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Las empresas basadas en Inteligencia Artifical que más plata prometen hacerle ganar a inversores

La fiebre por la inteligencia artificial redefine el interés en activos financieros y abre nuevas oportunidades para inversores globales
16/06/2026 - 16:27hs
Las empresas basadas en Inteligencia Artifical que más plata prometen hacerle ganar a inversores

La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una promesa simpática de Silicon Valley para transformarse en una de las fuerzas que más mueve dinero en Wall Street. Lo que hace apenas tres años aparecía concentrado en Nvidia y en algunas empresas de software, hoy se convirtió en una carrera internacional por chips, servidores, centros de datos, energía, redes, memoria, nube y modelos capaces de justificar inversiones cada vez más difíciles de digerir para el mercado.

La discusión, por eso, ya no pasa únicamente por si la IA va a cambiar la economía. Esa parte parece descontada por buena parte de los grandes administradores de fondos. La pregunta que empieza a incomodar a los inversores es si el precio que se paga por las empresas asociadas a esta transformación sigue teniendo sustento en ganancias futuras o si Wall Street volvió a enamorarse de una historia demasiado grande como para mirarla con frialdad.

El punto aparece en un momento particular porque la escalada de las acciones vinculadas a la inteligencia artificial convive con un deterioro en otros activos de riesgo, entre ellos Bitcoin. Según Reuters, la criptomoneda tuvo uno de sus peores arranques de año en más de una década y parte del dinero que antes buscaba exposición a Bitcoin empezó a mirar con más entusiasmo a los semiconductores, las grandes tecnológicas y las compañías que proveen infraestructura para IA.

No se trata de que los inversores hayan abandonado por completo a Bitcoin ni de que el mercado cripto haya perdido relevancia de un día para el otro, sino que, en la pelea por capturar la gran historia de crecimiento de la década, la IA hoy parece ofrecer una narrativa más concreta, con empresas que ya facturan, márgenes extraordinarios en algunos casos y una cadena de proveedores que se expande bastante más allá de los nombres obvios.

Acciones de IA más allá de Nvidia: semiconductores y proveedores de infraestructura

Nvidia sigue siendo el emblema de esta etapa. La empresa informó ingresos trimestrales récord por u$s81.600 millones en su primer trimestre fiscal 2027, con una suba interanual del 85%, empujada por la demanda de chips para centros de datos. Ese número explica por qué el mercado la sigue mirando como el termómetro principal del boom, aunque también deja claro el tamaño de la vara que deberá superar para sostener valuaciones tan exigentes.

Pero el mercado empezó a entender que la inteligencia artificial no se agota en una sola empresa. Broadcom (AVGO), por ejemplo, informó ingresos por u$s22.187 millones en su segundo trimestre fiscal y ventas de semiconductores de IA por u$s10.800 millones, con un crecimiento interanual del 143%. El caso toma cierta relevancia porque la compañía no compite exactamente en el mismo lugar que Nvidia, ya que su fortaleza está en chips personalizados, redes y componentes que las grandes tecnológicas necesitan para reducir la dependencia, bajar costos o diseñar infraestructura propia.

En esa misma capa aparecen Advanced Micro Devices (AMD), Marvell (MRVL), Micron (MU), TSMC y ASML:

  • AMD busca capturar parte del mercado de aceleradores que domina Nvidia
  • Marvell y Broadcom crecen con chips a medida para grandes clientes de nube
  • Micron se vuelve central por la demanda de memorias de alto ancho de banda
  • TSMC es el fabricante indispensable detrás de buena parte de los chips más avanzados
  • ASML domina una pieza crítica del proceso productivo con sus equipos de litografía

Esa es una de las razones por las que BlackRock plantea que la mirada del inversor debe ir más allá de las etiquetas tradicionales. En su último informe semanal, la firma sostiene que la participación del sector tecnológico en los índices de acciones de Estados Unidos y emergentes se duplicó desde el lanzamiento de ChatGPT, mientras que la emisión de deuda corporativa de grado de inversión vinculada a tecnología también ganó un peso mucho mayor.

Para el mayor administrador de activos del mundo, la IA no debe leerse solo como un sector, sino como una exposición transversal que atraviesa acciones, crédito, infraestructura y energía.

¿Hay una burbuja de inteligencia artificial en las tecnológicas de Wall Street?

La comparación con las puntocom vuelve cada vez que una tecnología promete cambiarlo todo. Tiene sentido ya que, cuando el mercado cree que está frente a una transformación estructural, tiende a pagar por adelantado una parte enorme del futuro. El problema es que el futuro puede llegar, pero no necesariamente en los tiempos ni con los márgenes que justifican cualquier precio.

La diferencia con fines de los noventa es que muchas de las empresas que lideran la ola actual ya tienen negocios rentables, caja, clientes y posición dominante. Microsoft (MSFT), Alphabet (GOOG), Amazon (AMZN), Meta (META) y Nvidia (NVDA) no son startups sin ingresos que dependen solo de una promesa.

Microsoft, por caso, informó ingresos por u$s82.900 millones en su tercer trimestre fiscal, con Microsoft Cloud creciendo un 29% hasta u$s54.500 millones y Azure avanzando un 40%. Eso marca una diferencia importante frente a burbujas más puramente especulativas.

