CAMBIO DE PANORAMA

Tras un importante cambio para Transener, expertos recomiendan invertir en sus acciones

La venta de la participación de ENARSA reordena el control de Transener y lleva a la City a recalcular valuaciones, flujos y escenarios para la acción
Por Santiago Rebollini
FINANZAS - 22 de Enero, 2026

La decisión del Gobierno de avanzar con la venta de la participación de ENARSA en Transener volvió a poner a la transportista eléctrica en el centro del radar del mercado. La operación, que implica la privatización del 50% de Citelec –la sociedad que controla a Transener–, reconfigura el esquema accionario, reduce el peso del Estado y habilita un nuevo escenario de valuación que ya está siendo leído de forma positiva por la City.

Según un informe reciente de Allaria, la salida de ENARSA permite justificar un mayor múltiplo de valuación y una menor tasa de descuento, dos variables clave que explican el fuerte ajuste en las estimaciones. Con ese cambio de supuestos, la sociedad de bolsa elevó su precio objetivo a $7.400 por acción para fines de 2026, frente a una cotización actual en torno a $3.345, lo que implica un retorno potencial del 132%, al que además se suma un dividend yield —cuánto paga una acción en dividendos en relación con su precio— estimado del 10,8%

Qué se vende y por qué importa para el mercado

ENARSA ejerce hoy el co-control con Pampa Energía mediante el 50% de Citelec S.A., la sociedad de inversión que controla a Transener con el 51% del capital accionario de la compañía (acciones clase A) y un adicional del 1,65% de las acciones clase B. Dentro del resto del esquema, Allaria recuerda que ANSES posee un 19,57% y el free float —porcentaje de acciones que están disponibles para ser negociadas en el mercado— ronda el 27,8%.

La privatización se canaliza a través de una licitación pública nacional e internacional y Allaria precisa que las ofertas se conocerán el 23 de marzo de 2026. Además, introduce un dato técnico que la City mira con atención, porque incide en el "premio" o "castigo" por evento corporativo. Allaria no espera una OPA para los minoritarios y fundamenta esa lectura en la normativa aplicable, remarcando que se eliminó la obligatoriedad de OPA en ciertos supuestos vinculados a privatizaciones del sector energético cuando el Estado transfiere una participación igual o inferior al 50% en una controlante.

El informe agrega otro elemento que el mercado interpreta como un "seguro" de ejecución. Pampa se comprometió con el Gobierno a no interferir en la operación y a no invocar derechos que pudieran trabar el proceso, lo que reduce la probabilidad de que el calendario se estire por disputas societarias o litigios.

El trasfondo que Allaria pone sobre la mesa

Para justificar el cambio de tendencia, el informe se mete en el contexto estructural. Allaria describe que el sistema de transporte de energía eléctrica está saturado, con dificultades para vincular zonas con potencial renovable con los nodos de demanda, e incluso con problemas de abastecimiento en algunos tramos. En ese marco, vuelve a tomar relevancia el Plan Nacional de Ampliación del Transporte Eléctrico, un tema que venía discutiéndose desde hace años y que ahora aparece respaldado por un giro normativo.

Allaria repasa que en 2022 se presentó un plan con target 2035 para incorporar 11.800 km de líneas (un salto del 36%) y 16.000 MVA de potencia (43%). Luego incorpora la novedad regulatoria que, en su lectura, cambia la lógica de ejecución. A través del Decreto 921/2025 del 26 de diciembre de 2025, el Gobierno busca que las obras prioritarias se hagan mediante licitaciones públicas, nacionales e internacionales, bajo el régimen de la Ley de Concesión de Obra, corriendo al Estado de la ejecución directa y dejando al sector privado la construcción, operación y mantenimiento.

La idea que deja flotando Allaria es que, con una Transener sin ENARSA, el mercado podría empezar a darle más crédito a un esquema donde el privado tenga incentivos reales a invertir y capturar retornos, en un rubro donde las inversiones postergadas fueron un problema recurrente por falta de tarifas consistentes.

La clave regulatoria

El informe también profundiza en el factor que más pesa en el flujo de fondos de Transener, que es el marco tarifario. Allaria recuerda que el 30 de abril de 2025 se aprobaron las Revisiones Quinquenales Tarifarias (RQT) para Transener y su controlada Transba. En el caso de Transener, se determinó un aumento del 8,6% desde mayo de 2025 y siete ajustes mensuales del 4,3%. En Transba, el incremento fue más moderado, con 2,1% en mayo de 2025 y siete ajustes de 1,2%.

