Inversores le siguen sacando el jugo al carry trade, pero la City le pone fecha de vencimiento
Las tasas de interés cortas exhiben rendimientos negativos en términos reales. La mayor liquidez en el sistema financiero, en el marco de una política monetaria menos contractiva, debilita a las tasas de los instrumentos en pesos, que arrojan rendimientos por debajo de la inflación: las letras y bonos del Tesoro rinden poco más de 2% mensual y las cauciones se estabilizaron en torno al 1,7%, mientras la inflación avanza cerca del 3% mensual. Por lo tanto, los activos en pesos pierden contra el avance general de precios de la economía.
Sin embargo, estos activos siguen siendo atractivos para estrategias de carry trade, maniobra en la que inversores o ahorristas venden divisas para posicionarse en instrumentos financieros en moneda local con la expectativa de que el tipo de cambio avanzará menos que las tasas de interés (o, mejor aún, caerá) y más adelante, con la ganancia, recomprar más dólares.
La razón es que, aunque ahora las tasas de interés pierden contra la inflación, siguen ganando contra el dólar, cuyo precio opera estable y con leve sesgo a la baja. En lo que va de marzo, el tipo de cambio oficial se mantiene casi sin variación, a pesar del mal clima global y la fuerte demanda de dólares que ejerce el Banco Central con las compras de reservas. Esta estabilidad permite que las tasas en pesos arrojen buenos retornos medidos en dólares. Además, se espera que la calma cambiaria se extienda por varios meses.
Maniobra con el dólar: la City le pone "fecha de vencimiento" al carry trade
Si un inversor vendió dólares hace un mes para posicionarse en letras o bonos del Tesoro y hoy desarmara ese activo para recomprar divisas, terminaría con aproximadamente 5% más en dólares. Un retorno de 5% en un mes es una ganancia bastante abultada, teniendo en cuenta que se trata del doble de la inflación de Estados Unidos en todo un año, de acuerdo con el último dato oficial. Además, es considerablemente mayor a lo que rinde la mayoría de instrumentos en dólares, aunque con distinto riesgo.
De hecho, esta estrategia ahora contiene más riesgo que semanas atrás: si bien se espera continuidad en la calma cambiaria por varios meses, un eventual salto abrupto o suba acelerada del tipo de cambio podría borrar rápidamente las ganancias esperadas e, incluso, arrojar pérdidas. Sobre todo, teniendo en cuenta la ampliación de la distancia entre el tipo de cambio oficial mayorista y el techo de la banda de flotación, en torno al 20%, a lo que se suman las tasas de interés negativas en términos reales.
"Con estas tasas, ya no luce atractivo posicionarse en instrumentos en pesos con horizonte a 2026, dado que los rendimientos son negativos en términos reales. Sin embargo, con un dólar estable o en baja, esos mismos instrumentos podrían seguir ofreciendo rendimientos positivos medidos en dólares, lo que mantiene vigente (al menos en el corto plazo) la lógica del carry trade", afirma Martín Genero, analista de Clave Bursátil.
Genero estima que el carry trade puede seguir funcionando durante un par de meses más, teniendo en cuenta la calma cambiaria que se prevé hasta mediados del año, sostenida por el ingreso de dólares de la cosecha gruesa, que se prevé de gran volumen. Considera que el "límite razonable" de la estrategia es junio, ya que después se torna mucho más riesgosa debido a la caída estacional en la demanda de pesos y en las liquidaciones de divisas del sector agroexportador.
"Estamos posicionados en activos en pesos desde hace varios meses, con ganancias acumuladas en dólares, pero ahora consideramos razonable comenzar a tomar ganancias y rotar hacia activos en dólares. Vemos atinado empezar a pasar las ganancias del carry trade del primer trimestre hacia una posición más defensiva, considerando que la curva en pesos ya no tiene mucho más por comprimir y estamos en un punto muy favorable para el peso. Se podría rotar hacia ON en dólares, bonos CER y el bono AO27", sugiere.
Por qué las tasas siguen bajando y el dólar se mantiene calmo
"El equipo económico del Gobierno parece haber decidido relajar parcialmente la política de liquidez. El Banco Central está absorbiendo menos pesos que antes y el Tesoro ha estado convalidando licitaciones menos contractivas en términos monetarios, con rollovers por debajo de los niveles superiores al 120% que se veían previamente. Este cambio se refleja en una fuerte caída de las tasas de interés de corto plazo", expone Genero.
De acuerdo con el analista, la curva a tasa fija (su equivalente en CER) ya rinde negativo contra la inflación para gran parte de este año y apenas en torno al 3% real (más inflación esperada) para 2027. Con mayor liquidez en el sistema financiero y tasas nominales a un día en torno al 20% anual (1,7% mensual), por debajo de la inflación esperada, las instituciones se vuelcan a comprar papeles en pesos de corto plazo, lo que presiona al alza a los precios de los bonos y caen los rendimientos.
Sin embargo, en el mercado prevén que la paz cambiaria se mantendrá vigente, por lo menos, hasta mediados del año. Los agroexportadores esperan altos volúmenes para la cosecha gruesa, lo que implicaría una gran oferta de dólares en el mercado de cambios. A la vez, las exportaciones de energía y minería siguen creciendo y ahora se ven potenciadas por la suba de los precios de las materias primas, en el marco de la guerra en Medio Oriente. Además, seguirían ingresando dólares provenientes de créditos al sector privado.
La estabilidad cambiaria que se prevé para los próximos meses, incluso con margen para más apreciación del peso, extiende la vigencia del carry trade, que por ahora promete más ganancias en dólares. No obstante, como se mencionó anteriormente, se trata de una maniobra que contiene riesgos debido a eventuales acontecimientos que podrían presionar al alza al tipo de cambio de manera muy rápida. Por lo tanto, los analistas del mercado sugieren tener cautela y consideran que ahora esta maniobra es más propicia para perfiles con mayor inclinación al riesgo.