El problema es que esa fortaleza no elimina el riesgo. Goldman Sachs estimó que el gasto de capital de los grandes hyperscalers para 2026 ya supera los u$s500.000 millones en las proyecciones de consenso, con revisiones al alza persistentes. Ese número muestra la dimensión de la apuesta, pero también el punto vulnerable del trade: si el mercado empieza a sospechar que los centros de datos, chips y redes no generan retornos suficientes, las valuaciones pueden corregir aunque la tecnología sea real.

Oracle (ORCL) ofrece una advertencia concreta dado que la acción cayó con fuerza después de que los inversores se enfocaran en los costos de su expansión en infraestructura de IA, su mayor endeudamiento y la necesidad de financiar una carrera que exige una escala enorme. En otras palabras, el mercado todavía premia el crecimiento, pero empieza a diferenciar entre quienes invierten desde una posición de caja sólida y quienes necesitan endeudarse agresivamente para no quedar afuera.

Por eso, la respuesta más razonable no es "sí, es burbuja" ni "no, no lo es". La IA combina una revolución tecnológica real con valuaciones que, en algunos segmentos, ya descuentan un escenario casi perfecto. El riesgo no está en que la inteligencia artificial desaparezca, sino en que el mercado haya confundido una tendencia estructural con una licencia para pagar cualquier múltiplo por cualquier empresa que diga "AI" en su presentación a inversores.

Las 5 capas para invertir en IA: cómputo, infraestructura, nube, software y energía

Para ordenar el mapa, conviene separar la inteligencia artificial en capas:

  • Cómputo: Es la primera capa, donde Nvidia sigue siendo el líder indiscutido, pero Broadcom, AMD, Marvell, TSMC, ASML y Micron aparecen como nombres con exposición directa a la expansión de chips, redes, fabricación avanzada y memoria. Esta capa es la más caliente, la que más subió y también la que puede sufrir más si el mercado empieza a cuestionar las valuaciones
  • Infraestructura física: Allí entran compañías como Super Micro (SMCI), Dell (DELL), Arista Networks (ANET), Vertiv (VRT), Eaton (ETN) y Schneider Electric (SU). No todas son empresas "de IA" en el sentido más marketinero, pero muchas venden servidores, redes, refrigeración, energía y equipamiento indispensable para que los centros de datos funcionen. Es el viejo negocio de vender palas durante la fiebre del oro, con la diferencia de que esta vez las palas cuestan miles de millones de dólares y requieren electricidad en cantidades industriales
  • Nube y plataformas: Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta y Oracle concentran buena parte del gasto porque tienen escala, clientes corporativos, infraestructura global y capacidad para integrar modelos de IA en productos ya existentes. Microsoft tiene Azure y Copilot; Alphabet combina Google Cloud, Gemini y su propia capacidad de chips; Amazon juega con AWS; Meta invierte fuerte en modelos abiertos y capacidad propia; Oracle intenta posicionarse como proveedor crítico de infraestructura, aunque el mercado ya le advirtió que el financiamiento de esa expansión será observado con lupa
  • Software aplicado y datos: En ese grupo aparecen Palantir (PLTR), ServiceNow (NOW), Adobe (ADBE), Salesforce (CRM), Snowflake (SNOW), Datadog (DDOG), MongoDB (MDB), Synopsys (SNPS) y Cadence (CDNS), entre otras. El mercado todavía discute cuánto de la IA se transformará en ingresos incrementales para estas compañías y cuánto será simplemente una función más dentro de productos existentes. La oportunidad es grande, pero el filtro también será más exigente: los inversores van a querer ver monetización, no solo usuarios probando herramientas nuevas
  • Energía: Esta capa es menos obvia para el inversor minorista. BlackRock destaca que la expansión de la IA favorece la infraestructura y el equipamiento vinculado con semiconductores, energía y centros de datos. Bajo ese criterio, empresas como Constellation Energy (CEG), Vistra (VST), GE Vernova (GEV), NextEra (NEE) o incluso proveedores industriales asociados a redes eléctricas pueden capturar una parte del crecimiento sin depender de cuál modelo de inteligencia artificial gane la carrera final

Qué mira BlackRock y cómo invertir desde Argentina con CEDEARs

El enfoque de BlackRock apunta a construir carteras alrededor de exposiciones y no de etiquetas. En términos prácticos, eso significa mirar qué compañías se benefician de la construcción de la infraestructura de IA, aun cuando todavía no esté claro quién dominará el negocio de modelos, aplicaciones o agentes autónomos.

La firma dice que favorece la infraestructura y el equipamiento que sostienen la expansión de la IA, como semiconductores, energía y data centers, porque esas áreas pueden ganar incluso si cambian los ganadores finales en software. También plantea que, en mercados emergentes, prefiere países asiáticos que fabrican componentes críticos para IA y, en América Latina, exportadores de energía y commodities que pueden beneficiarse indirectamente de la demanda estructural.

BlackRock no está diciendo que todas las acciones de IA son baratas ni que no pueda haber correcciones. De hecho, sugiere un enfoque de escenarios, con carteras capaces de adaptarse a ganadores y perdedores, porque la velocidad del cambio obliga a revisar más seguido las grandes decisiones de inversión.

Para el inversor argentino que opera CEDEARs, la conclusión es que la IA puede jugarse a través de los nombres obvios, como Nvidia, Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta, AMD o Broadcom, pero también mediante empresas menos marketineras que participan en servidores, chips, energía, automatización, redes y software corporativo.

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