Invertir en Inteligencia Artificial sin ser experto: cómo funcionan los fondos ETF
La Inteligencia Artificial (IA) marca el rumbo de la última revolución tecnológica, y los ahorristas buscan no quedarse afuera de las oportunidades de inversión que marca este sector, en el que se puede tener presencia en los distintos actores que participan, que están agrupados según sus tareas, a través de 12 índices (ETF) diferentes recomendados por los analistas, según el último informe de Research for Traders (RfT), al que tuvo acceso iProfesional.
La Inteligencia Artificial se consolida como una de las principales tendencias de inversión mundial, debido a que el gasto global en IA pasaría de los u$s235.000 millones registrados en 2024 hasta los u$s630.000 millones en 2028, una tasa de crecimiento anual compuesta del 30%.
"La infraestructura concentra la mayor oportunidad de inversión. Gartner estima que este segmento representará más del 54% del gasto mundial en IA", detalla RfT.
Y los índices (ETF) que agrupan a las empresas no solo se enfocan en los desarrolladores de esta tecnología, como son OpenAI, Anthropic, Alphabet, xAI y Meta, sino también en otros segmentos, como los fabricantes de chips, memorias, equipamiento, centros de datos, energía, redes eléctricas, robótica y conectividad global. Por ejemplo, Microsoft, Amazon y Oracle monetizan su adopción mediante plataformas cloud e infraestructura tecnológica.
Quiénes dominan el desarrollo de inteligencia artificial
Estas son las principales plataformas y desarrolladores de IA:
- OpenAI (con su producto ChatGPT)
- Anthropic (Claude)
- Alphabet (Google), con su producto Gemini
- xAI con Grok
- Meta Platforms (Llama)
- Microsoft con Copilot / Azure AI
- Amazon con Bedrock / AWS
- Oracle (OCI)
Claro, la etapa de desarrollo y crecimiento de la IA implica también el requisito de una gran inversión en infraestructura, algo que está castigando en la actualidad las cotizaciones de las acciones de varias empresas del sector, debido a que todavía el negocio no está ofreciendo una renta interesante.
De esta manera, los hyperscalers continúan acelerando sus inversiones. Goldman Sachs proyecta un gasto cercano a u$s757.000 millones en infraestructura tecnológica durante 2026, que podría aumentar a unos u$s920.000 millones en 2027, impulsando centros de datos, redes, energía y semiconductores, detalla el informe de Research for Traders.
Cómo invertir en Inteligencia Artificial: los 12 ETF recomendados por los expertos
Según los expertos, la Inteligencia Artificial debe analizarse como un ecosistema de inversión y no como una única industria. Una estrategia diversificada mediante ETFs permite capturar los distintos motores de crecimiento que impulsarán esta transformación en los próximos años.
"Los ETFs permiten acceder de forma diversificada a cada eslabón de la cadena de valor, evitando concentrar el riesgo en una sola compañía y ofreciendo exposición específica a infraestructura, software, energía, automatización y nuevas aplicaciones de IA", resumen desde RfT.
En base a los 12 ETF (índices) seleccionados y recomendados por los analistas de RfT para invertir en dólares a través de las plataformas de Bolsa, se encuentran:
- VanEck Semiconductor ETF (SMH)
- iShares Semiconductor ETF (SOXX)
- Roundhill Memory ETF (DRAM)
- Corgi Lithography & Semiconductor Photonics ETF (EUV)
- Global X Data Center & Digital Infrastructure ETF (DTCR)
- VanEck Uranium and Nuclear Energy ETF (NLR)
- Global X Uranium ETF (URA)
- First Trust NASDAQ Clean Edge Smart Grid Infrastructure ETF (GRID)
- Global X Artificial Intelligence & Technology ETF (AIQ)
- Global X Robotics & Artificial Intelligence ETF (BOTZ)
- Roundhill Humanoid Robotics ETF (HUMN)
- Tema Space Innovators ETF (NASA)
Análisis de carteras: las características clave de cada índice tecnológico
En resumidas cuentas, las siguientes son las características que distinguen a los 12 ETFs vinculados a la IA, que se posicionan como vehículos estratégicos para capturar el crecimiento de cada eslabón de la cadena de valor. Es decir, en conjunto, estos índices no compiten entre sí, sino que representan distintos eslabones de una misma cadena de valor.
