Brecha entre dólar MEP y CCL no afloja: qué pasa en el mercado y cómo sacarle provecho
La brecha entre el dólar MEP y el contado con liquidación (CCL) volvió a instalarse en el centro de la escena financiera. Con el MEP operando en torno a $1.448 y el CCL cerca de $1.489, la diferencia ronda el 2,8%, un nivel elevado para un mercado que, en teoría, debería tender al arbitraje permanente.
Lejos de corregirse rápidamente, el canje se mantiene firme y deja una señal incómoda para la City, en dónde, el mercado cree que el canje está caro, pero no encuentra los mecanismos para forzar el cierre.
La brecha persiste no por fundamentos macro disruptivos, sino por una combinación de flujos, restricciones y expectativas cruzadas.
Dólar: falta de oferta de cable
El primer factor es técnico, pero determinante, ya que el CCL no es solo otro dólar financiero, es el dólar que permite salir con divisas al exterior. Cuando ese "cable" escasea, el mercado paga una prima.
Hoy, esa prima existe porque no hay oferta genuina de contado con liquidación.
Operadores coinciden en que aparecen algunos clientes puntuales desarmando posiciones por u$s4 o u$s5 millones diarios, pero ese flujo resulta insuficiente frente a una demanda sostenida. El problema no es solo la magnitud, sino la continuidad ya que no hay vendedores estructurales que equilibren la rueda.
A eso se suma el dato de que varias mesas dejaron de hacer arbitrajes más agresivos tras advertencias regulatorias, lo que redujo aún más la capacidad del mercado para autocorregirse. Con menos jugadores dispuestos a "ponerse del otro lado", la brecha se vuelve rígida.
Más demanda financiera en el mercado
Del lado de la demanda, el movimiento no viene del pequeño ahorrista tradicional, sino de banca privada y carteras sofisticadas que operan contra MEP o directamente buscan exposición con lógica de CCL. Esos flujos no solo son más grandes, sino más persistentes.
Además, la fuerte demanda por CEDEARs y ETFs también impacta en la formación del canje. Aunque el inversor final piense en equity o diversificación internacional, la operatoria termina presionando sobre el CCL, encareciendo el acceso al dólar "externo".
El resultado es un mercado donde el CCL incorpora una prima que no responde a pánico ni a cobertura electoral, sino a una dinámica micro de oferta y demanda desbalanceada.
El mercado está short canje, pero el cierre no aparece
Paradójicamente, buena parte de la City está short canje y la lectura es casi unánime: con este nivel de riesgo país, la brecha "no debería" estar donde está. Sin embargo, en un mercado con restricciones, el razonamiento teórico pierde fuerza frente al flujo.
Mientras no aparezca un vendedor relevante de cable o un cambio normativo que habilite arbitrajes profundos, la brecha puede seguir alta más tiempo del que muchos inversores están dispuestos a esperar. El problema no es saber si va a cerrar, sino cuándo.
Dos caminos posibles para cerrar la brecha
Con una brecha elevada, el consenso es que, tarde o temprano, el spread debería achicarse. Cuando eso ocurra, solo pueden darse dos escenarios:
- Sube el dólar MEP, acercándose al nivel del CCL.
- Baja el dólar CCL, convergiendo hacia el MEP.
En ambos casos, el supuesto implícito es o que el MEP está barato, o el CCL está caro, o una combinación de ambas cosas. Lo que luce difícil de sostener es que la diferencia permanezca indefinidamente en estos niveles sin algún tipo de ajuste.
El límite del arbitraje
Desde una mirada más técnica, el asesor financiero Rocco Abalsamo pone un freno a la idea de que la brecha sea una oportunidad directa y sencilla. El punto central es que el canje se traslada a todos los precios y termina neutralizando buena parte del arbitraje.
"Todos los activos están en tránsito. Por más que uno venda afuera y traiga los dólares a la Argentina, cuando invierte en un activo local o en una obligación negociable, la TIR ya refleja ese nivel alto de canje", explica.
En otras palabras, el mercado arbitra solo. Lo que se gana por traer dólares puede devolverse vía precio si el activo elegido es sensible a una baja del canje.
Abalsamo es claro en el diagnóstico: "Si después de pasar los dólares a MEP vas y comprás una obligación negociable larga, cuando baje el canje esa ON probablemente también baje. Entonces terminás devolviendo lo que ganaste".
La única forma de "aprovechar" el canje
Según el asesor, la brecha solo puede aprovecharse bajo una condición muy específica y es creer que el canje va a bajar en el corto plazo y estructurar la estrategia para no quedar expuesto a esa corrección.
"Si tenés fondos afuera, traerlos te permite ganarte alrededor de un 3%. Después, lo razonable es dejar esos dólares haciendo la plancha en algún instrumento conservador que no esté directamente ligado al canje", sostiene.
La clave no está en maximizar rendimiento, sino en preservar la ganancia mientras se espera la normalización.
Y es que, con los valores actuales, aparece una alternativa concreta y de bajo riesgo operativo para el inversor minorista:
- Vender parte de sus tenencias en dólar cripto, que hoy opera en torno a $1.491, $30 por encima del MEP.
- Suponer que la brecha comienza a cerrarse significa, vender esos dólares cripto contra pesos.
- Con esos pesos, recomprar dólares MEP a un precio relativamente más bajo.
- El resultado es terminar con más dólares financieros, sin necesidad de un arbitraje complejo.
Esta estrategia permite capturar parte del cierre de brecha sin quedar atrapado en activos que ajusten violentamente si el canje se normaliza.
El paso siguiente es decisivo dado que Abalsamo advierte como no conviene ir directo a Obligaciones Negociables (ONs), porque una baja del canje podría pegar de lleno en los precios. Por esto mismo, las alternativas más prudentes son:
- Fondos comunes de inversión en dólares de bajo riesgo, que no tengan ONs en cartera y presenten baja sensibilidad al canje.
- Plazos fijos en dólares en bancos, para quienes priorizan previsibilidad y cero volatilidad.
La lógica es hacer la plancha, preservar capital y esperar que el mercado defina el cierre sin sobresaltos.
¿El problema? el factor tiempo
El punto más incómodo para el inversor es el timing dado que la brecha puede bajar en tres semanas por un cambio en el esquema cambiario, en tres meses por normalización de flujos o no bajar durante bastante tiempo.
Mientras tanto, quien se posiciona mal corre el riesgo de quedar atrapado en activos que devuelvan la ganancia del canje. Por eso, más que una oportunidad evidente, la brecha es hoy un trade de paciencia y control de riesgo.