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Caputo ya reunió casi u$s7.000 millones, el RIGI promete u$s120.000 millones y el mercado mira cuánto durará la calma con boletos más caros y mora récord
Por Julieta Rico
FINANZAS - 18 de Mayo, 2026

Caputo arrancó la semana con algo que el mercado considera clave para atravesar los próximos vencimientos: un colchón de dólares. Entre los bonos colocados en el mercado local y la transferencia del Banco Central al Tesoro, el ministro ya quedó cerca de reunir u$s7.000 millones para afrontar el tramo más exigente de deuda que viene entre julio y septiembre. Esa caja le da margen en el corto plazo y ayuda a sostener la calma financiera que hoy muestra el dólar.

Caputo armó un colchón de dólares para atravesar el próximo tramo de deuda

La cuenta oficial combina dos fuentes. Por un lado, las seis licitaciones de bonos en dólares ya le aportaron al Tesoro u$s2.631 millones y el equipo económico espera sumar otros u$s500 millones antes de fin de mes, con la meta de alcanzar u$s4.000 millones antes de junio. Por otro, la transferencia de ganancias del Banco Central le deja al Tesoro unos u$s4.300 millones equivalentes, con los que podrá reforzar su capacidad de pago.

A eso se suma la expectativa de más divisas a futuro. El RIGI ya acumula anuncios por casi u$s120.000 millones, impulsados sobre todo por energía y minería, aunque hasta ahora ingresaron apenas u$s1.300 millones. El dato importa por una razón simple: el flujo efectivo todavía es bajo, pero el mercado igual descuenta que esa oferta potencial de dólares ayuda a sostener la estabilidad cambiaria y las reservas.

El mercado cree que la calma cambiaria puede durar, pero no todo el año

Esa foto explica por qué varias consultoras y bancos todavía ven margen para un dólar relativamente barato en los próximos meses. El relevamiento de FocusEconomics muestra estimaciones muy moderadas para fin de año, con proyecciones que en los casos más optimistas ubican al mayorista incluso debajo de los niveles actuales. El consenso general es que, mientras sigan entrando divisas por exportaciones, deuda y proyectos productivos, el tipo de cambio puede mantenerse calmo.

Pero esa tranquilidad no aparece garantizada para todo 2026. La lectura más fina del REM del Banco Central muestra un punto de inflexión a partir de julio: desde ahí, los economistas empiezan a prever que el dólar se moverá más rápido que la inflación. La razón es bastante directa: cuando afloje la oferta estacional de la cosecha gruesa, el mercado puede volver a exigir un ritmo cambiario algo más rápido. En otras palabras, la calma de hoy tiene respaldo, pero también fecha de revisión.

El ajuste baja a la calle: transporte más caro y familias más endeudadas

Mientras esa discusión se da en las finanzas, el ajuste sigue bajando a la vida cotidiana. Desde este lunes, el boleto mínimo de colectivo en el AMBA pasó a costar $714 con SUBE registrada, mientras que el pasaje mínimo de tren subió a $330 tras un ajuste inicial del 18%. La suba pega directo en un rubro sensible del gasto diario y se suma a un cronograma de nuevos incrementos para los próximos meses.

Al mismo tiempo, el deterioro del bolsillo ya aparece en el frente financiero de los hogares. Según cálculos de la consultora 1816, la irregularidad en la financiación con tarjetas de crédito llegó al 11%, el nivel más alto desde la crisis de 2001-2002. Otros relevamientos muestran una mora bancaria de familias en torno al 11,6% y un deterioro todavía más fuerte en el crédito no bancario. La explicación que repiten los analistas combina tasas reales altas, ingresos que no terminan de recomponerse y un sobreendeudamiento que se volvió impagable para muchos hogares.

Ahí está hoy la tensión de fondo. El Gobierno consiguió más dólares y ganó margen para atravesar la deuda de corto plazo, pero la pregunta que se empieza a abrir es otra: cuánto dura esa calma cuando baje la cosecha y cuánto más puede aguantar un bolsillo cada vez más endeudado.

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