Los problemas políticos del Gobierno podrían reducir el impacto de una futura gran noticia financiera internacional
Los mercados de bonos y acciones argentinas evidenciaron desde el miércoles pasado fuertes subas acompañadas con una baja del riesgo país que se ubicó en los 440 puntos básicos.
Estas grandes noticias financieras en medio de los problemas políticos del Gobierno y del comienzo del mundial de fútbol están relacionadas con la mejora en la calificación del riesgo de la deuda argentina que se conocieron en los últimos días por parte de las calificadoras Fitch Rating a principios de mayo y de Standard & Poor's Rating (S&P) que se conoció el miércoles.
En el caso de S&P la calificadora elevó la calificación de CCC+ a B+ de la deuda en moneda extranjera a largo plazo de a la Argentina, mientras que Fitch Ratings a comienzos de mayo subió de CCC+ a B- la calificación, lo que implica cruzar un umbral clave en los mercados financieros internacionales que es pasar de categoría C a B en ambos casos.
A esto se suma otra noticia esperada por los operadores del mercado local y de Wall Street que es la mejora en la calificación de deuda nominada en dólares de varias de las empresas argentinas que cotizan con ADR en el New York Stock Exchange (NYSE) conocidas ayer.
Tras anunciar la mejora de la calificación crediticia soberana de la deuda en dólares de Argentina el miércoles pasado, S&P anunció ayer que le subió la nota de ocho empresas argentinas.
La calificadora subió la nota de las siguientes compañías:
- Aeropuertos Argentina 2000 S.A.
- Empresa Distribuidora de Electricidad de Mendoza S.A. (EDEMSA)
- Genneia S.A.
- Pampa Energía S.A.
- Telecom Argentina S.A.
- Transportadora de Gas del Sur S.A. (TGS)
- YPF Energía Eléctrica S.A. (YPF Luz)
- YPF S.A.
Todas pasaron de B- a B+.
A esto se suma la suba en la calificación de la deuda nominada en dólares a Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) realizada por la calificadora Moody's que pasó de AAA.ar desde AA+.ar y podría haber otra gran noticia internacional financiera para la Argentina que se podría conocer antes de fin de mes.
Qué dicen las calificadoras sobre el futuro de Argentina
Hay que destacar que en su informe sobre la deuda en dólares S&P sostuvo que la perspectiva estable para las calificaciones de largo plazo de la deuda nominada en dólares se fundamenta en la expectativa de que el Gobierno continuará con el ajuste fiscal y que "el Banco Central aumentará sus reservas internacionales, sosteniendo el crecimiento económico y reduciendo la inflación".
S&P indicó que la mejor calificación refleja una menor vulnerabilidad económica y una mejora gradual en la liquidez externa, lo cual "sienta las bases para que continúe la recuperación económica". Según la agencia, el gobierno argentino "ha obtenido fondos mediante la emisión de bonos en dólares en el mercado local, garantías de organismos oficiales y acuerdos de recompra con bancos globales para cumplir con los pagos de su deuda externa comercial".
El reporte advierte, de todos modos, que persisten desafíos y que "es probable que persistan tensiones en los próximos 12 a 18 meses que podrían afectar la estabilidad económica". S&P considera que el gobierno debería poder afrontar estos retos "sin caer en default ni en un canje de deuda estresado, según nuestras definiciones".
En cuanto a los fundamentos institucionales, ambas calificadoras remarcan que el historial de inestabilidad macroeconómica y los cambios bruscos de política económica afectan la credibilidad y previsibilidad de las instituciones argentinas. Además, destacó los avances legislativos logrados por la administración de Javier Milei para sentar las bases de un crecimiento sostenible, aunque subrayó que "la estabilidad macroeconómica será clave para su implementación".
