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Con subas en combustibles cerca de 20% en marzo y más compra de dólares por parte de ahorristas, el desafío ya no pasa solo por la inflación
27/03/2026 - 14:00hs
Naftas en alza, más compra de dólares y un nuevo desafío para el Gobierno

La inflación no parece bajar al ritmo que esperaba el Gobierno. Y detrás de ese cambio empieza a asomar otra prioridad: lograr que el consumo vuelva a moverse sin desarmar la estabilidad financiera que el oficialismo todavía muestra como uno de sus principales activos.

La inflación baja más lento y el foco empieza a correrse al consumo

El mensaje oficial empezó a cambiar en las últimas semanas. La meta de una inflación que inicie con cero ya no luce tan cercana y, con ese escenario, el desafío pasa a ser otro: cómo sostener la baja de precios, aunque sea más gradual, y al mismo tiempo darle algo de aire a una economía que sigue débil.

Esa tensión obliga al Gobierno a administrar dos frentes a la vez. Por un lado, mantener el objetivo de desacelerar la inflación. Por otro, evitar que la debilidad del consumo siga profundizando el freno sobre actividad, ventas y crédito.

El Gobierno busca contener el impacto de los combustibles

En ese contexto, el petróleo arriba de los u$s100 volvió a abrir un frente sensible. En marzo, las naftas acumularon subas cercanas al 20%, un movimiento que amenaza con trasladarse al resto de los precios a través de transporte, logística y costos de producción.

Por eso el Gobierno habilitó una mezcla de hasta 15% de bioetanol en los combustibles, con la intención de amortiguar parte de esa presión en los surtidores. La medida apunta a contener uno de los canales más directos por los que el shock externo puede volver a complicar la dinámica inflacionaria.

La mayor compra de dólares suma presión sobre la calma cambiaria

Pero el frente de precios no es el único que genera atención. En marzo, la compra de dólares en bancos superó los u$s2.000 millones, una señal de que, aun con el tipo de cambio quieto, muchos ahorristas siguen optando por dolarizarse.

Ese dato importa porque puede empezar a tensionar uno de los pilares del esquema actual: la calma cambiaria. Si la preferencia por el dólar sigue creciendo, sostener la estabilidad del tipo de cambio y al mismo tiempo acumular reservas puede volverse más exigente.

El nuevo equilibrio pasa por reactivar sin desordenar el frente cambiario

Con ese cuadro, la estrategia oficial parece entrar en una nueva etapa. El Gobierno sigue apuntando a bajar la inflación, pero ya con una lógica más gradual, y busca acompañar ese proceso con tasas más bajas y crédito más accesible para intentar reactivar el consumo.

La dificultad está en que ese alivio no termine alimentando más demanda de dólares ni desarme el equilibrio cambiario. Ahí aparece la tensión central de las próximas semanas: cómo mover la economía sin alterar la calma financiera.

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