Fin de la euforia: Goldman Sachs anticipa un derrumbe en este activo y tenés que venderlo ya
El mercado del cobre ha vivido un año 2025 absolutamente extraordinario, marcado por una subida vertiginosa que dejó a muchos inversores con ganancias de tres dígitos. Las acciones de las empresas cupríferas bajo la cobertura de Goldman Sachs se dispararon un 108%, impulsadas por un aumento del 42% en el precio del metal físico. Sin embargo, el banco advierte que la euforia actual podría estar desconectada de la realidad fundamental inmediata del mercado.
El equipo de analistas del banco cree que el precio actual de 13.000 dólares por tonelada no es sostenible en el corto plazo. Argumentan que el salto del 22% desde noviembre responde más a un sentimiento macroeconómico optimista que a una verdadera escasez física del metal. Por ello, proyectan una corrección inminente que podría tomar desprevenidos a los inversores menos experimentados.
La proyección concreta es una caída del 14% para el cuarto trimestre de 2026, lo que devolvería los precios a niveles más racionales. Goldman Sachs señala factores técnicos temporales y el riesgo de nuevos aranceles a la importación en Estados Unidos como detonantes de este ajuste. Esta baja sería la señal de que el mercado ha dejado de acumular existencias por pánico y vuelve a enfocarse en los fundamentos de oferta y demanda global.
A pesar de este pronóstico bajista para los próximos meses, la visión a largo plazo del banco sigue siendo estructuralmente positiva. Mantienen su proyección de un precio nominal de 15.000 dólares por tonelada para 2035, necesario para incentivar la oferta futura. Es decir, ven la próxima caída no como el fin del ciclo, sino como una oportunidad de entrada para la próxima década.
Ganadores en la tormenta
En este escenario de corrección de precios, Goldman Sachs aconseja alejarse de la inversión pasiva en el índice general y volverse selectivo. La recomendación es clara: buscar empresas que no necesiten que el cobre suba más para ganar dinero. Prefieren compañías con valoraciones atractivas o con catalizadores internos propios, como el crecimiento de su producción física o la exposición al oro.
La acción favorita del banco en este contexto es First Quantum Minerals, a la que otorgan una calificación de "compra". Según sus cálculos, esta empresa ofrece la mejor relación riesgo-recompensa del sector tras sus problemas operativos pasados. La firma apuesta por un potencial regreso de las operaciones en Cobre Panamá como un gran disparador de valor que el mercado aún no está descontando totalmente.
Otra de las elegidas para navegar la volatilidad es HudBay Minerals, destacada por su impresionante capacidad de generación de flujo de caja libre. Se proyecta que esta minera ofrezca un rendimiento de flujo de caja acumulado del 32% entre 2026 y 2028, una cifra muy superior a la de sus competidores. Esto le permite mantenerse rentable y atractiva incluso si el precio del metal rojo se estanca o retrocede moderadamente.
Finalmente, Ero Copper completa el podio de las recomendaciones de compra gracias a su potencial de flujo de caja libre del 12-16%. Lo interesante de esta empresa es que su atractivo se mantiene incluso bajo escenarios de crecimiento de producción conservadores. Goldman Sachs valora la seguridad de sus números frente a otras opciones más especulativas o dependientes del precio spot.
La lista negra: acciones que deberías evitar
No todo es brillo en el sector minero, y el informe es tajante respecto a qué papeles vender antes de que llegue la corrección. La advertencia más fuerte recae sobre Southern Copper Corporation (SCCO), una de las empresas más populares entre los inversores minoristas. El banco mantiene una calificación de "VENTA" debido a que su valoración actual es extremadamente alta y poco justificada.
El problema principal de Southern Copper es que cotiza a 16 veces su EV/EBITDA estimado para 2026, frente a un promedio histórico de 6 veces. Esto significa que la acción está "cara" en términos fundamentales y deja muy poco margen de seguridad para el inversor. Si el precio del cobre cae como se espera, esta acción tiene mucho espacio para descender hasta su valor justo.
Además de la valoración exigente, Goldman Sachs señala que el crecimiento de la producción de la empresa es limitado en el mediano plazo. Pronostican incluso que su producción disminuirá hasta 2027, lo que contrasta con la narrativa de crecimiento que busca el mercado. Sin volumen adicional para compensar una caída de precios, los ingresos de la compañía podrían sufrir más que los de sus pares.
Otras empresas se encuentran en un terreno neutral, como Capstone, sobre la cual el banco prefiere mantener cautela. Consideran que su flujo de caja es limitado hasta que el proyecto Santo Domingo esté operativo en 2029. Del mismo modo, ven poco potencial en Grupo México, cuyo descuento respecto al valor de sus activos ya está en niveles promedio históricos.
El debate de los gigantes: ¿Qué dicen otros bancos?
