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Caputo evalúa emitir un bono por hasta u$s10.000 millones, con garantía del Banco Mundial

El Gobierno diseña una ingeniería financiera que permitiría acceder a fondos internacionales e intentar mejorar el perfil crediticio del país
16/04/2026 - 17:12hs
Caputo evalúa emitir un bono por hasta u$s10.000 millones, con garantía del Banco Mundial

El equipo económico argentino negocia en Washington una operación financiera que podría marcar un punto de inflexión. Luis Caputo busca cerrar un préstamo con el Banco Mundial de u$s4.000 M que funcionaría como garantía para una emisión de deuda mucho mayor.

La información circuló como versión durante la reunión del Fondo Monetario Internacional. Funcionarios del área económica confirmaron que el objetivo es emitir un bono en el mercado voluntario por u$s8.000 millones a u$s10.000 millones, usando el crédito multilateral como respaldo.

El mecanismo busca reducir el costo del financiamiento: parte del riesgo crediticio lo asumiría el Banco Mundial, una institución con calificación AAA, en lugar de que Argentina enfrente sola al mercado con su actual nivel de riesgo país.

La operación debe ser aprobada por el directorio del Banco Mundial. Si prospera, marcaría el retorno argentino al mercado voluntario de deuda después de años de exclusión, tal como informó el periodista Carlos Pagni en La Nación.

La cuenta que no cierra sin financiamiento externo

El Tesoro enfrenta vencimientos por u$s9.000 millones  para el resto del año. Pero el verdadero desafío aguarda más adelante: la cuenta a saldar el año próximo trepará a u$s27.000 millones.

Sin acceso al mercado de capitales, el Gobierno viene raspando la olla. Los recortes de gasto llegaron al límite y empezaron a crujir. El conflicto con proveedores del PAMI es apenas la manifestación más ruidosa de una tensión que atraviesa toda la administración.

Caputo convirtió la emisión de deuda en el mercado en una cuestión estratégica. Su último intento terminó en fracaso y renuncia: Milei vetó la colocación de un bono con tasa superior al 9%.

La primera derivación fue la salida de Alejandro Lew de la Secretaría de Finanzas. Federico Furiase lo reemplazó con una misión casi exclusiva: conseguir que el Presidente autorice el acceso a fondos, pero a un costo menor.

Cómo funciona el truco de la garantía multilateral

La solución que se negocia en estas horas implica una ingeniería financiera de dos niveles. Funcionarios al tanto de las tratativas explicaron el mecanismo.

Sobre una operación hipotética de u$s10.000 M, u$s4.000 M se tomarían con garantía del Banco Mundial a tasa del 4%, mientras que los u$s6.000 M restantes se captarían directamente del mercado al 9%, resultando en una tasa promedio ponderada del 7%.

El esquema permite sortear la desconfianza de Wall Street sin acumular credibilidad propia. Se inocula credibilidad ajena: la del Banco Mundial.

Un párrafo del acuerdo con el FMI anticipó esta estrategia. El texto menciona "préstamos externos, potencialmente respaldados por instituciones financieras internacionales" como parte de un plan integral de refinanciamiento.

El equipo económico trabaja esta iniciativa desde hace semanas. Un banco suizo colabora en el armado de la operación.

El fantasma del intento fallido con el Tesoro estadounidense

Caputo viene ensayando esta lógica desde mediados del año pasado. Una vez que recibió el cheque de u$s20.000 M del Tesoro de Estados Unidos, buscó conseguir una suma similar para recompra de deuda.

Los bancos invitados pidieron garantía del Tesoro. Scott Bessent se negó a extenderla. El proyecto se derrumbó.

Ahora el experimento se repite de manera más modesta. Pero entre un intento y otro persiste un factor vital: la voluntad de Estados Unidos —en rigor, de Donald Trump— para sostener la gestión de su aliado.

La influencia del Tesoro sobre el Banco Mundial es determinante. Esto ocurre aunque el actual presidente de la entidad, Ajay Banga, haya sido propuesto por el demócrata Joe Biden.

Por qué Milei necesita esta operación más que oxígeno

Si las conversaciones terminan en éxito, el Gobierno podrá celebrar un logro de dimensión simbólica: Argentina volvió al mercado voluntario de deuda. La imposibilidad de hacerlo venía siendo una de las principales carencias del programa libertario.

Habrá que disimular un detalle incómodo: ese objetivo no se alcanzaría tras acumular credibilidad, sino pidiendo prestada la del Banco Mundial. El escepticismo de Wall Street no se habría doblegado.

Más allá del simbolismo, la novedad traería beneficios concretos. El Gobierno podría ejecutar el presupuesto de manera menos dramática, aliviando la presión sobre partidas críticas.

Otro frente importantísimo es el de las reservas del Banco Central. Acumularlas es imperativo categórico para Milei, pero esa mejora resultaría ilusoria si los dólares adquiridos se destinan al pago de deuda del Tesoro: con financiamiento externo, el perfil de reservas del BCRA mejorará en términos absolutos.

La amenaza que viene desde Medio Oriente

Este frente adquiere relevancia mayor en el actual contexto internacional. Aunque la guerra de Medio Oriente llegue a su fin, la crisis económica desencadenada tendrá duración inconveniente.

Muchos bienes se van a encarecer. Sobre todo, hidrocarburos y sus derivados estratégicos.

Hay que esperar una amenaza inflacionaria. Los bancos centrales intentarán conjurarla subiendo la tasa de interés. El primero de todos, la Reserva Federal de Estados Unidos.

Esa decisión se proyectaría sobre la escena global como suele hacerlo: los países más necesitados de dólares son los primeros en recibir el azote del mercado.

Es lo que sucedió en abril de 2018, inaugurando la lenta declinación del gobierno de Macri. Es el gran riesgo que enfrenta Milei, por culpa de una paradoja: su principal benefactor bilateral, Trump, es su máximo verdugo por sus jugadas en la arena internacional.

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