S&P proyecta un crecimiento económico de 2,7% para 2026 y alrededor de 3% en los años siguientes. La agencia detalla que el desempeño sectorial resulta dispar, con industrias exportadoras como minería, energía y agro creciendo, mientras que otras ramas enfrentan dificultades. Sobre la política monetaria y la inflación, S&P subrayó que "el ajuste fiscal sostenido, junto con una política monetaria estricta, es el ancla del plan económico". Si bien reconoce que la acumulación de reservas internacionales se aceleró a lo largo de 2026, alertó que el país "sigue siendo vulnerable a shocks adversos". Según sus previsiones, la inflación promedio bajaría a 32% en 2026 y se acercaría al 9% en 2029.
Entre los factores positivos, ambas calificadoras destacan el desarrollo de recursos energéticos no convencionales, que "debería impulsar el crecimiento y la balanza de pagos en los próximos años". También valoran los avances en autonomía del BCRA, que podrían mejorar gradualmente la credibilidad de la política monetaria y concluyen que la mejora en la calificación "equilibra los riesgos derivados de vulnerabilidades económicas persistentes con los resultados fiscales positivos y otras medidas que mejoran la liquidez del Estado". Ambas anticipan que podría subir la nota si la previsibilidad de la política económica facilita el acceso sostenido a liquidez externa y limita la volatilidad económica, siempre dentro de un marco de crecimiento y compromiso con el ancla fiscal.
Por su parte S&P destacó que la situación externa de Argentina se robusteció luego de que el país pasara a ser exportador neto de energía. "Argentina ha fortalecido su resiliencia ante el shock global de precios de la energía", indicó. Además, proyectó que el déficit de cuenta corriente será equivalente al 1% del Producto Bruto Interno (PBI) en 2026, "sensiblemente por debajo de la mediana de países con calificación similar".
En relación a la posición de las reservas internacionales brutas, Fitch Ratings señaló que el Gobierno enfocó su estrategia en incrementar el stock de divisas, con compras acumuladas por más de u$s10.000 M hasta junio.
"Las reservas internacionales netas siguen siendo bajas al considerar los pasivos de corto plazo, aunque esperamos que aumenten en u$s8.000 M en línea con la nuevas metas del FMI.
La calificadora señaló: "la oposición se mantiene débil y fragmentada, aunque el bajo crecimiento y la inflación afectan la popularidad del gobierno y los mercados financieros siguen siendo sensibles a este tipo de acontecimientos políticos, como se observó antes de las elecciones de medio término del año pasado, y Argentina continúa siendo vulnerable a un shock de confianza si la contienda electoral anticipa un cambio significativo respecto de las políticas actuales".
Por qué esta mejora cambia todo para los inversores internacionales
Ambas mejoras se deben al avance del programa de austeridad fiscal y al aumento de reservas internacionales brutas del BCRA.
Es un cambio de enorme importancia que expande masivamente el universo de inversores elegibles para invertir en deuda soberana y corporativa argentina.
Había una gran cantidad de fondos institucionales que no pueden invertir en instrumentos calificados CCC pero con la mejora sí podrán invertir en bonos argentinos.
La mejora a B- reduce sustancialmente el costo de capital para bancos internacionales que financian operaciones en Argentina, bajo los requerimientos de capital de las normas de Basilea III.
Además las mejoras de las calificaciones amplían el universo de bancos que pueden prestarle en dólares al sector privado argentino.
Muchos bancos europeos, por políticas internas de riesgo, tienen restricciones para otorgar líneas de crédito a países o instituciones con rating inferior a B-. Argentina cruza ahora ese umbral y es elegible.
También mejora el acceso a trade finance, cartas de crédito y financiamiento de exportaciones e importaciones reduciendo costos ayudando a la economía real.
Para compañías de seguros, el capital requerido por cada dólar invertido en Argentina disminuye significativamente, aumentando el retorno sobre capital de los instrumentos argentinos, haciéndolos más atractivos.
También se facilitan las emisiones corporativas y provinciales, reduciendo sus costos de financiamiento y se amplía el monto de los fondos que organismos internacionales (Banco Mundial, BID, MIGA, etc) que pueden prestar a la Argentina y reduce el costo de esos préstamos.
