilidad podría ser el combustible que el mercado cripto necesita para despertar.