MERCADO CAMBIARIO

El dólar oficial y el blue operan estables, pese a la continuidad de la guerra en Medio Oriente

Un informe revela que los argentinos conservan una suma histórica de dinero fuera del sistema financiero, ubicando al país en el tope global
Por iProfesional
FINANZAS - 11 de Marzo, 2026

El dólar blue cotiza este miércoles 11 de marzo a $1415 para la venta y $1395 para la compra, con una baja de 0,71% respecto del cierre anterior. El dato se registró a las 12:33, según las últimas mediciones del mercado informal.

En el segmento oficial, el tipo de cambio permanece sin cambios. El Banco Nación lo ofrece a $1420 para la venta y $1370 para la compra.

Los dólares financieros también registran leves retrocesos en la jornada. El contado con liquidación opera en $1458,60 para la venta y $1458,20 para la compra, con una caída de 0,32%. Por su parte, el MEP se negocia a $1414,70 para la venta y $1413,40 para la compra, retrocediendo 0,44%.

El dólar tarjeta, que se utiliza para consumos en el exterior y pagos de servicios internacionales, se mantiene en $1846 sin variaciones. En el universo cripto, el USDT cotiza cerca de $1461,60 para la venta y $1461,50 para la compra, con un alza marginal de 0,03%.

Los argentinos guardan u$s250.000 millones fuera del sistema: un récord mundial

Mientras el mercado cambiario muestra estabilidad, vuelve a la superficie un dato que dimensiona el comportamiento del ahorro en Argentina. Los residentes del país mantienen cerca de u$s250.000 millones en efectivo o depositados en cuentas del exterior, según datos presentados por Vladimir Werning, vicepresidente del Banco Central.

La cifra surge de estimaciones del Fondo Monetario Internacional sobre divisas que los ahorristas conservan fuera de sus sistemas bancarios locales. Con ese volumen, Argentina ocupa el segundo lugar a nivel global, solo superada por Rusia, donde el monto trepa a u$s400.000 millones.

El volumen de dólares fuera del circuito formal equivale aproximadamente al 40% del tamaño total de la economía argentina. Es una magnitud llamativa si se compara con países desarrollados: Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, España y Japón registran niveles menores de tenencia extranjera fuera de sus sistemas financieros.

La desconfianza histórica en el sistema bancario local, moldeada por décadas de inflación elevada, devaluaciones abruptas y crisis financieras, explica este comportamiento. Los ahorristas argentinos aprendieron a resguardar valor en moneda extranjera lejos de las instituciones formales.

Argentina lidera el ranking per cápita de dólares guardados

Si se ajustan las cifras por la cantidad de habitantes, Argentina salta al primer lugar mundial. El cálculo fue realizado por Nery Persichini, jefe de estrategia de GMA Capital, utilizando la misma base de datos del FMI.

Según ese análisis, cada argentino posee en promedio unos u$s5.400 fuera del sistema financiero, una cifra que supera ampliamente a la de otros países. En el segundo escalón aparece Bélgica con alrededor de u$s4.100 por habitante.

Le siguen Dinamarca con u$s3.700, Países Bajos con u$s2.900, Rusia con u$s2.800 y Reino Unido con u$s2.700. La diferencia con Argentina es significativa en todos los casos.

Este comportamiento no es caprichoso. A lo largo de las últimas décadas, los episodios de inflación, corralitos y cambios frecuentes en las reglas financieras construyeron una cultura de ahorro dolarizado por fuera del sistema bancario.

La estrategia oficial para captar esos fondos y volcarlos al crédito

El volumen de divisas que permanece fuera del circuito formal adquiere relevancia estratégica. El Gobierno busca canalizar parte de esos recursos hacia el sistema financiero a través de diferentes mecanismos.

Entre las herramientas figuran programas de regularización de capitales e incentivos para la repatriación de fondos. La estrategia del equipo económico apunta a que esos recursos se depositen en bancos locales y puedan transformarse en crédito para financiar inversiones productivas. De esta manera, el objetivo es ampliar las fuentes de financiamiento interno sin depender exclusivamente del acceso al mercado internacional de deuda.