Mientras Goldman Sachs pide prudencia, otros gigantes de Wall Street mantienen una postura mucho más agresiva y optimista para 2026. Bank of America, por ejemplo, ha elevado sus previsiones citando una escasez crítica en la oferta minera global. Ellos ven el precio promediando los 11.300 dólares en 2026 y escalando hacia los 13.500 en 2027, desafiando la tesis del superávit.
Por su parte, JP Morgan se alinea más con la tesis de la escasez estructural y proyecta precios cercanos a 12.500 dólares para el segundo trimestre de 2026. Su análisis se centra en un déficit de cobre refinado de unas 330.000 toneladas métricas para ese año. A diferencia de Goldman, ellos creen que las interrupciones de suministro mantendrán el mercado ajustado y los precios altos.
Morgan Stanley aporta una tercera visión, centrada en la demanda explosiva proveniente de los nuevos centros de datos para Inteligencia Artificial. Pronostican un déficit de 590.000 toneladas en 2026, que podría ampliarse a más de un millón para 2029. Para ellos, la falta de nuevos proyectos mineros de gran escala hace casi imposible que la oferta alcance a la demanda tecnológica.
Esta divergencia de opiniones entre los bancos más grandes del mundo crea un escenario de alta incertidumbre y volatilidad. Mientras Goldman ve un exceso de oferta temporal por factores técnicos, sus rivales ven un déficit físico real e ineludible. Para el inversor, esto significa que 2026 será un año de grandes movimientos, donde la selección de la acción correcta será vital.
El motor invisible: Inteligencia Artificial y transición energética
Para entender por qué todos miran al cobre, hay que mirar más allá de la construcción tradicional y enfocarse en la tecnología del futuro. La Inteligencia Artificial no funciona en el aire; requiere centros de datos masivos llenos de cables y sistemas de refrigeración que consumen cobre vorazmente. Morgan Stanley estima que esta demanda específica podría representar un nuevo "motor" que el mercado aún no ha dimensionado correctamente.
A esto se suma la transición energética global, que sigue siendo el argumento de fondo para el precio objetivo de 15.000 dólares en 2035. Un vehículo eléctrico utiliza hasta cuatro veces más cobre que un auto de combustión interna tradicional. La red eléctrica necesaria para cargar millones de estos autos implica una reingeniería de la infraestructura mundial que demandará toneladas de metal.
Sin embargo, estos son catalizadores de largo plazo que a veces chocan con la realidad económica de corto plazo. Si Estados Unidos impone aranceles o si China desacelera su inversión en infraestructura verde, el precio reacciona a la baja inmediatamente. Es esta tensión entre el "futuro brillante" y el "presente complicado" lo que genera la oportunidad de corrección que ve Goldman.
La clave para los inversores es distinguir entre el ruido cíclico de los próximos doce meses y la tendencia secular de la próxima década. Goldman sugiere que la corrección de 2026 podría ser la última gran oportunidad de compra barata antes de que la demanda estructural se dispare. Paciencia y timing serán las herramientas más importantes para capitalizar esta visión.
Guía práctica: Cómo invertir en cobre desde Argentina
Para el inversor argentino, acceder a estas oportunidades es posible, pero requiere entender las herramientas disponibles en el mercado local. La vía más directa es a través de los CEDEARs (Certificados de Depósito Argentinos), que permiten comprar acciones extranjeras en pesos. Estos instrumentos tienen la ventaja adicional de estar atados al tipo de cambio "Contado con Liquidación" (CCL), ofreciendo cobertura cambiaria.
Sin embargo, aquí surge un obstáculo importante: las acciones favoritas de Goldman Sachs (First Quantum, HudBay) no suelen tener CEDEARs con volumen líquido en la bolsa local. Esto significa que el inversor promedio que solo opera CEDEARs tiene opciones limitadas, principalmente Southern Copper (SCCO) y Freeport-McMoRan (FCX). Irónicamente, la opción más líquida y accesible (SCCO) es precisamente la que Goldman recomienda vender.
Por lo tanto, si uno quiere seguir al pie de la letra la recomendación de "Stock Picking" de Goldman, la mejor opción es abrir una "Cuenta de Inversión Global". La mayoría de los Brokers locales (ALyCs) ofrecen este servicio que permite operar directamente en Nueva York desde Argentina. De esta forma, se pueden comprar los papeles de First Quantum o Ero Copper sin las limitaciones del mercado local de CEDEARs.
Si el inversor prefiere mantenerse solo en CEDEARs líquidos, la estrategia debe ser mucho más cautelosa y selectiva. Podría optar por Freeport-McMoRan, que suele tener una correlación alta con el precio del metal, o buscar el ETF de mineras de cobre (COPX) si el broker lo ofrece. Lo fundamental es no comprar "cualquier cosa que tenga cobre" solo por el optimismo a largo plazo, ignorando las alertas de sobrevaluación.