EL PULSO DE LA CITY

Arcor presentó un gran balance y expertos aseguran que es el momento de invertir en su ON

Arcor cerró uno de sus mejores años de la última década y la City vuelve a mirar su ON en dólares para capturar una renta superior al 6%
Por Daniel Alberti
FINANZAS - 30 de Marzo, 2026

Arcor volvió a quedar en el centro de la escena después de presentar un balance que, más allá de algunas distorsiones cambiarias, mostró una mejora suficiente como para reactivar el interés de los inversores por su deuda. La discusión en la City ya no pasa sólo por si la empresa tuvo un buen año, sino por cómo capturar esa fortaleza financiera a través de uno de sus instrumentos más seguidos fuera del mercado local, la obligación negociable RC1CO con vencimiento en 2033.

Facimex remarcó que Arcor cerró 2025 con u$s345 millones de EBITDA ajustado, uno de los mejores registros de los últimos ocho años, aun en un contexto en el que las ventas medidas en dólares sufrieron por la apreciación cambiaria real. A eso se sumó una mejora muy marcada en la generación de caja, con un flujo de caja operativo de u$s120 millones en el cuarto trimestre y un flujo libre de u$s75 millones, números que ayudaron a sostener la percepción de que la empresa sigue mostrando una estructura crediticia robusta.

Ese es, justamente, el puente entre el balance y la inversión ya que, cuando una empresa exhibe mejor capacidad de generación de fondos, más disciplina en costos y un endeudamiento todavía razonable, sus bonos suelen ganar atractivo porque el mercado entiende que hay mayor capacidad para cumplir pagos, atravesar escenarios adversos y sostener el servicio de la deuda sin sobresaltos. En el caso de Arcor, esa lógica se refuerza porque el apalancamiento neto cerró en 1,64x EBITDA, todavía por debajo de niveles que en crédito corporativo suelen ser considerados exigentes.

La jugada de la City pasa por la ON 2033

Para quienes quieren aprovechar los buenos números de Arcor, la puerta que hoy aparece más visible no es tanto la renta variable sino su bono internacional. La ON RC1CO, que vence en 2033, cerró con una TIR de 6,5% con precio en pesos cercano a $107,55 y tipo de cambio implícito MEP de $1.429,73.

Ahí aparece el corazón del argumento inversor dado que, quien compra esa ON, no está apostando a una historia especulativa ni a una expansión explosiva del precio, sino a algo más sobrio y bastante valorado en la coyuntura actual como lo es un crédito corporativo argentino de calidad, con ingresos diversificados, escala regional, marcas líderes y una empresa que acaba de mostrar que puede defender márgenes y caja aun cuando las ventas medidas en dólares aflojan.

En otras palabras, los números de Arcor no abren la puerta a una apuesta de alto riesgo y alta ganancia, pero sí fortalecen una estrategia mucho más frecuente entre inversores conservadores o moderados, que consiste en capturar un rendimiento en dólares superior al 6% con el respaldo de uno de los nombres corporativos más sólidos del mercado argentino.

Esa es la manera en que la City hoy está leyendo el balance.

Los números de Arcor

El primer factor es la solidez operativa dado que, aunque en el cuarto trimestre las ventas netas cayeron 10,5% interanual en dólares y el EBITDA ajustado retrocedió 33,8%, Facimex aclara que buena parte de esa foto estuvo afectada por la depreciación del tipo de cambio real. Cuando se mira más fino, aparece una empresa que administró costos con bastante eficacia, con bajas de 7,8% en cash costs, de 10% en comercialización y de 20% en administración.

El segundo factor es la caja, aquí, la empresa logró compensar el menor EBITDA con una excelente gestión del capital de trabajo, lo que le permitió cerrar con un flujo operativo muy superior al del año previo. Para un bonista, ese dato pesa mucho más que el ruido de un trimestre, porque habla de la capacidad real de la compañía para generar dólares y afrontar compromisos.

El tercer factor es el movimiento estratégico sobre Mastellone, en donde, Arcor y Danone avanzaron para quedarse con el 100% del control, unificando negocios clave alrededor de La Serenísima.

El mercado interpreta esa operación como una expansión que puede darle más escala, más eficiencia y mayor control de la cadena de valor, algo que a mediano plazo podría reforzar todavía más su perfil crediticio.

Cómo se aprovechan estos números

La forma más directa de capitalizar este buen momento financiero de Arcor es entrar a una obligación negociable que hoy ofrece una renta en dólares todavía atractiva para un emisor de esta calidad. No se trata de buscar un trade agresivo de corto plazo, sino de usar el balance como validación de una tesis más defensiva. Si la compañía muestra mejores ratios de cobertura, más flujo de caja y un negocio más integrado, entonces el bono gana respaldo y el inversor puede capturar un cupón y una TIR interesante con menos incertidumbre que en otros créditos locales.

La RC1CO tiene, además, otro rasgo que juega a favor de este tipo de estrategia. Su spread ya es bajo frente a otros corporativos argentinos, justamente porque el mercado reconoce la fortaleza del emisor. Facimex incluso admite que existen alternativas con mejor riónelac riesgo-retorno, como YPF 2031, YPF 2034 o YPF Luz 2032. Pero esa observación no invalida la oportunidad en Arcor, sino que la ubica en otro casillero.

Mientras otros bonos pueden ofrecer más premio, la ON de Arcor aparece como una herramienta para quienes priorizan seguridad antes que agresividad.

Esa diferencia es clave, ya que, no todos los inversores están buscando el papel más barato o el spread más amplio. Muchos prefieren cobrar algo menos, pero hacerlo sobre una historia empresarial más estable. Y ahí es donde el balance de Arcor pasa a jugar como catalizador, porque reafirma que detrás del bono hay una empresa que terminó uno de sus mejores años de la última década, con una estructura financiera ordenada y una posición de negocio que sigue siendo fuerte en consumo masivo, packaging y agronegocios.

El perfil de inversor al que le cierra esta idea

La ON de Arcor encaja mejor en perfiles que quieran dolarizar parte de cartera y sumar renta corporativa sin saltar a créditos demasiado comprimidos por riesgo operativo o político. También puede resultar útil para quienes ya tienen soberanos o energía y buscan incorporar un nombre más defensivo, vinculado al consumo y a una empresa con larga trayectoria, presencia internacional y marcas de alta rotación. En palabras más simples, para aquellos que quieran diversificar. 

Esto se debe, principalmente a que Arcor ya cotiza como uno de los créditos corporativos más sólidos del país, lo que limita el margen para una revaluación abrupta. Pero justamente ahí aparece su atractivo para otro tipo de estrategia. En lugar de perseguir una ganancia de capital agresiva, el inversor puede usar estos números para entrar en un activo que paga más de 6% en dólares y que llega respaldado por una mejora operativa y financiera concreta.

Por todo esto, para quienes quieram aprovechar esos números, la forma más lógica hoy no pasa por especular con una historia de moda, sino por mirar de cerca su ON 2033 y usar la mejora del crédito como vehículo para capturar rendimiento en dólares con un emisor que volvió a demostrar por qué se lo considera uno de los más confiables del mercado corporativo argentino.

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