VIDEO | Panorama económico financiero de hoy en menos de 90 segundos
Si hasta el consumo del mate cae, el bolsillo está dando una señal difícil de ignorar. El consumo de yerba mate bajó 9% interanual en febrero y marcó su peor nivel para ese mes en los últimos cinco años.
No es un dato menor: habla de un producto básico, muy arraigado en la vida cotidiana, que también quedó alcanzado por el ajuste de ingresos y por el cambio de hábitos de consumo.
La caída del mate expone un deterioro que ya llegó a la mesa diaria
Los datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate muestran que los despachos al mercado interno cayeron a 19,2 millones de kilos. El retroceso no solo confirma un consumo más austero, sino también una tendencia más larga: en los últimos ocho meses, la baja acumulada fue de 7,3%.
El sector ya ve hogares que reducen compras, eligen envases más chicos o migran a opciones más baratas.
Ese cuadro ayuda a entender por qué el alivio no termina de sentirse en la calle. Aunque el Gobierno sigue apostando a que la desinflación continúe, el bolsillo todavía no muestra una mejora clara en consumos muy básicos.
YPF mueve combustibles, pero busca seguir amortiguando el shock externo
En ese contexto, YPF anunció que desde este jueves subirá 1% el precio de las naftas y el gasoil, luego de 45 días de congelamiento.
Al mismo tiempo, la petrolera decidió extender por otros 45 días el mecanismo de "buffer" para amortiguar el impacto de la volatilidad internacional del Brent y evitar un traslado más brusco a surtidores.
La suba es acotada, pero no inocua. El precio del gasoil pesa sobre transporte y logística, y por eso cualquier movimiento vuelve a ser observado con atención. Más todavía después de un período en el que los combustibles ya venían acumulando fuertes ajustes desde que escaló el conflicto en Medio Oriente.
Caputo absorbió más pesos y volvió a priorizar la calma financiera
Con ese escenario, Luis Caputo eligió cautela en la última licitación. En lugar de liberar liquidez para empujar más crédito y consumo, el Tesoro absorbió casi $1 billón extra sobre vencimientos por $9,7 billones y estiró 43,8% de los pagos para después de 2027.
En los hechos, volvió a encender la "aspiradora" de pesos y dejó claro que hoy sigue priorizando la calma financiera.
Ese movimiento también incluyó bonos duales CER/Tamar, que ofrecen la tasa más alta entre inflación y rendimiento bancario. La señal fue clara: el Gobierno sigue buscando sostener la demanda de pesos y asegurarse financiamiento más estable antes que apurar una reactivación más fuerte.
La calle da otra señal: 68% siente que su situación económica empeoró
El problema es que el humor social va por otro lado. Una encuesta nacional de D’Alessio IROL y Berensztein mostró que el 68% de los argentinos cree que su situación económica está peor que hace un año, mientras solo 31% ve una mejora.
Además, la incertidumbre económica volvió a aparecer como la principal preocupación social, con 65% de menciones.
Ahí está hoy la tensión de fondo. El Gobierno necesita que la nominalidad siga bajando, pero al mismo tiempo no logra que el alivio llegue con claridad al consumo cotidiano. Cuando cae la yerba, sube el combustible y la mayoría siente que está peor, la estabilidad financiera sola ya no alcanza para ordenar la percepción económica.
En síntesis, el Gobierno quiere que la desinflación siga, pero el bolsillo todavía no da señales claras de alivio.