Bonos en dólares están a precio de ganga y se perfilan como la verdadera inversión estrella
Las tasas de interés han bajado, y los bonos ajustados por inflación tienen tasas de retorno negativas. Todos los caminos conducen a los bonos en dólares.
La guerra entre Estados Unidos e Irán es una variable incontrolada para los mercados, y su evolución determinará los flujos de fondos para el mercado accionario a escala mundial. Los efectos inmediatos han sido una escalada en el precio del petróleo, que trastocó las proyecciones de inflación en Estados Unidos y, por ende, la evolución de los tipos de interés. Un bono a dos años en Estados Unidos tiene una tasa de retorno del 4,0% anual, mientras que un bono a 10 años el 4,46% anual. En Argentina, un bono a dos años rendiría el 6,8% anual, y a 10 años el 10% anual.
El caso más emblemático es el AO27 que rinde el 5,1% anual, libre de pago de impuestos, mientras que el bono de tesorería americano a un plazo similar rinde el 4,0% anual, pero tiene el descuento del pago de impuesto a las ganancias que empalidece la renta, que libre de impuestos quedaría en el 2,6% anual.
Escenario global adverso amenaza acciones y criptomonedas
Sin un final cierto de la apertura del estrecho de Ormuz que libere el tránsito y mejore la logística del petróleo a escala mundial, creemos que vamos a vivir un escenario mundial de estancamiento, inflación y suba de las tasas de interés. Este contexto no es el ideal para las empresas que cotizan en bolsa, por ende, la guerra es una amenaza para las acciones.
Un aumento de la inflación y, consecuentemente, suba de tasas también afectó al oro y la plata, que ya están bien lejos de los valores máximos alcanzados. El Bitcoin perdió brillo: quedaron atrás la cotización en 6 dígitos en torno de los u$s120.000, y hoy cotiza en torno de los u$s70.000.
Los escenarios futuros no son muy halagüeños. El fin de la guerra no hará que el petróleo baje en forma inmediata, ya que la cadena de suministros quedó dañada, y restablecer la logística llevará al menos 6 meses. La tan anunciada baja de tasas en Estados Unidos parecería que quedará en olvido, y la mayor actividad económica se hará esperar en este escenario.
Todo sería mucho peor si la guerra continúa. Esperamos que la tregua hasta el 6 de abril dé resultados positivos y, si no ocurre, recién allí haremos las proyecciones que seguramente no serán alentadoras.
Mercado local: dólar a la baja y tasas negativas en pesos
En Argentina, volvimos a un mercado de mano única. El dólar mayorista está ofrecido y todos los jugadores del mercado van para el mismo lado. La baja no se detuvo en el piso de $1.390 y está cotizando en torno de los $1.370.
Los bonos en pesos ajustados por inflación muestran tasas de interés negativas, una verdadera locura, lo que habla de una demanda muy alta de estos instrumentos. El bono X30N6 que vence el 30 de noviembre de 2026 tiene una tasa interna de retorno negativa del 0,16% más inflación.
Un bono en pesos a tasa capitalizable con vencimiento 30 de abril del año 2027 (T30A7) rinde el 30,21%, mientras un bono con vencimiento en fecha similar emitido con cláusula de ajuste por inflación (TZXA7) rinde el 2,31% anual. Esto implica que el mercado está descontando una inflación a 12 meses del 27,3% anual.
Bonos en dólares: la oportunidad de inversión
Mirando que en el año 2027 tendremos elecciones presidenciales, nos parece que hoy los bonos en dólares están a precios de ganga. El bono AO27 vale u$s101,90: si invertís u$s101.900, te llevás una renta de u$s500 mensuales hasta el 30 de octubre del año 2027, cuando te devuelven u$s100.000 de amortización del capital. Es mejor que comprar un departamento y alquilar, ya que cuando comprás este bono no pagás ningún tipo de impuesto. El problema es que las propiedades no cotizan en bolsa y la tapa de los portales no te reflejan diariamente el valor de tu inversión. En cambio, con el bono todos los días sabés cuánto dinero tenés, y a veces la volatilidad te hace correr un poco de sudor por la espalda.
El bono AN29 vale u$s93. Si invertís u$s93.000, te llevás una renta semestral de u$s3.250 en mayo y noviembre de cada año, esto representaría el equivalente a unos u$s541,7 por mes. El 30 de noviembre del año 2029 te devuelven la amortización del capital y te llevás u$s100.000, embolsás unos u$s7.000 adicionales a los que invertiste. Lo que se dice un bono interesante.
Conclusiones
- El Banco Central va a comenzar a liberar encajes, buscará más liquidez en el mercado, y la tasa de interés de plazo fijo se ubica en el 26% anual, una tasa negativa frente a la inflación que descuenta el mercado que se ubica en el 27,3% anual a 12 meses. Esto debería alentar a que los inversores busquen posicionarse en inversiones en dólares atadas a una tasa de interés.
- El dólar a 12 meses vista debería recuperar posiciones. Desde que asumió Javier Milei a la fecha, el dólar mayorista subió el 280,6%, mientras la inflación en igual período (pensando que en marzo la inflación sería del 2,9%) se ubicará en 291,5%. Esto implica que la inflación subió más que el tipo de cambio mayorista.
- La economía no mostró una mejora sustancial de la competitividad: sin mejora en este frente, será difícil que las empresas puedan mostrar resultados empresariales en alza. Si bien el PBI se ubica en niveles récord, al igual que el consumo privado, la exportación y la importación, no ocurre lo mismo con la inversión. Está todo inventado: hay que invertir.
- Parecería que la tasa de interés seguirá siendo negativa frente a la inflación en los próximos meses, y el dólar debería recuperar posiciones en este escenario. El campo tiene por delante una cosecha récord, pero no lo convence el tipo de cambio, por ende, las liquidaciones serán amarretes. Tal vez allí sea la oportunidad de ver una recuperación en el precio del dólar, y los bonos en dólares serán los grandes ganadores en esta etapa.