La Fed mantuvo las tasas sin cambios, en el debut de Warsh como presidente: no descartan subas este año
La Reserva Federal mantuvo las tasas de interés sin cambios en su última reunión. Pero las nuevas proyecciones revelaron una profunda división interna sobre el rumbo futuro de la política monetaria.
Las cifras muestran el panorama: nueve responsables de la Fed prevén al menos una suba de un cuarto de punto este año. Seis anticipan al menos dos alzas. Otros nueve no esperan ningún cambio o incluso contemplan una baja.
La ausencia de consenso refleja la complejidad del escenario económico actual, donde conviven señales contradictorias de inflación persistente, mercado laboral sólido y tensiones geopolíticas que impactan en los precios de la energía.
Hay un detalle llamativo: solo 18 de los 19 responsables presentaron sus previsiones sobre las tasas para finales de 2026. La ausencia sugiere que el nuevo presidente Kevin Warsh se negó a presentar una proyección, en línea con su crítica histórica a la "orientación prospectiva" del banco central.
La decisión de mantener tasas y el contexto que la impulsa
En su primera reunión bajo el liderazgo de Warsh, el Comité Federal de Mercado Abierto votó por unanimidad mantener su tasa de interencia de referencia de los fondos federales en un rango entre 3,5% y 3,75%.
Esta marca la cuarta vez consecutiva que las autoridades mantienen las tasas sin modificaciones. El banco central desplazó su atención del mercado laboral hacia la inflación. El cambio de enfoque se aceleró por el impacto de la guerra de Irán en los precios de la energía.
En su comunicado posterior a la reunión, los responsables señalaron que la inflación seguía siendo elevada. Se comprometieron a garantizar la estabilidad de los precios. Continuaron calificando el crecimiento económico como "sólido".
Los responsables también describieron el crecimiento de la productividad y la inversión de capital como sólidos. El comunicado fue, además, más breve que los publicados en reuniones recientes.
Su brevedad podría ser un indicio de lo que está por venir bajo el mandato de Warsh, quien ha prometido dar un giro a la estrategia de comunicación del banco central y reducir lo que considera exceso de orientación al mercado.
Las proyecciones económicas que cambiaron drásticamente
Los responsables de la política económica realizaron varios ajustes significativos en las previsiones que publicaron en marzo, poco después de que comenzara el conflicto en Medio Oriente.
La previsión mediana sobre la inflación para este año se disparó del 2,7% al 3,6%. Un salto de casi un punto porcentual que refleja el impacto de los costos energéticos y otras presiones sobre los precios.
Su previsión para la inflación subyacente de 2026 —que excluye las categorías volátiles de alimentos y energía— también aumentó. Pasó del 2,7% al 3,3%.
En cuanto al crecimiento, los responsables redujeron su previsión mediana para 2026 al 2,2%, desde el 2,4% que pronosticaron en marzo. Una señal de que anticipan cierta desaceleración económica.
Su previsión mediana de desempleo para finales de 2026 descendió ligeramente al 4,3%, desde el 4,4%. Este ajuste sugiere que esperan un mercado laboral resiliente.
El debut de Warsh y la presión cruzada entre inflación y Donald Trump
Kevin Warsh tiene previsto celebrar una rueda de prensa a las 14:30 horas en Washington. Podría ser el debut más esperado de un presidente de la Fed en muchas décadas.
Warsh se encuentra bajo presión para transmitir un mensaje creíble a los inversores sobre la gestión de una inflación que se ha acelerado de nuevo. El desafío es enorme: debe balancear credibilidad técnica con expectativas políticas.
Esto podría entrar en conflicto con las expectativas del presidente Donald Trump. Al evaluar candidatos para el puesto, Trump afirmó en repetidas ocasiones que quería un presidente de la Fed que bajara las tasas de interés.
La tensión entre independencia del banco central y presión política será uno de los temas a seguir en la gestión de Warsh. Su historial como crítico de la comunicación excesiva de la Fed sugiere que podría adoptar un tono más reservado.
Cómo cambió el escenario económico desde principios de año
El contexto económico para los responsables de la política monetaria cambió drásticamente desde principios de 2026. A comienzos de año, la fragilidad del mercado laboral y perspectivas más benignas para la inflación hacían plausibles nuevos recortes de tasas.
Desde entonces, los sólidos datos de empleo sugirieron que el mercado laboral está saliendo de un largo período de débil crecimiento de la contratación. La creación de empleo superó todas las previsiones en mayo.
La tasa de desempleo se mantuvo estable en el 4,3%. Un nivel que la Fed considera compatible con pleno empleo y que reduce la urgencia de recortes de tasas para estimular la contratación.
Al mismo tiempo, un informe de abril sobre los precios mostró que el indicador de inflación preferido por la Fed alcanzó el 3,8% respecto al año anterior. El mayor incremento desde 2023.
Otros indicadores de precios al consumo y a la producción también subieron en mayo al ritmo más rápido en más de tres años. La aceleración inflacionaria tiene múltiples causas que se potencian entre sí.
Esto se debe no solo a la guerra con Irán y su impacto en los precios energéticos, sino también a las presiones sobre los precios derivadas del auge de la inversión de las empresas que están desarrollando la infraestructura para la inteligencia artificial.
El factor geopolítico que podría cambiar todo
La noticia de un acuerdo de paz preliminar entre EE.UU. e Irán provocó una caída en picado de los precios del petróleo. Si el acuerdo se mantiene, eso podría aliviar considerablemente la presión sobre los costos energéticos y la inflación.
Este desarrollo geopolítico introduce un nuevo factor de incertidumbre en las proyecciones de la Fed. Un alivio sostenido en los precios del petróleo podría cambiar rápidamente el cálculo sobre la trayectoria futura de las tasas.
A principios de año, los inversores apostaban por una reanudación de los recortes de tasas de la Fed este año. El mercado anticipaba que la inflación seguiría moderándose y que el banco central podría permitirse ser más acomodaticio.
Sin embargo, de cara a la reunión de junio, los precios de los futuros sobre los fondos federales apuntaban a una suba de las tasas de un cuarto de punto porcentual para finales de 2026. Un giro completo en las expectativas del mercado.
La Reserva Federal enfrenta ahora uno de sus momentos más complejos en años recientes. Con proyecciones divididas, inflación persistente y presiones políticas, el camino hacia la estabilidad de precios luce más sinuoso que nunca.