EL PULSO DE LA CITY

Acciones con mayor potencial de suba tras inicio de la "fase 4" del plan Caputo, según conocido broker

Con la nueva fase en marcha, este ranking ordena las acciones por retorno esperado y revela dónde ve el mercado las mejores oportunidades
Por Daniel Alberti
FINANZAS - 14 de Febrero, 2026

La Fase 4 del programa económico marca un punto de inflexión para el mercado financiero local y, en particular, para las acciones argentinas. No se trata solo de una nueva etapa técnica dentro del esquema oficial, sino de una apuesta política y macroeconómica de alto riesgo, ya que depende de que los argentinos estén dispuestos a volver a demandar pesos, aun después de años de inestabilidad, crisis recurrentes y dolarización defensiva. En ese delicado experimento se apoya buena parte del optimismo que hoy transmiten los funcionarios del equipo económico y que empieza a reflejarse, con matices, en los precios de los activos.

El diagnóstico oficial, explicitado por el ministro de Economía Luis Caputo y desarrollado en detalle por Vladimir Werning, vicepresidente del Banco Central -BCRA-, parte de una lectura concreta de lo ocurrido en 2025. Según esa interpretación, la economía sufrió un verdadero "cisne negro" político, que provocó un derrumbe abrupto en la demanda de dinero y una aceleración inédita en la compra de dólares, alimentada por la incertidumbre electoral.

Tras el triunfo legislativo de Javier Milei, el Gobierno sostiene que ese proceso comenzó a revertirse, dando lugar a un escenario de normalización financiera gradual.

Las cifras que expuso Werning funcionan como ancla conceptual de esa narrativa. La base monetaria pasaría del 4,2% al 4,8% del PBI, mientras que el M2 transaccional privado —el agregado que mejor refleja las necesidades de dinero para el funcionamiento cotidiano de la economía— subiría del 5,7% al 6,3% del producto. Traducido a números concretos, el dinero disponible para medios de pago podría crecer desde $57,1 billones hasta cerca de $68 billones. Aun así, el nivel de monetización seguiría por debajo del promedio histórico argentino, lo que deja margen para discutir si esas proyecciones son prudentes o excesivamente optimistas.

Y es que, de su resultado, depende buena parte de la sustentabilidad de la calma cambiaria, de la capacidad del BCRA para seguir comprando dólares sin disparar el tipo de cambio y, en última instancia, de la valuación de las empresas que cotizan en la Bolsa. En ese contexto, el mercado accionario vuelve a ser observado como un termómetro adelantado del éxito o fracaso del nuevo régimen.

Las acciones bajo la lupa de la City

En ese marco de oportunidades y fragilidades, el mercado accionario local comienza a discriminar con mayor precisión. Ya no alcanza con "comprar Argentina" como concepto general y el foco ahora pasa a estar en qué empresas pueden capturar mejor este nuevo equilibrio macro, y cuáles siguen expuestas a riesgos regulatorios, financieros o de demanda.

Un informe reciente de Allaria ofrece una hoja de ruta clara. A partir de precios actuales, targets a fin de 2026, retornos totales esperados y múltiplos de valuación, el relevamiento identifica un grupo reducido de acciones que concentran el mayor consenso positivo.

De ese universo surgen cinco papeles que hoy se destacan como los mejor posicionados para transitar la Fase 4.

Edenor (EDN)

En el primer escalón se ubica Edenor, con un retorno total esperado del 111,8%. La acción refleja la expectativa de una recomposición tarifaria más profunda, que permitiría mejorar márgenes y resultados operativos en un sector históricamente castigado.

Incluso después de la suba acumulada, el informe muestra que Edenor sigue operando con múltiplos bajos frente a su potencial, lo que explica su lugar destacado en el ranking.

Cablevisión Holding (CVH)

El segundo lugar del ranking lo ocupa Cablevisión Holding, con un retorno total esperado del 104,2%. Aun después del repunte reciente, el mercado sigue aplicando un castigo significativo al holding, pese a la mejora en la performance de sus activos y a una valuación que Allaria considera excesivamente baja.

En números, se estima que el papel cotiza a un descuento aproximado del 50% respecto del precio teórico por su participación -del 39%- en Telecom Argentina.

Galicia (GGAL)

El tercer lugar corresponde a Grupo Financiero Galicia, con un retorno total esperado del 101,8%, el más alto dentro del sector bancario. La cifra refleja una valuación patrimonial todavía deprimida frente a los precios objetivo proyectados.

