Se desploma la acción de SpaceX y los que se subieron tarde a la ola, perdieron: qué advierte el mercado
La acción de SpaceX empezó a perder parte de la euforia que había generado su debut histórico en Wall Street. Después de una salida a Bolsa que capturó la atención de grandes fondos, inversores minoristas y operadores de corto plazo, el papel sufrió una fuerte toma de ganancias y llegó a caer por debajo de los u$s150 a los que había abierto en el Nasdaq, aunque todavía se mantiene por encima de los u$s135 fijados en la colocación inicial.
Quienes lograron entrar al precio del IPO todavía conservan una ganancia frente al valor de colocación, pero buena parte de los inversores que compraron en el mercado abierto después del debut quedaron en terreno negativo o muy cerca del punto de equilibrio.
El papel había llegado a tocar un máximo de u$s225,64 pocos días después de empezar a cotizar, en medio de una demanda muy intensa, pero desde ese nivel acumuló una baja que volvió a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para Wall Street: cuánto vale realmente SpaceX y cuánto de su precio responde a expectativas difíciles de medir.
La empresa de Elon Musk llegó al mercado con una valuación inicial de u$s1,77 billones, tras recaudar u$s75.000 millones en la mayor salida a Bolsa de la historia de Estados Unidos. El debut llevó rápidamente el valor de mercado por encima de los u$s2 billones, una escala que ubicó a SpaceX en la misma conversación que los gigantes tecnológicos más grandes del mundo, aunque con un negocio mucho más difícil de valuar por los métodos tradicionales.
Los desafíos de valuar un activo escaso como SpaceX
Augusto Mamone, economista de Numera, sostiene que el atractivo de SpaceX está vinculado con una característica que hoy casi ninguna otra empresa ofrece en el mercado. "Es hoy por hoy la única empresa que ofrece exposición a todo lo que es tecnología satelital, espacial, entre otras, y es por eso que representa un activo escaso hoy alrededor del mercado", explicó.
Esa escasez es uno de los elementos que ayuda a entender el rally inicial. Para muchos inversores, SpaceX no es simplemente una empresa de cohetes, sino una forma de entrar en negocios vinculados con:
- Satélites y conectividad internacional
- Contratos de defensa con gobiernos
- Exploración espacial de largo plazo
- Inteligencia artificial aplicada a infraestructura tecnológica
El problema aparece cuando esa historia se traslada al precio, porque el mercado está pagando una expectativa de expansión muy agresiva.
Mamone advierte que el comportamiento de estos primeros días también responde a particularidades propias de cualquier IPO grande. En las salidas a Bolsa suele haber restricciones para que ciertos tenedores vendan sus acciones durante un período determinado, lo que limita la oferta disponible en el mercado. Cuando a esa oferta acotada se le suma una demanda fuerte de fondos e inversores minoristas que buscan exposición a una compañía muy esperada, el precio puede quedar distorsionado durante las primeras ruedas.
"Si a esa imposibilidad de venta se le suma el inversor retail o los fondos que quieren adquirir exposición a esta empresa, podemos llegar a decir que, al menos en el cortísimo plazo, puede llegar a estar un poco inflada", remarcó el economista.
El punto más delicado está en la expectativa incorporada en la cotización. Mamone considera que SpaceX salió al mercado con un múltiplo de crecimiento extremadamente alto y que la vara que deberá cumplir en los próximos años es muy exigente. "Está saliendo a una expectativa muy alta. El riesgo que tenés es el riesgo de disappointment —decepción—", afirmó.
Para el economista de Numera, eso no invalida la tesis de largo plazo ya que, de hecho, se define optimista respecto del negocio. "Estoy bullish en el negocio, pero hay mucho ruido en el corto plazo", resumió.
Por qué es tan difícil ponerle precio a la empresa de Elon Musk
Por su parte, Rocco Abalsamo, asesor financiero, también pone el foco en la dificultad de valuar una empresa que opera en un sector todavía poco explorado desde el punto de vista bursátil. Su mirada previa al IPO era que podía aparecer una fuerte euforia inicial, con subas durante los primeros días o semanas, pero que luego el mercado iba a empezar a pedir mayor claridad sobre las ganancias reales que puede generar el negocio.
"Mi view antes del IPO es que iba a haber mucha euforia, que tal vez los primeros días iba a subir, tal vez las primeras semanas, los primeros meses, y que después se iba a calmar al ver que tal vez no había nada tan definido", planteó Abalsamo.
A diferencia de una empresa madura, donde el inversor puede proyectar ventas, márgenes, flujo de caja y múltiplos con cierta referencia histórica, SpaceX obliga al mercado a mirar escenarios mucho más amplios. Parte del valor está asociado a Starlink, otra parte al negocio de lanzamientos, otra a contratos con gobiernos y otra a posibilidades futuras que todavía no tienen una traducción clara en ganancias. Por eso, para Abalsamo, comparar a SpaceX con empresas tradicionales o incluso con gigantes como Amazon o Walmart puede llevar a errores.
