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ALERTA

¿Fin de una era? El dólar toca su piso más bajo del siglo y Trump prepara una jugada histórica

El billete verde retrocede en las reservas mundiales mientras Wall Street debate su futuro. Trump celebra la caída y busca un cambio de paradigma.
29/01/2026 - 11:30hs
dólar

El sistema financiero global atraviesa un cambio de piel que pocos anticiparon con tanta velocidad. Según los últimos datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), la participación del dólar en las reservas globales cayó al 56%. Se trata del nivel más bajo registrado en lo que va del siglo XXI.

Esta tendencia marca un quiebre respecto al dominio absoluto que la moneda estadounidense mantuvo durante décadas. Al inicio del milenio, el "billete verde" representaba más del 70% de los ahorros de los bancos centrales. Hoy, esa hegemonía parece estar diluyéndose en favor de una diversificación sin precedentes.

Los analistas coinciden en que no es una caída accidental, sino un movimiento estratégico global. Bancos centrales de diversas potencias están volcando su interés hacia divisas alternativas y activos tangibles. El fenómeno ha encendido las alarmas en los centros de poder de Washington y Nueva York.

Este retroceso no implica que el dólar haya dejado de ser la moneda principal. Sin embargo, su capacidad para dictar las reglas del juego está bajo fuego cruzado. La fragmentación del comercio internacional está impulsando a las naciones a buscar un refugio diferente.

La visión de JP Morgan y Goldman Sachs

Los grandes gigantes de Wall Street siguen este proceso con una mezcla de cautela y pragmatismo. Desde JP Morgan, sus estrategas de divisas han adoptado una postura marcadamente bajista para este año. Estiman que el par euro-dólar podría escalar hasta los 1,22 dólares por unidad en el corto plazo.

Por su parte, los informes de Goldman Sachs sugieren que el crecimiento de los mercados privados está absorbiendo liquidez. Esto reduce la dependencia directa de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos. La diversificación ya no es solo un deseo geopolítico, sino una necesidad financiera para los gestores de fondos.

Para los especialistas de estas entidades, la debilidad del dólar refleja dudas sobre la sostenibilidad de la deuda estadounidense. El déficit fiscal de los Estados Unidos obliga a emitir cada vez más moneda para cubrir sus obligaciones. Esto genera un efecto de dilución que preocupa a los inversores internacionales más conservadores.

Incluso Morgan Stanley ha advertido que los rendimientos de los bonos podrían mantenerse en rangos volátiles. La confianza en el dólar como "puerto seguro" se está testeando en un escenario de alta incertidumbre. Wall Street entiende que el tablero de ajedrez monetario ya no tiene un solo jugador dominante.

El plan maestro de Donald Trump

En medio de este retroceso, el presidente Donald Trump ha sorprendido con una reacción inesperada. Lejos de mostrar preocupación por la pérdida de terreno del dólar, el mandatario calificó la caída como algo "genial". Su visión económica prioriza la competitividad de las exportaciones estadounidenses por sobre el prestigio financiero.

Trump busca un dólar más débil para reducir el crónico déficit comercial de su país. Un billete verde barato hace que los productos "Made in USA" sean más accesibles en el mercado internacional. Esta es la base de su estrategia para revitalizar el sector manufacturero y cumplir sus promesas de campaña.

El presidente ha sido explícito sobre su capacidad para influir en el valor de la divisa. En declaraciones recientes, aseguró que puede hacer que el dólar suba o baje "como un yo-yo". Esta retórica busca presionar a los socios comerciales y a la propia Reserva Federal para ajustar sus políticas.

El objetivo final es claro: una moneda que trabaje para la industria y no solo para los bancos. Trump cree que la fortaleza excesiva del dólar ha sido un lastre para los trabajadores estadounidenses. Esta postura marca un giro radical respecto a la política tradicional de "dólar fuerte" de administraciones anteriores.

De-dolarización: el avance de los rivales

El concepto de "de-dolarización" ha pasado de ser una teoría marginal a una realidad estadística contundente. Mientras el dólar retrocede, monedas como el euro, el dólar canadiense y el franco suizo ganan terreno. Incluso divisas de países emergentes están empezando a ocupar espacios que antes eran exclusivos de Washington.

El informe del FMI muestra que las llamadas "monedas no tradicionales" ya representan más del 5% de las reservas totales. Este crecimiento refleja el deseo de muchos países de protegerse contra posibles sanciones financieras. La utilización del dólar como herramienta de presión política ha generado efectos secundarios en la confianza global.