La expectativa de mejora se apoya en un escenario de mayor demanda de pesos, recuperación del crédito y normalización de márgenes financieros, factores que aún no están plenamente incorporados en los precios.

Transportadora Gas del Norte (TGNO4)

El cuarto lugar lo ocupa según la sociedad de bolsa de la City lo ocupa Transportadora Gas del Norte con una potencial suba de su precio del 100,2% desde sus precios actuales. Sus recientes caídas en la cotización parece haber abierto una oportunidad para una acción que estan lejos de ser de una "mala empresa".   

Transener (TRAN)

Cierra el ranking Transener, con un retorno total esperado del 95,8%, el más alto de todo el panel. El precio objetivo proyectado más que duplica la cotización actual y se complementa con un dividendo estimado de dos dígitos, algo excepcional en la bolsa local.

La magnitud del upside refleja una valuación extremadamente comprimida para una compañía que opera infraestructura crítica y que durante años quedó relegada por el atraso regulatorio. Desde una mirada puramente numérica, no hay otra acción que muestre una brecha tan amplia entre precio y valor.

Un ranking incómodo

El ejercicio deja conclusiones difíciles de ignorar. Las mayores oportunidades ya no están necesariamente en los nombres más visibles, sino en utilities reguladas, holdings castigados y bancos con valuaciones deprimidas.

Cuatro de las cinco acciones del ranking superan el 100% de retorno esperado, una señal del atraso acumulado en precios.

Nada de esto garantiza resultados pero sí deja claro que, según los números de Allaria, el mercado argentino todavía no cerró la brecha de valuación abierta durante años de inestabilidad. Y cuando se ordena el equity sin relato y solo con matemática, el ranking que emerge suele ser el más incómodo, pero también el más revelador.

Reservas, dólares y el motor de la estabilidad

El Gobierno celebra la acumulación de casi u$s1.800 millones en reservas en lo que va del año, lograda sin una corrida cambiaria ni sobresaltos en las cotizaciones paralelas. Según Werning, existe potencial para que el Banco Central compre hasta u$s10.000 millones durante el año, lo que implicaría una expansión monetaria cercana a $14 billones al tipo de cambio actual. 

En términos del PBI, la cifra parece manejable; en términos de confianza, es una apuesta considerable.

Sin embargo, entre los economistas existe consenso en que la actual abundancia de dólares no se explica por la balanza comercial, sino por el canal financiero. El Tesoro colocó un bono por u$s1.000 millones, luego obtuvo un repo por b, mientras que el sector privado aceleró la emisión de deuda. Según Romano Group, entre noviembre y mediados de enero se colocaron Obligaciones Negociables por u$s6.900 millones, a lo que se sumó la emisión de YPF por u$s550 millones y el endeudamiento de las provincias por más de u$s1.400 millones.

Ese flujo permitió cancelar vencimientos de deuda sin recurrir a los dólares del FMI y, al mismo tiempo, sostener la calma cambiaria. Pero también deja abierta una pregunta incómoda: ¿qué ocurre si el financiamiento se interrumpe o se encarece? Allí aparece el riesgo de mediano plazo que varios analistas empiezan a señalar, con paralelismos históricos que incomodan al Gobierno.

Cuáles son los riesgos de esta apuesta

El escenario no está libre de riesgos y es que, aun con un superávit comercial estimado en u$s11.000 millones, la cuenta corriente podría volver a mostrar déficit, impulsada por turismo, importaciones de servicios y consumo externo.

Ese rojo sería financiado por ingreso de capitales, una dinámica que históricamente expuso a la Argentina a shocks abruptos.

Como advierte la consultora LCG, la acumulación de reservas vía endeudamiento mejora el corto plazo, pero no elimina la fragilidad estructural. Basta un evento externo —un "cisne negro" internacional, una suba de tasas o un cambio en el humor financiero— para alterar de forma drástica el flujo de dólares.

Las cinco acciones destacadas no representan una apuesta ciega al optimismo oficial. Son, más bien, instrumentos pensados para un escenario muy específico de estabilidad cambiaria, financiamiento abierto, remonetización gradual y acumulación de reservas sin sobresaltos.

Si ese equilibrio se sostiene, el equity argentino todavía tiene recorrido y margen para cerrar parte del gap de valuación acumulado en años de crisis. Si se rompe, la volatilidad volverá con la misma velocidad con la que hoy se celebra la calma.

En ese delicado punto de apoyo se juega, una vez más, el futuro del mercado local.

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