"Es una acción de mercado a la que mucha evaluación no se le puede hacer porque están totalmente desconocidas las ganancias que puede llegar a tener este tipo de negocios", explicó. Y agregó que mirar ratios de price-to-sales o flujos de caja actuales tampoco alcanza, porque "lo que menos importa de SpaceX son los flujos de caja hoy, sino lo que puede llegar a alcanzar".
Esa incertidumbre explica tanto la suba inicial como la baja posterior. Según Abalsamo, el papel cae por el mismo motivo por el que antes había subido con tanta fuerza: "pura expectativa". En otras palabras, el movimiento responde a cambios bruscos en la forma en que el mercado decide valorar una historia de crecimiento que todavía está lejos de tener todos sus números consolidados.
Por eso, el asesor financiero remarcó que no recomendó entrar al IPO y que, aun después de la corrección, tampoco ve conveniente apurarse. "Nosotros no recomendamos entrar en su momento al IPO y hoy tampoco recomendaríamos entrar, principalmente por toda la euforia que sigue y por todas las diferentes expectativas que pueden llegar a generarse sobre SpaceX", sostuvo.
Su recomendación es esperar a que la empresa tenga más meses de cotización pública, mayor información disponible para el mercado y una valuación menos dependiente del entusiasmo inicial. "Entraríamos tal vez a partir de seis meses a un año de su cotización, para tener mucho más certero el análisis y no recomendar cosas que pueden salir muy mal", afirmó.
El factor de la baja flotación: por qué se infla el precio de SpaceX
Nazareno Taus, portfolio manager de Cocos Capital, suma otro elemento relevante para entender por qué el precio de SpaceX puede no reflejar todavía una valuación equilibrada. En su visión, el mercado está trabajando con muy poca oferta disponible, lo que vuelve más difícil determinar cuánto debería valer realmente la acción.
"Creo que con apenas un 4% de las acciones en circulación, el mercado todavía no tiene cómo ponerle un precio real a SpaceX", explicó Taus. Para el portfolio manager, la escasez de papel "infla un poco la cotización" y hace que cualquier valuación de estos primeros días sea poco confiable.
La advertencia tiene sentido porque, cuando hay una cantidad reducida de acciones disponibles para operar (free float), movimientos relativamente concentrados de demanda pueden generar saltos de precio mucho más fuertes. Lo mismo puede ocurrir hacia abajo, porque una salida de inversores de corto plazo o una mayor presión vendedora puede provocar bajas abruptas en pocas ruedas.
En ese contexto, el precio no necesariamente representa un consenso maduro del mercado, sino una pelea inicial entre euforia, escasez y toma de ganancias.
Taus también marca que la capitalización luce exigente frente al tamaño actual del negocio. Según explicó, SpaceX quedó en torno a u$s1,77 billones de valuación contra una empresa que factura cerca de u$s18.700 millones, una relación que no parece respaldar de manera cómoda semejante tamaño de mercado.
"Antes que apurarse a comprar la caída, conviene mirarla de afuera hasta que los desbloqueos de acciones posteriores traigan más oferta y, recién ahí, una valuación más clara", sostuvo. Hasta que eso ocurra, agregó, "la volatilidad manda y el riesgo de pagar de más es alto".
La recomendación que surge de los testimonios no cuestiona la historia de crecimiento de SpaceX. El foco está puesto en evitar una compra impulsiva después de una baja, en una acción que todavía depende demasiado de expectativas difíciles de medir. La acción corrigió desde máximos, pero todavía arrastra una valuación muy alta, una oferta limitada de papeles y metas de crecimiento que obligan a la compañía a ejecutar sin margen para errores.
Para un inversor agresivo, SpaceX puede seguir siendo una apuesta de largo plazo vinculada con negocios que no tienen demasiadas alternativas comparables en Bolsa. La empresa ofrece exposición a tecnología espacial, conectividad satelital, contratos estratégicos e infraestructura de futuro, un conjunto de activos que explica por qué la demanda inicial fue tan alta. El problema es que ese atractivo ya aparece reflejado, al menos en parte, en el precio.
Para un inversor más conservador, la postura más razonable es esperar. Esta recomendación no apunta contra SpaceX como empresa, sino al precio y al momento de entrada. Después de una salida a Bolsa marcada por la euforia, con un salto hasta la zona de u$s225 y una baja posterior todavía en desarrollo, el mercado aún no terminó de ordenar cuánto está dispuesto a pagar por la empresa de Elon Musk.