Zuchovicki habló de la economía "en forma de K" y advirtió sobre el riesgo de dejar pasar el tiempo para invertir
El economista Claudio Zuchovicki señala que el país atraviesa un giro histórico donde la gestión individual y la economía real desplazan a la especulación financiera. Y alerta: "no solo hay riesgo de invertir ahora, también hay riesgo en esperar hasta ver si la política se consolida en 2027, porque los precios pueden ser otros".
En una panel de ExpoEFI, Zuchovicki hizo un ejercicio de interacción con el público y llegó a la conclusión de que la economía argentina ya no se discute en términos de "dirección", sino de "velocidad".
Esta es una de las conclusiones centrales de la reciente intervención que analiza el panorama estratégico del país, donde afirmó que, por primera vez en cuatro décadas, existe un consenso cercano al 90% sobre el rumbo económico en el mercado, dejando atrás los debates estructurales para enfocarse en la ejecución.
Economía en forma de "K" y el fin del resultado por sectores
Uno de los puntos más disruptivos del análisis fue la muerte del análisis por sectores. Según el orador, la realidad actual se dibuja en forma de "K": el éxito ya no depende de si una empresa es textil o energética, sino de su gestión interna. "Persianas para dentro", la eficiencia es la que determina la supervivencia.
Este fenómeno se vincula con el nuevo rol del consumidor. Gracias al acceso total a la información vía smartphones, el poder pasó de quien tiene el producto al usuario. En este escenario, la "economía real" (producción y servicios) empieza a ganarle la pulseada a las finanzas puras, señala Zuchovicki.
Un activo estratégico en un mundo que envejece
Argentina se posiciona hoy como un refugio geopolítico y un motor de flujo. Además de estar lejos de los conflictos y tener productos que el mundo demanda, mientras el Hemisferio Norte (Europa y Japón) enfrenta un invierno demográfico con poblaciones envejecidas que tienen capital acumulado (stock) pero carecen de dinamismo, América Latina mantiene tasas de natalidad que garantizan el consumo y el flujo de personas.
A esto se suma un cambio en el sistema financiero local, considera Zuchovicki:
Crédito al sector privado: el Banco Central ha dejado de absorber liquidez, obligando a los bancos a prestar a la economía real.
Recursos naturales: la minería y la energía se consolidan como los activos que el mundo demanda, compensando la tradicional debilidad institucional del país.
Empresas: recambio generacional y mercado de capitales
La nota de color, pero con fuerte impacto económico, la dio el análisis de las empresas familiares. Se describe un ciclo de tres etapas: la primera generación (inmigrantes) que construye desde la carencia; la segunda que potencia y profesionaliza; y la tercera (los nietos), donde el capital se diluye.
Con solo el 37% de los matrimonios en su primera unión, la fragmentación de la familia tradicional está obligando a una "revolución del mercado de capitales". Cuando la renta de una empresa debe repartirse entre 17 herederos con intereses divergentes, la estructura familiar colapsa, abriendo paso a gestiones profesionales y externas, enfatiza Zuchovicki.
Por último, afirma que aunque el optimismo es moderado, el sentimiento del mercado sugiere que el pesimismo ya está "en precio".
Con la mayoría de los actores ya dolarizados, Zuchovicki sostiene que cualquier cambio positivo generará una única orden posible: la de compra. El horizonte de consolidación política se fija en 2027, pero la ventana de oportunidad para la economía real parece haber comenzado este año", concluye.