• 3/2/2026
ALERTA

¡Alerta herencia! El error fatal que puede dejar a tus hijos sin un peso en Argentina

Entender cómo se reparten los bienes en Argentina es clave para evitar conflictos. Te contamos todo sobre herederos, testamentos y la famosa legítima.
03/02/2026 - 10:57hs
¡Alerta herencia! El error fatal que puede dejar a tus hijos sin un peso en Argentina

La muerte de un familiar cercano suele abrir una etapa de profundo dolor y angustia. Sin embargo, en términos económicos, también marca el inicio de un proceso legal complejo. Entender cómo funciona el reparto de bienes es vital para proteger el patrimonio familiar.

En nuestro país, el Código Civil y Comercial rige cada paso de este camino. No se trata simplemente de cumplir la voluntad de quien ya no está. Existen reglas muy estrictas que limitan las decisiones individuales sobre el dinero y las propiedades.

Muchos ciudadanos creen que pueden disponer de sus bienes con total libertad absoluta. Esta es una de las confusiones más comunes en las charlas de café. La realidad es que la ley argentina protege con fuerza el derecho de los familiares directos.

En las siguientes líneas, vamos a desglosar los puntos fundamentales de este sistema. El objetivo es que cualquier persona pueda comprender sus derechos y obligaciones. La información clara es la mejor herramienta para evitar peleas que destruyen familias enteras.

Lo que no se puede tocar

La "legítima" es la porción de la herencia de la que los herederos forzosos no pueden ser privados. Este es el corazón del sistema sucesorio en la República Argentina. Funciona como un escudo legal para los hijos, cónyuges y padres del fallecido.

Para los hijos, la porción legítima es actualmente de dos tercios de todos los bienes. Esto significa que una persona solo puede donar o testar libremente el tercio restante. Es una de las protecciones más fuertes que existen en el derecho comparado mundial.

Si no existen hijos, pero sí cónyuge o padres, la porción protegida cambia al cincuenta por ciento. En este escenario, la mitad de los bienes debe ir obligatoriamente a estos familiares. La ley prioriza la subsistencia de la familia nuclear sobre cualquier otra voluntad.

Intentar evadir estas proporciones puede terminar en un juicio de colación o reducción. Los herederos afectados tienen derecho a reclamar lo que legalmente les corresponde ante un juez. Por eso, es fundamental conocer estos límites antes de intentar repartir bienes en vida.

¿Quiénes cobran primero? El orden de los herederos

El sistema legal establece un orden de prelación muy claro y excluyente para recibir bienes. Los primeros en la lista siempre son los descendientes, es decir, los hijos y sus sucesores. Ellos desplazan a cualquier otro pariente en la línea de cobro de la herencia.

Si hay hijos, estos comparten la herencia con el cónyuge supérstite de forma específica. Es importante notar que el cónyuge tiene un rol dual dependiendo del tipo de bien. Pero en la jerarquía general, los hijos son los dueños indiscutidos de la prioridad legal.

En el caso de que el fallecido no tenga hijos, la herencia sube hacia los ascendientes. Aquí es donde entran los padres o abuelos del difunto en escena. Ellos también comparten la torta hereditaria con el esposo o esposa que sobrevive.

Finalmente, si no hay hijos, padres ni cónyuge, aparecen los llamados herederos colaterales. Estos son los hermanos, sobrinos, tíos y primos hasta el cuarto grado de consanguinidad. A diferencia de los anteriores, estos familiares no tienen una porción legítima protegida por la ley.

Bienes propios y gananciales: la gran confusión

Es fundamental distinguir entre bienes propios y bienes gananciales para no cometer errores de cálculo. Los bienes propios son aquellos que cada persona ya tenía antes de casarse. También entran en esta categoría los recibidos por herencia o regalo personal durante el matrimonio.

Los bienes gananciales, en cambio, son los adquiridos por la pareja después de pasar por el registro civil. Aquí rige la idea de una sociedad donde todo se construye a la par. En estos bienes, el cónyuge que sobrevive ya es dueño de la mitad.

Cuando uno de los esposos muere, la mitad de los bienes gananciales queda para el sobreviviente. Esa parte no se hereda, simplemente se mantiene porque ya le pertenecía legalmente. La herencia real se aplica solo sobre la otra mitad que era del fallecido.

En cuanto a los bienes propios, el cónyuge hereda como si fuera un hijo más. Si hay dos hijos y un cónyuge, los bienes propios se dividen en tres partes iguales. Esta distinción es la que genera más roces y dudas en los estudios jurídicos.

El testamento: ¿para qué sirve realmente hoy?

Aunque la ley es rígida, el testamento sigue siendo una herramienta de planificación muy útil. En Argentina, este documento sirve principalmente para disponer de la "porción disponible" de los bienes. Es el espacio donde la voluntad personal del fallecido puede expresarse sin restricciones.

Se puede usar un testamento para beneficiar a un amigo, a una ONG o a un familiar. También es común utilizarlo para mejorar la situación de un hijo que tiene una discapacidad. La ley permite compensar situaciones particulares mediante este instrumento legal firmado ante escribano.

