Grandes bancos tienen un precio del dólar "ideal" y es bastante más alto que el que defiende Caputo
Existen algunas distorsiones en el mercado que comienzan a hacer cada vez más ruido en algunos sectores. De forma puntual, en un encuentro cara a cara que tuvo iProfesional con referentes de los principales bancos que operan en Argentina, la coincidencia generalizada es que el actual precio del dólar, que se encuentra prácticamente "clavado" en todo el año en torno a los $1.430, empieza a incomodar y a mostrar riesgos para el modelo económico.
Sobre todo, la preocupación de las entidades financieras es que este abaratamiento del tipo de cambio, cuyo valor cae un 2% en 2026 mientras la inflación arrastra un incremento del 15% en el mismo período, le coloque cada vez más presión a la demanda de divisas. Esta demanda se sigue manteniendo en niveles elevados y es solapada, hasta el momento, por el fuerte ingreso de dólares de las liquidaciones de las exportaciones de la cosecha gruesa del campo.
La inquietud que está surgiendo desde los bancos es que un dólar barato, sumado a que están concluyendo los ingresos fuertes del agro, genere una mayor demanda de los ahorristas, empresas e importadores, y una consecuente mayor salida de reservas del Banco Central (BCRA). Algo que se vería agravado por la cada vez mayor tensión generada por la llegada de las elecciones presidenciales de 2027.
Es decir, el temor es que el BCRA tenga cada vez menos capacidad de armarse un "colchón" de billetes verdes de respaldo para afrontar pagos y de poder de fuego para proveer las coberturas cambiarias de los argentinos en el año electoral. De hecho, las compras de divisas por parte del público para ahorrar fueron muy cercanas, en todo mayo pasado, a los u$s2.500 millones que pudo comprar la entidad monetaria para las reservas. Un equilibrio muy "finito" en pleno momento de venta de la cosecha gruesa.
Además, argumentan que un dólar mayorista estable en $1.430 también empieza a fomentar un mayor nivel de importaciones, aspecto que comienza a complicar a algunos sectores industriales y a otros ámbitos de la economía. También empieza a afectar a ciertos segmentos que exportan y para los cuales ya no es competitivo este valor del tipo de cambio.
Los bancos nunca harán ninguna afirmación sobre el dólar públicamente; es una de las cosas de las que más se cuidan. Incluso, evitan prestarse a ponerle cifras al tipo de cambio en un off the record. Por eso, es interesante que en un mano a mano se lance un número y se le ponga una cifra al precio del dólar que consideran ideal.
En ese diálogo con el grabador del celular desactivado, algunas de las voces no dudan al afirmar que el dólar debería estar más cerca de los $1.700 que de los $1.400 actuales.
La posición del Banco Central y las proyecciones del mercado de futuros del dólar
Al respecto, iProfesional consultó a distintos economistas de mercado, cuyas posturas tienen puntos de coincidencia y de disidencia respecto a este planteo.
Por lo pronto, la coincidencia generalizada es que la continuidad del cepo cambiario para las empresas ocasiona problemas para que haya un libre juego en el precio de mercado para el dólar en base a la oferta y la demanda. Por ende, todavía existen condiciones que limitan que la plaza cambiaria opere con normalidad.
"En el plano cambiario, actualmente la Argentina tiene una fuerte posición técnica vendedora de dólares, producto de la liquidación de una cosecha gruesa que marcó nuevos récords en volúmenes y con precios internacionales razonables, los préstamos privados en moneda estadounidense y las liquidaciones de colocaciones de bonos en el exterior", detalla Juan Ignacio Bialet, gerente de Finanzas Personales del Grupo SBS.
Y agrega: "Esto le ha permitido al BCRA realizar fuertes compras de dólares en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) y bajar las tasas de interés cortas a niveles negativos, buscando reactivar sectores económicos rezagados".
En resumen, en todo el año el tipo de cambio está cayendo nominalmente cerca del 2%, mientras que la inflación no cede y acumula un avance cercano al 15% en 2026, lo que conlleva a una "apreciación real con dudas de que se sostenga hacia adelante", sostiene Bialet.
Por lo pronto, el dólar estadounidense cotiza en la plaza mayorista alrededor de los $1.430. Para el mercado de opciones y futuros del Matba-Rofex, para fin de año se está negociando a $1.617,5.
Ahora bien, si se analiza el precio máximo contemplado de no intervención en la plaza cambiaria para la banda de flotación que fija el Banco Central, y que ajusta de manera mensual en base a la inflación registrada dos meses atrás (t-2), el valor actual de la misma coincide con el monto solicitado por varios bancos, debido a que se ubica en los $1.776. Es decir, la cotización actual se encuentra un 23% (340 pesos) por debajo del precio máximo contemplado como "tolerable" por el BCRA y del requerido por algunos sectores de la economía para poder ser competitivos.
Debate de economistas: Argumentos a favor y en contra de una devaluación
Respecto al precio del dólar mayorista que varios bancos consideran que sería el "ideal" para la economía, que se ubica más cercano a los $1.700 que a los $1.450 actuales, existen diversos puntos a favor y en contra. En especial, algunos economistas sostienen que la oferta y la demanda de divisas es la que hoy está determinando el valor de mercado, más allá de la interferencia del cepo cambiario y de las intervenciones oficiales en los mercados de futuros.