En relación a la suba de la calificación de CABA Moody's Local Argentina sube las calificaciones de emisor en moneda local y de emisor en moneda extranjera de a AAA.ar desde AA+.ar, ambas con perspectiva estable. Adicionalmente, se suben las calificaciones de los Programas de Financiamiento en el Mercado Local y el Programa de Asistencia Financiera a AAA.ar con perspectiva estable. La perspectiva de las calificaciones contempla que no se esperan cambios significativos en los fundamentos crediticios del emisor en el corto y mediano plazo.
En ese aspecto hay que señalar que el 13 de mayo pasado CABA emitió la Serie 14 del Bono Tango por u$s500 M, que devengará a una tasa fija de 7,05% y cuya fecha de vencimiento operará en 2036. Los fondos obtenidos de la emisión se destinarán principalmente a cubrir próximos vencimientos de amortizaciones. Esto ha permitido a la ciudad extender el plazo de sus vencimientos y distribuirlos de forma más equilibrada a lo largo del tiempo.
La gran apuesta: que MSCI saque a Argentina del infierno financiero
Pero además de estas grandes noticias conocidas en los últimos días se suma también la posibilidad de una eventual mejora de la categoría de la Argentina en lo que respecta a su calificación en el ranking de riesgo país mundial que elabora la empresa MSCI es esperada por los operadores financieros del mercado local y de Wall Street desde hace varios meses.
MSCI es una empresa global de investigación de inversiones que proporciona índices bursátiles, herramientas de análisis de cartera y datos ESG, sigla del inglés Environmental, Social and Governance (ambientales, sociales y de gobernanza), para la toma de decisiones de inversores institucionales y otras entidades financieras.
El Gobierno apuesta a que luego del 26 de en junio, cuando el directorio de MSCI (Morgan Stanley Capital Index) revise la calificación de la Argentina y la saque de la calificación de standalone, una especie de paria financiero y la pueda ubicar al menos en la categoría de "mercado de frontera" que tuvo en el 2018 en el Gobierno de Mauricio Macri.
Esto permitiría que los fondos de pensión de Estados Unidos y Europa inviertan en activos argentinos, que hoy no forman parte de su portafolio de inversiones en el que no pueden incluir activos argentinos como bonos y acciones porque el país tiene esa calificación.
En ese aspecto hay que señalar que, de acuerdo a la opinión de operadores del mercado local y de Wall Street consultados por iProfesional se estima que una mejora en la calificación podría generar unos u$s10.000 M de ingresos de fondos extranjeros para la compra de bonos y acciones de empresas argentinas con ADR que cotizan en Wall Street.
Hay que recordar que el 24 de junio de 2021 en el Gobierno de Alberto Fernández la Argentina se fue a la D en el ranking de riesgo país que mide el MSCI y que la llevó a la calificación de standalone. MSCI decidió bajar a la Argentina de su categoría "mercado emergente" y para sorpresa de los inversores no la rebajó a la instancia inferior de "mercado de frontera", sino a una situación aún peor que es "standalone".
MSCI anunció ese día que la economía argentina abandonó la categoría que desde 2019 compartía con la de Chile, Brasil, México y Colombia en la región. Y que se ubicará en una cuarta categoría, la de Standalone o mercado independiente.
Si hacemos una analogía futbolera la categoría de mercado emergente se correspondería con la Primera B Nacional, un descenso a mercado fronterizo equivaldría a una Primera C, en tanto que la categoría standalone como descender a la Primera D del fútbol argentino.
La nueva oportunidad para que la Argentina sea considerada para una reclasificación será en la revisión en el ranking en la reunión anual del MSCI que se realizará en junio.