El VanEck Semiconductor ETF (SMH) es uno de los instrumentos más representativos para acceder al núcleo del ecosistema de IA: los semiconductores. Con una cartera concentrada en líderes como Nvidia, TSMC y AMD, este fondo refleja directamente la evolución de la capacidad computacional, aunque su elevada concentración también implica mayor volatilidad.
Por su parte, el iShares Semiconductor ETF (SOXX) ofrece una exposición más diversificada dentro del mismo segmento. Al replicar el NYSE Semiconductor Index, incorpora un universo más amplio de compañías, incluyendo fabricantes de procesadores y proveedores de equipamiento crítico, lo que lo convierte en un complemento natural de SMH.
El Roundhill Memory ETF (DRAM) se focaliza en uno de los principales cuellos de botella tecnológicos de la IA: las memorias avanzadas. La creciente demanda de memorias HBM y DRAM para entrenar modelos complejos ha impulsado este segmento, que suele estar subrepresentado en fondos tecnológicos tradicionales.
En paralelo, el Corgi Lithography & Semiconductor Photonics ETF (EUV) apunta a un eslabón estratégico menos visible: la litografía y el equipamiento para fabricar chips avanzados. Su exposición a compañías como ASML y Applied Materials lo convierte en un vehículo especializado para capturar la sofisticación creciente de los procesos de producción.
La infraestructura física también gana protagonismo con el Global X Data Center & Digital Infrastructure ETF (DTCR). Este fondo invierte en operadores de centros de datos y proveedores de infraestructura crítica, un segmento que concentra gran parte del gasto en tecnología impulsado por la expansión de la IA.
El componente energético se refleja en ETFs como el VanEck Uranium and Nuclear Energy ETF (NLR) y el Global X Uranium ETF (URA). Mientras NLR se orienta hacia la generación eléctrica nuclear, URA concentra su exposición en productores de uranio, ofreciendo una cobertura complementaria frente al desafío de abastecer la creciente demanda energética de los centros de datos.
La transmisión y distribución de energía se aborda con el First Trust NASDAQ Clean Edge Smart Grid Infrastructure ETF (GRID), que invierte en compañías líderes en redes eléctricas inteligentes. Este segmento resulta indispensable para acompañar la expansión de la infraestructura digital vinculada a la IA.
En la etapa de aplicaciones, el Global X Robotics & Artificial Intelligence ETF (BOTZ) y el Roundhill Humanoid Robotics ETF (HUMN) permiten participar en la automatización industrial y la robótica humanoide. Ambos reflejan cómo la IA comienza a traducirse en mejoras de productividad y nuevas formas de interacción física con el entorno.
Finalmente, el Tema Space Innovators ETF (NASA) incorpora la economía espacial como temática complementaria. Su exposición a infraestructura satelital y conectividad global abre la puerta a sinergias crecientes entre IA y redes orbitales, anticipando un futuro donde ambas industrias convergerán.
Cadena de valor: la vinculación entre índices y empresas líderes de IA
Al respecto, los analistas de RfT consideran que los semiconductores continúan siendo el núcleo del ecosistema de IA. "ETFs como SMH y SOXX concentran su exposición en compañías líderes como Nvidia, TSMC, AMD, Broadcom y Micron, principales beneficiarias del aumento de la capacidad computacional".
"El crecimiento de modelos cada vez más complejos incrementa la demanda de memorias HBM y equipamiento para fabricar chips avanzados. En este contexto, DRAM y EUV permiten capturar dos segmentos estratégicos que suelen estar subrepresentados en fondos tecnológicos tradicionales", afirman desde Research for Traders.
Para agregar que la infraestructura física "también gana protagonismo, ya que el fuerte crecimiento de los centros de datos favorece a ETFs como DTCR, mientras que GRID, NLR y URA ofrecen exposición a redes eléctricas, generación nuclear y abastecimiento de combustible, componentes indispensables para sostener la expansión de la IA".
La siguiente etapa de crecimiento estará vinculada a las aplicaciones de la IA. Por lo que se afirma que ETFs como BOTZ y HUMN permiten participar en la automatización industrial y la robótica humanoide, "dos segmentos con elevado potencial de desarrollo durante la próxima década".
Asimismo, la economía espacial emerge como una temática complementaria. "El ETF NASA incorpora compañías vinculadas a lanzamientos orbitales, infraestructura satelital, observación terrestre y conectividad, actividades cuya convergencia con la IA podría acelerarse en los próximos años", finalizan desde RfT.