Funcionarios del área económica plantearon ante inversores la necesidad de impulsar un mayor nivel de ahorro privado dentro del sistema financiero. Lo presentan como parte de un esquema de financiamiento del crecimiento económico de largo plazo.

La formalización de esos capitales aparece también como una alternativa frente al costo que implicaría emitir nueva deuda en los mercados internacionales. El contexto global, marcado por tasas de interés elevadas y episodios de volatilidad financiera, vuelve más atractiva esta opción.

El impacto de la tensión internacional sobre el dólar argentino

En paralelo, los analistas siguen de cerca los efectos que la tensión internacional podría tener sobre la economía local. La guerra en Medio Oriente generó movimientos en los mercados energéticos y en el precio del petróleo, introduciendo nuevas variables para la dinámica cambiaria y la inflación.

En el plano doméstico, el tipo de cambio mostró cierta presión alcista desde el inicio del conflicto. En lo que va del mes, el dólar avanzó alrededor de 1,1%, mientras que el precio de los combustibles registró un aumento cercano al 7% en marzo.

A pesar de esos movimientos, el mercado cambiario mantiene hasta ahora una dinámica relativamente estable. Operadores del mercado mayorista señalan que el flujo de ingresos de divisas continúa siendo sólido, lo que contribuye a moderar eventuales presiones sobre el tipo de cambio.

Algunos economistas destacan que, por el momento, la volatilidad internacional no se traslada de forma plena al mercado local. Sin embargo, advierten que la evolución del conflicto y de los precios de la energía seguirá siendo un factor relevante para las economías emergentes.

Petróleo caro: una oportunidad para el balance externo argentino

El incremento del precio del petróleo introduce un elemento particular para la economía argentina. Como exportador neto de energía en determinados segmentos, el país podría beneficiarse parcialmente del aumento de los valores internacionales.

La suba de los precios energéticos tiende a fortalecer el saldo comercial y aumentar la oferta de divisas provenientes de exportaciones. Esto contribuye a sostener la estabilidad del mercado cambiario en un contexto de incertidumbre global.

A esto se suma el ingreso de divisas que suele producirse durante el período de comercialización de la cosecha gruesa. Es un factor estacional que incrementa la disponibilidad de dólares en la economía y alivia las presiones cambiarias.

No obstante, los analistas advierten que un eventual agravamiento del escenario internacional podría provocar episodios de mayor aversión al riesgo global. En ese caso, los mercados emergentes suelen experimentar salidas de capitales que presionan al alza sobre sus monedas.

Qué esperan los operadores para el dólar en los próximos meses

Las expectativas del mercado también pueden observarse en las cotizaciones del dólar futuro negociadas en el Matba-Rofex. En esas operaciones, los contratos para fines de marzo se ubicaron en torno a $1439, mientras que las posiciones para fin de año se negocian cerca de $1752 por dólar mayorista.

Estos valores reflejan las previsiones de los operadores sobre la evolución del tipo de cambio a lo largo de los próximos meses. Influyen tanto los factores internos como la dinámica de los mercados internacionales.

Otro indicador que el mercado sigue con atención es la evolución de la inflación. El Índice de Precios al Consumidor de febrero de 2026, que se conocerá en los próximos días, se ubicaría en torno al 2,7% mensual, según las estimaciones recopiladas por el BCRA en su relevamiento de expectativas de mercado.

Algunas mediciones privadas correspondientes a los primeros días de marzo indican que la inflación semanal se mantiene en niveles moderados. De acuerdo con estimaciones de consultoras económicas, la variación mensual del tercer mes del año podría ubicarse alrededor del 2,6%, lo que implicaría una desaceleración respecto de períodos anteriores.

En este contexto, la evolución del dólar, el impacto de los precios internacionales de la energía y la capacidad del sistema financiero para captar parte de los dólares fuera del circuito formal aparecen como variables centrales para la dinámica económica de los próximos meses.

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