Por ahora, la mayoría de los analistas consultados por iProfesional destacan que el acuerdo con el FMI, el nuevo esquema cambiario y la salida del cepo junto a las reformas económicas y la estabilidad macroeconómica serán factores determinantes para que Argentina mejore la calificación en el MSCI pero no ven la posibilidad que nuestro país pase directamente de la categoría standalone (afuera de todo) a emerging market (mercado emergente) y solo creen que será recalificada a mercado de frontera que es una categoría intermedia.
Hay que destacar de todos modos que una reclasificación como mercado de frontera no destraba el enorme potencial que implica volver a ser un mercado emergente, dado el diferencial de flujos.
El MSCI publicó su Accessibility Report en octubre del año pasado que más allá de tomar nota de ciertos progresos realizados por la Argentina, no modificó el score card, por lo tanto quedó descartada una reclasificación como mercado emergente.
Los índices MSCI, como el MSCI World o el MSCI Argentina, se utilizan ampliamente para seguir el rendimiento de los mercados de valores y como referencia para estrategias de inversión.
El índice MSCI Argentina mide el rendimiento del segmento de mediana y gran capitalización del mercado de valores argentino. Con 18 títulos que lo integran, representa aproximadamente el 85% del universo ponderado de acciones argentinas.
El MSCI Argentina se utiliza como referencia para medir el rendimiento de las inversiones en el país y también es utilizado por fondos de inversión para replicar su comportamiento.
La decisión tomada el año pasado, se debió a la persistencia de controles de capitales impuestos desde el 1 de septiembre de 2019, que afectaron la accesibilidad del mercado y no cumplían con los criterios de MSCI para emergentes pero esos controles hoy ya se han eliminado en su mayoría.
La última mejora de país de frontera a país emergente se había logrado el 21 de junio de 2018, bajo el Gobierno de Mauricio Macri.
Lo interesante del caso es que tres de los funcionarios que más trabajaron en ese momento para convencer a los líderes de MSCI para lograr el cambio de categoría fueron el ministro de Economía Luis Caputo, el secretario de Finanzas Pablo Quirno y el titular del BCRA Santiago Bausilli quienes en el Gobierno de Macri eran parte del equipo económico de Nicolás Dujovne.
En relación a los cambios de calificación por parte del MSCI hay que destacar que la Argentina ha sido reclasificada tres veces desde 2009.
En ese año, durante la presidencia de Cristina Kirchner, y luego de los efectos de la guerra con el campo y la expulsión del titular del BCRA Martín Redrado por negarse a entrégale al Gobierno unos u$s6.500 M por el Fondo del Bicentenario, MSCI bajó al país de mercado emergente a mercado de frontera.
Luego el 24 de junio de 2018, en el Gobierno de Macri con una mayor apertura económica, el país fue promovido nuevamente a Mercado Emergente, pero desde el 21 de junio de 2021 volvió a bajar al país a "Standalone Market" o mercado de frontera que es el equivalente a ser una especie de paria financiero, debido a la imposición de controles de capital o cepo cambiario durante la crisis del Gobierno de Mauricio Macri y con el mantenimiento de esas restricciones cambiarias en el Gobierno de Alberto Fernández pero que se levantaron desde el 11 de abril pasado para las personas humanas y que todavía algunas permanecen para las empresas.
La próxima reunión del consejo del MSCI será el martes 24 de junio y ese día se decidirá cuando el organismo publicará su revisión anual de clasificación de mercados y si la Argentina mantendrá la calificación como standalone o mercado Independiente la peor categoría, donde está desde 2021 junto a Zimbabue, Líbano y Ucrania.
Las otras posibilidades son que entre en la lista de monitoreo para subir a "mercado frontera" o que la reclasifiquen en forma directa lo que resulta muy improbable porque nunca pasó sin consulta previa.
En junio 2025 MSCI mantuvo a Argentina como standalone o mercado independiente y no la incluyó en lista de revisión y se comunicó que recién podría ser considerada para cambio en junio 2026 y reclasificada en junio 2027.
El problema es que de mantenerse los problemas políticos en el Gobierno existe la probabilidad que los efectos de estas grandes noticias no tengan el impacto esperado en los mercados.