El punto que Allaria subraya como diferencial es el mecanismo de actualización mensual basado en inflación, con ponderación de 33% IPC y 67% IPIM. El reporte marca que en diciembre de 2025 se incorporó la última cuota autorizada por la RQT y desde enero de 2026 los ingresos seguirán ajustándose por esa regla, mencionando incluso el porcentaje de ajuste con vigencia desde el 1 de enero de 2026.

En términos de "equity story", esta parte es fundamental, porque la empresa pasa de un esquema donde los ajustes podían licuarse por inflación o quedar rezagados a otro que preserva el poder adquisitivo de los ingresos regulados con una frecuencia mucho más alineada con la macro argentina.

Dividendos, balance sin deuda y una ventana para financiar expansión

Otro capítulo relevante del reporte es el financiero. Allaria remarca que Transener no tiene deuda financiera y que, con el nuevo escenario, podría tomar leverage para desarrollar proyectos de expansión. En ese sentido, menciona que la empresa cuenta con un programa de Obligaciones Negociables por hasta u$s300 millones y una calificación A por parte de FIX.

A esto se suma una señal que el mercado suele premiar en compañías reguladas cuando se estabilizan ingresos y caja. El 9 de septiembre de 2025, Transener volvió a distribuir dividendos en efectivo después de siete años, por $134.200 millones, equivalentes a $301,8 por acción, y Allaria espera que continúe en los próximos años. También menciona que Transba distribuyó dividendos en septiembre de 2025.

En la práctica, para un inversor local, dividendos sostenibles y ajuste mensual por inflación arman una combinación muy buscada cuando el mercado entra en modo defensivo, especialmente si el catalizador de privatización reduce el riesgo de intervención futura.

El corazón del cambio de estimaciones

En su DCF utiliza una tasa de descuento en pesos del 17,5% y un crecimiento a perpetuidad del 8% nominal. Con esos supuestos, arriba a un precio objetivo para fines de 2026 de $7.370, que redondea y presenta como $7.400 por acción, incorporando además un dividend yield estimado de 10,8%.

El reporte también aterriza la valuación por múltiplos, indicando que el target equivale a 5,75x EV o FV sobre EBITDA 2027E, y deja un mensaje implícito. Si el mercado acepta que el cambio de accionista reduce riesgos y habilita crecimiento, entonces el múltiplo "convalidable" sube, lo que se traduce en precio objetivo más alto incluso sin tocar demasiado las proyecciones operativas.

En paralelo, Allaria muestra estimaciones de ingresos, EBITDA y resultado neto para 2024-2032E y proyecta una trayectoria de margen EBITDA que se mantiene elevada, apoyada en el carácter regulado del negocio y en el nuevo esquema de actualización tarifaria.

¿Cuáles son las dudas que quedan?

El informe reconoce que todavía puede existir escepticismo en el mercado por la historia argentina. Allaria menciona que desde la privatización de la compañía en 1993 hubo 20 años de emergencia económica que afectaron operaciones y distribución de utilidades, lo que explica por qué solo en una porción de su historia hubo RQT vigente. Esa advertencia funciona como recordatorio de que el marco actual es más sólido, pero no es irreversible.

Al mismo tiempo, el reporte deja una condición clara. Una vez finalizado el proceso de venta, Allaria evaluará los nuevos planes de los controlantes para el crecimiento de la red y su participación en el Plan Nacional de Ampliación, y recuerda que el cuadro tarifario vigente de la RQT 2025-2030 no incluye montos destinados a expansión de capacidad, sino a operación y mantenimiento de la red existente.

En otras palabras, el upside que plantea Allaria descansa en la combinación de normalización tarifaria, dividendos y ajuste de supuestos de valuación por privatización, pero la "segunda derivada" de la historia, que sería el salto de valor por expansión efectiva de la red, todavía depende de decisiones futuras, licitaciones y un esquema de incentivos que recién empieza a acomodarse.

Entonces

Con un esquema tarifario ya normalizado, ajuste mensual por inflación, un balance sin deuda financiera, retorno de dividendos y la expectativa de que la salida de ENARSA reduzca riesgo y habilite mejores métricas de valuación, el mercado encuentra un argumento concreto para recalcular escenarios.

Por eso, el foco no está solo en el titular de privatización, sino en el efecto combinado sobre el modelo. Allaria eleva target a $7.400, sostiene recomendación Comprar y plantea un retorno esperado del 132% más dividendos, con una narrativa que mezcla catalizador político, mejora regulatoria y potencial financiero en una empresa que, por su rol en el SADI, tiene un peso que excede el comportamiento de una acción más del panel.

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