"Hoy las exportaciones básicas funcionan con este dólar y tienen rentabilidad, y son lo que más crece en el año. Sí puede ser que un dólar más alto brinde más rentabilidad a segmentos que ahora exportan a pérdida y a sectores estructuralmente competitivos de la Argentina que están teniendo una fuerte competencia de la oferta importada en el mercado local", detalla Sebastián Menescaldi, economista y director asociado de Eco Go, a iProfesional.
Y agrega que, en caso de que suba el precio del dólar mayorista, esto podría servir como "un efecto que atempere los costos sociales de la transformación productiva, pero no tendría que implicar un gran salto del tipo de cambio, sino un reacomodamiento del mismo. O sea, depende del sector, pero veo poco probable que se pueda llevar a unos $1.700 sin una disrupción en lo financiero". En resumen, Menescaldi ve como "poco probable" que el Gobierno deje que el tipo de cambio se escape.
"Puede tener más volatilidad y asemejarse a la inflación, pero veo poco probable que impulse una corrección. Es que el actual esquema permite avanzar con las compras, pero depende de una oferta abundante de dólares, tanto del comercio como de los canales financieros, que no se sabe si se sostendrá en el tiempo, y de una demanda que permanezca ralentizada", grafica el economista.
En este sentido, Fernando Baer, economista jefe de la consultora Quantum, reflexiona: "Las cantidades exportadas aumentan, así que, por ese lado, no veo una justificación para que aumente el precio del dólar hasta los $1.700. El temor es que se acelere la compra de dólares para atesoramiento, algo que puede contrarrestar el ingreso por superávit comercial y emisiones de deuda; pero, por ahora, no lo veo preocupante como para pedir una devaluación del 25%".
Para Gustavo Quintana, analista de PR Corredores de Cambio, el valor actual es el que refleja el mercado: "No encuentro justificaciones para determinar arbitrariamente un valor de dólar para dar competitividad al comercio exterior. En los primeros cinco meses del año, el agro y la minería tuvieron un muy buen desempeño con sus exportaciones, con un tipo de cambio muy alejado del nivel indicado de $1.700. La competitividad del comercio exterior no depende del nivel del tipo de cambio solamente". Por eso, reflexiona que la competitividad depende de "muchos factores, ya que si solo se dependiese del tipo de cambio, entonces no se sería competitivo para exportar".
En la misma tónica, Nahuel Bernues, CFA, asesor financiero y fundador de la consultora Quaestus, concluye: "Creo que la balanza comercial nos habla y las economías regionales también. Récords de exportaciones por todos lados y un superávit de la balanza comercial que también viene siendo histórico. Por eso, un dólar más alto le daría más competitividad al comercio exterior, pero ¿a cambio de qué? No creo que a largo plazo eso redunde en mayor competitividad para el sector necesariamente, tampoco para la economía en su conjunto. Creo que los ingresos de divisas de energía y minería vienen a sacarle algo de la estacionalidad típica que históricamente tuvo el país".
Al respecto, Francisco Díaz Mayer, analista de ABC Mercado de Cambios, suma: "El dólar ajusta por oferta y demanda, por lo que si hay un aumento del 35% en la cantidad exportada, no se puede decir que no tiene competitividad a este precio. Incluso, si sube de precio puede ir apareciendo más oferta; no lo veo ahora más arriba de $1.600".
Reservas del BCRA: Impacto sectorial del atraso cambiario y la inflación
Otros economistas consideran que un tipo de cambio de $1.700 le daría más tranquilidad y "comodidad" a toda la economía.
"Un dólar de $1.700 sería muy bueno para una cantidad de sectores que hoy por hoy están siendo postergados en términos de crecimiento, porque hay otros sectores que soportan sin problemas un tipo de cambio más bajo. El tema es que la gran mayoría de los sectores, sobre todo los que más empleo brindan, necesitan una competitividad un poco mejor y, tal vez, $1.700 es un valor de referencia bastante apropiado para el contexto actual", resume Pablo Repetto, jefe de Research en Aurum.
Por el lado de Jorge Colina, economista de Idesa, coincide: "No es bueno hablar de cuánto debería ser el tipo de cambio, porque cada sector, cada actividad, tiene su propio tipo de cambio. A un precio de $1.400, energía y minería están exportando casi como el campo, y este último rubro sigue exportando bien a ese valor. Con un billete de $1.700, varios también se pueden poner a exportar su producto, pero hay otros que necesitan más de $2.000 para poder competir con las importaciones".
En definitiva, indica que lo mejor para el tipo de cambio es que el mercado cambiario "sea libre" para que su valor se ubique según la oferta y la demanda, y luego que la economía sea muy competitiva en lo real para que todas las empresas se puedan manejar "independientemente de cuál sea el tipo de cambio".
Las causas por las que el Gobierno se "resiste" a subir el precio del dólar respecto a los actuales $1.430 del segmento mayorista se vinculan a evitar presiones a una inflación mayor y a mantener un tipo de cambio controlado para preservar la actual "estructura financiera", en la que el Banco Central compra dólares a diario para acrecentar las reservas y ya ha superado la meta de u$s10.000 millones en todo el año.
"Un dólar más alto genera más inflación, caída del salario real, entre otros aspectos a considerar. No lo veo catastrófico que se ubique a $1.700, pero es volver a afectar el proceso de desinflación, y es lo que el Gobierno tampoco quiere", finaliza Baer ante iProfesional.