Festeja Caputo: consiguió fondos a tasa baja y revalidó su teoría sobre el impacto del "miedo kuka" en el riesgo país
Tras el mal dato de la inflación de febrero, el mercado de capitales le dio una alegría a Luis Caputo, al bajarle el costo de financiación del Tesoro en su última licitación. Es posible que no alcance para compensar el impacto del IPC de 2,9%, pero por lo menos le permite al ministro sostener su argumento de que se está haciendo "un control estricto de la cantidad de dinero".
Es así que, en la licitación de este miércoles, a diferencia de lo que venía ocurriendo, Caputo volvió a absorber pesos del mercado. No solamente "rolleó" en su totalidad los vencimientos de deuda por $9,6 billones, sino que además colocó bonos como para retirar un excedente de liquidez por $820.000 millones.
Es una jugada que está en contexto con una economía donde el consumo sigue frío, pero al menos le queda al ministro el consuelo de que no le pueden achacar que para contraer la masa monetaria haya tenido que aumentar las tasas de interés.
Más bien al contrario, se confirmó la tendencia a la contracción de los rendimientos, todo un alivio en este momento, porque el gobierno puede argumentar que el mercado sigue esperando una caída de la inflación a mediano plazo.
Era el debut de Federico Furiase como secretario de Finanzas, y volvió a colocar títulos a tasa fija en el menú. De todas formas, el grueso del volumen, con más de 55%, quedó colocado en bonos ajustables por CER, la mayor parte con vencimientos de corto plazo, pero también con colocaciones que llegan a vencimientos en junio 2028.
De hecho, los funcionarios del equipo económico festejaron que la "duration" de la deuda se estiró en 0,78 años.
En cuanto al tramo de tasa fija, el Tesoro convalidó un interés de 2,6% mensual para letras con vencimiento en mayo, lo que equivale a una tasa de retorno real anual de 36%.
Cae la tasa del bono en dólares
Pero la gran expectativa se había generado respecto de cómo reaccionaría el mercado ante la colocación del nuevo bono en dólares, la apuesta de Caputo para fondearse con el mercado doméstico a una tasa sensiblemente inferior a la que obtendría si consiguiera crédito del mercado internacional.
Hace dos semanas, en la primera emisión, causó sorpresa el hecho de que haya habido un costo financiero inferior al esperado. Como el sistema elegido por Caputo es de subasta, eso implica que la tasa real es definida por el mercado, que decide si comprar los bonos al precio nominal que pone el gobierno. En la última licitación, esa tasa oficial fue de 6%. Algunos analistas pronosticaban que los inversores sólo aceptarían comprar los bonos con un descuento, lo que llevaría a que la tasa real subiera al entorno de 8%.
Sin embargo, para entusiasmo del Gobierno, resultó a revés: una alta demanda, a tal punto que se pagó por encima de la par, y el costo financiero real que pagará Caputo será de 5,8%,muy por debajo de las previsiones más optimistas.
Quedaba planteada la duda sobre si se el éxito de esa colocación se trataría de un caso aislado o si, efectivamente, Caputo podía confiar en la capacidad del mercado doméstico como proveedor de dólares para el pago de los vencimientos de deuda externa.
Y este jueves, en su segundo test, el ministro obtuvo un resultado aun mejor que el anterior: le tomaron los u$s150 millones que ofrecía el gobierno, y a una tasa de 5,6%.
La confirmación del "riesgo kuka"
Este resultado no sólo es importante a nivel financiero, sino también político, porque es lo que le permite al gobierno sostener su argumento de que el "verdadero" riesgo país está en torno a 200 puntos y no a los 570 que se reflejan en el índice EMBI elaborado por el JP Morgan.
El propio Javier Milei, ante los financistas de Wall Street que lo escucharon durante la Argentina Week en Nueva York, fundamentó la idea. Comparó la tasa del bono que se ofrece en el mercado local -que vence en octubre de 2027, es decir coincidiendo con el mes de la próxima elección presidencial-, con la tasa de los bonos que vencen luego de esa fecha, cuando eventualmente podría haber un gobierno de diferente signo.
La diferencia entre ambos es de más de 300 puntos básicos, y por eso Milei afirma que ese es el costo del "riesgo kuka". Las tasas que se pagan por la deuda corta implican que los inversores descuentan implícitamente que la economía argentina podría crecer a un ritmo de 8% anual, sostuvo el presidente.
Y comparó con el riesgo país para los bonos con vencimientos más lejanos, en los que el rendimiento implica un riesgo superior a 550 puntos.
"¿Qué significa eso? Que ahí aparece un margen mayor de incertidumbre sobre lo que pueda pasar políticamente después de este gobierno. En ese escenario, el mercado proyecta un crecimiento más moderado, del orden del 4% o 5% anual", sostiene Milei.
¿Se puede sostener?
Ese argumento quedó ahora reforzado por el escenario de conflictividad global. El hecho de que Argentina pueda fondearse en dólares a una tasa más baja que la que regía antes del conflicto de Medio Oriente implica un mayor mérito, porque va a contramano de la suba de prima de riesgo que se observa en casi todos los mercados.
De hecho, si Caputo tuviera la posibilidad de tomar crédito en el mercado global, ya no le pedirían una tasa de 8,7%, como se calculaba en enero, sino que debería pagar en torno a 9,4%, como consecuencia de la suba de la tasa de referencia SOFR, más la suba del propio riesgo país argentino.
Es decir, el gobierno puede jactarse de estar ahorrándose un costo de 380 puntos gracias a su estrategia de aprovechar la liquidez en dólares del sistema financiero. La duda, en todo caso, es si esa disponibilidad de divisas se mantendrá a lo largo del año.
En este momento, el Gobierno puede aprovechar el efecto generado por la ola de emisiones de deuda corporativa y provincial, que permitió la entrada de u$s10.000 millones en cuatro meses.
A juzgar por los dichos de Milei, que le pronosticó al presidente del BCRA, Santiago Bausili, que le saldrían "dólares por las orejas", queda claro que el gobierno mantiene la visión optimista. Sin embargo, para que el plan pueda continuar es necesario que se cumpla el objetivo de Caputo de que haya un traspaso "del colchón al banco" que capte, aunque sea, una porción de los u$s200.0000 millones ahorrados fuera del sistema.
Es un supuesto que todavía no está confirmado. De hecho, en enero se volvió a la "normalidad" en la demanda de dólares por parte del público minorista, que pidió u$s3.146 millones, de los cuales u$s2.203 millones que corresponden a compras de billetes verdes en el sistema bancario, mientras que el resto se explica por los gastos con tarjeta de crédito de los turistas argentinos en el exterior, las compras de productos y servicios online.