Existen dos formas principales de hacer un testamento en nuestro territorio nacional. El más seguro es el testamento por acto público, que se realiza frente a un notario. La otra opción es el ológrafo, escrito íntegramente de puño y letra por el testador.

Un testamento bien redactado puede evitar muchos conflictos legales en el futuro mediato. Permite asignar objetos específicos, como una joya familiar o una biblioteca, a personas determinadas. Sin este documento, todos los bienes entran en una bolsa común de reparto proporcional.

La sucesión: pasos, tiempos y costos del proceso

Para que los bienes pasen legalmente a nombre de los herederos, hay que iniciar la sucesión. Este es un proceso judicial que debe tramitarse ante un juez civil con jurisdicción. No es un trámite automático ni se resuelve únicamente en una oficina de escribanía.

El primer gran hito del proceso es la famosa "declaratoria de herederos" dictada por el juez. Es el documento oficial que reconoce quiénes son las personas con derecho a recibir el patrimonio. Para llegar a esto, hay que publicar edictos en el boletín oficial del distrito.

En cuanto a los costos, hay que considerar la tasa de justicia y los honorarios profesionales. Los abogados suelen cobrar un porcentaje del valor real de los bienes que integran el acervo. También hay gastos de inscripción en los registros de la propiedad inmueble o automotor.

Si todos los herederos están de acuerdo, el trámite puede ser relativamente rápido y sencillo. Sin embargo, si existen disputas por la valuación de los bienes, el caso puede durar años. La armonía familiar suele ser el factor que más influye en la velocidad del trámite.

¿Qué pasa con las deudas del fallecido?

Una de las preguntas más frecuentes es si se heredan las deudas de los padres. La respuesta corta es , pero con un límite legal muy importante para los hijos. En Argentina, rige el principio de que las deudas se pagan con los bienes de la herencia.

Esto significa que los herederos no deben responder con su propio patrimonio personal preexistente. Si el fallecido debía más dinero del que dejó en bienes, la deuda simplemente queda impaga. Es una protección fundamental que evita la ruina económica de las nuevas generaciones.

Para mantener este beneficio, es vital realizar un inventario correcto de todos los bienes recibidos. Si un heredero oculta bienes de forma maliciosa, puede perder esta limitación de responsabilidad legal. La transparencia en el proceso judicial es la mejor defensa frente a los acreedores.

Los bancos y entidades financieras suelen tener seguros de vida que cancelan saldos pendientes al morir. Es muy importante revisar todos los contratos de tarjetas y préstamos del familiar fallecido rápidamente. Muchas veces las deudas se extinguen automáticamente sin necesidad de usar el dinero de la herencia.

El rol de los nietos en el reparto familiar

A veces ocurre la triste situación de que un hijo muere antes que sus padres. En estos casos, entran en juego los nietos a través del "derecho de representación". Ellos ocupan el lugar que le correspondía a su padre o madre en la herencia.

Los nietos se reparten entre sí la porción que hubiera recibido su progenitor fallecido originalmente. No reciben una parte igual a la de sus tíos, sino que dividen esa cuota parte. Es una forma de asegurar que el linaje familiar mantenga su derecho patrimonial intacto.

Este derecho de representación no tiene límites en la línea descendente de la familia. Puede alcanzar a bisnietos si fuera necesario según la longevidad de los integrantes del clan. La ley busca proteger la cadena sucesoria natural por encima de las contingencias de la vida.

Es un proceso que se activa automáticamente en la justicia sin necesidad de trámites especiales previos. Solo se requiere demostrar el vínculo mediante las partidas de nacimiento y defunción correspondientes ante el juez. Es uno de los mecanismos más justos del Código Civil y Comercial vigente.

Impuestos a la herencia: ¿dónde se paga hoy?

A nivel nacional, Argentina no cuenta actualmente con un impuesto específico a la herencia. Sin embargo, esto no significa que recibir bienes sea totalmente gratuito en todas las jurisdicciones. La provincia de Buenos Aires es la excepción más notable con un tributo vigente.

En territorio bonaerense existe el Impuesto a la Transmisión Gratuita de Bienes que genera mucha polémica. Se aplica cuando el valor de lo heredado supera un mínimo exento fijado anualmente por ley. Las alícuotas son progresivas, lo que significa que paga más quien más recibe de arriba.

Otras provincias han amagado con implementar impuestos similares para mejorar sus recaudaciones fiscales locales. Es un tema que siempre está en la agenda de los economistas y analistas de finanzas. Los herederos deben consultar siempre la legislación vigente en el lugar donde están los bienes.

Además del impuesto directo, existen tasas de inscripción y sellos que afectan el bolsillo final. Estos gastos administrativos pueden sumar una cifra considerable, especialmente en propiedades de alto valor de mercado. Planificar estos costos es esencial para no tener sorpresas desagradables al finalizar el trámite judicial.