China es uno de los actores que más ha impulsado sistemas de pago alternativos al tradicional circuito occidental. Su sistema CIPS ha alcanzado volúmenes récord de transacciones desde el inicio de 2025. Aunque el yuan todavía tiene un peso bajo en reservas, su influencia comercial sigue expandiéndose de forma constante.

Los bancos centrales también han vuelto a mirar al oro con un apetito que no se veía en décadas. El metal precioso se ha convertido en el gran beneficiario de la desconfianza hacia el dinero fiduciario. Hoy, las reservas de oro en los bancos centrales están cerca de sus máximos históricos de la era Bretton Woods.

El fantasma del Mar-a-Lago Accord

Para ejecutar su visión, el entorno de Trump ha comenzado a mencionar la necesidad de una intervención coordinada. Este posible acuerdo, apodado informalmente como el "Mar-a-Lago Accord", buscaría debilitar al dólar de forma controlada. La idea es involucrar a otras potencias para evitar una guerra de divisas desordenada.

El Departamento del Tesoro ya ha enviado señales a los mercados sobre esta posibilidad. Algunos contactos con mesas de operaciones en Nueva York sugieren que la intervención estatal es una opción sobre la mesa. Esto representaría el mayor cambio en la política cambiaria de Estados Unidos desde los años 90.

Un dólar más débil ayudaría a reducir la carga de los intereses de la enorme deuda pública. Sin embargo, el riesgo de este movimiento es un posible rebrote inflacionario dentro del país. Si el dólar pierde demasiado valor, los productos importados se encarecerán para el consumidor estadounidense promedio.

Es un equilibrio delicado que Trump parece estar dispuesto a desafiar. Sus funcionarios argumentan que la competitividad ganada compensará con creces el riesgo de precios más altos. El mundo financiero observa con escepticismo, esperando ver si esta jugada resulta en un éxito o en un caos cambiario.

El impacto de la deuda en la confianza global

La salud fiscal de los Estados Unidos es el elefante en la habitación para todos los inversores. Con una deuda que supera los 34 billones de dólares, el mercado exige primas de riesgo más elevadas. Los bancos centrales temen que el valor real de sus tenencias en dólares se erosione a largo plazo.

Analistas de Bank of America han señalado que la sostenibilidad del déficit es el principal motor de la diversificación. No se trata solo de política, sino de una gestión básica de riesgos financieros. Los inversores prefieren no poner todos sus huevos en una sola canasta que parece cada vez más pesada.

Esta situación debilita el poder de negociación de Washington en los foros internacionales. La capacidad de emitir la moneda de reserva mundial es un "privilegio exorbitante" que podría estar llegando a su fin. Sin ese respaldo, Estados Unidos tendría que enfrentar los mismos límites presupuestarios que el resto de las naciones.

La caída en las reservas es una señal de que el mercado está votando con su capital. Cada punto porcentual que pierde el dólar es un mensaje de cautela hacia la política fiscal estadounidense. La era de la confianza ciega en el billete verde ha dado paso a una era de vigilancia constante.

¿Hacia un nuevo sistema monetario?

Estamos siendo testigos de una transición hacia un sistema financiero multipolar. El dólar seguirá siendo importante, pero ya no será el único sol en el sistema solar económico. Esta nueva configuración obligará a los ahorristas e inversores a ser mucho más ágiles en sus decisiones.

Para el ciudadano común, estos movimientos macroeconómicos pueden parecer lejanos pero tienen un impacto directo. La volatilidad del dólar influye en el precio de los combustibles, los alimentos y la tecnología a nivel global. Un mundo con muchas monedas fuertes podría significar mayor estabilidad, pero también mayor complejidad transaccional.

Trump apuesta a que Estados Unidos puede liderar este cambio sin perder su influencia global. Su jugada es audaz y rompe con décadas de consenso entre economistas y diplomáticos. El tiempo dirá si un dólar débil es la medicina que la industria americana necesita para despertar.

Por ahora, los datos son indiscutibles y marcan un hito histórico en las finanzas contemporáneas. El siglo XXI está reescribiendo las reglas de lo que significa ser una moneda de reserva. El trono del dólar ya no está vacío, pero hay muchos pretendientes sentados a la mesa de negociaciones.

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