INTERVENCIÓN OFICIAL

El dólar arrancó el semestre bajo presión, pero el Gobierno mandó una señal clave al mercado

La primera rueda del mes dejó en evidencia que el escenario cambiario ya no es el mismo que predominó durante buena parte del primer semestre
Por Claudio Zlotnik
FINANZAS - 02 de Julio, 2026

El segundo semestre arrancó con un verdadero test para el equipo económico. El dólar volvió a mostrar una presión alcista y el Banco Central tuvo que intervenir para moderar la suba del tipo de cambio y así contener las expectativas de devaluación.

En este escenario, el BCRA decidió enviar una señal que considera clave para el mercado: siguió comprando dólares para las reservas.

En total adquirió u$s25 millones, por debajo del promedio diario de los últimos meses, que da cuenta de la mayor demanda de divisas por parte de los privados.

El mayorista cerró en $1.490, con un avance diario de 0,5%, mientras que el minorista terminó en $1.510, diez pesos por encima del cierre anterior, equivalente a una suba de 0,7%.

En ambos casos, el incremento acumulado desde comienzos del año llega al 2,2%. Evidentemente se trata de un salto muy inferior a la inflación acumulada.

Acá el dato para destacar es que evidentemente se dio vuelta la tendencia, y el Gobierno dejó de avalar un atraso cambiario.

Dólar: escenario cambiario atento a la movida oficial

El dato más relevante de la jornada no pasó por la variación diaria del precio sino por la reacción oficial.

La rueda de ayer dejó en evidencia que el escenario cambiario ya no es el mismo que predominó durante buena parte del primer semestre.

La demanda privada comenzó a ganar intensidad y la autoridad monetaria debió utilizar varias herramientas para evitar que esa presión terminara trasladándose a una suba todavía mayor del dólar.

Según operadores del mercado, el Banco Central tuvo una participación muy activa tanto en contratos de dólar futuro como en bonos dollar linked, especialmente en las series D31L6 y D31S6.

El objetivo fue claro: evitar que las expectativas de devaluación siguieran escalando en una jornada que mostró un mercado claramente más comprador que en las semanas anteriores. Aún así, el BCRA se las ingenió para terminar la jornada en positivo para las reservas.

Todo un mensaje para los inversores.

El BCRA no va a resignar la acumulación de reservas

La intervención con los títulos atados a la cotización del dólar llegó después de un dato que no pasó inadvertido para los operadores.

Durante junio, el interés abierto en contratos de futuros ya había registrado el mayor incremento desde septiembre de 2025, en plena corrida preelectoral, reflejando un aumento de las coberturas cambiarias y una mayor búsqueda de protección frente a la evolución del dólar.

Sin embargo, la decisión más importante del día fue otra.

Lo dicho más arriba: a pesar del contexto de mayor demanda, el Banco Central volvió a comprar divisas. Fueron u$s25 millones. Es una cifra modesta comparada con los meses anteriores, pero suficiente para enviar un mensaje al mercado: el Gobierno no está dispuesto a resignar su política de acumulación de reservas aun cuando hacerlo resulta cada vez más difícil.

Los números muestran claramente ese cambio de escenario. Durante mayo, el Banco Central había comprado un promedio diario de u$s137 millones. En junio ese promedio cayó hasta u$s68 millones diarios. Julio comenzó con una compra de apenas u$s25 millones.

La estrategia del Gobierno del segundo semestre

La merma en la compra diaria no significa para nada que el Gobierno haya dejado de comprar dólares. Significa que hoy necesita hacer un esfuerzo mucho mayor para conseguirlos porque la demanda privada empezó a absorber una porción creciente de la oferta.

Y eso ocurrió aun cuando el principal proveedor de divisas, el complejo agroexportador, prácticamente no modificó su comportamiento.

Durante junio, ese sector liquidó u$s3.007 millones, de acuerdo al registro de CIARA, la cámara de exportadores cerealeros, con un promedio diario de u$s143 millones, apenas por encima de los u$s141 millones diarios registrados durante mayo.

La explicación, entonces, hay que buscarla fuera del campo.

Los datos oficiales muestran que, excluyendo al agro, el resto de los participantes del mercado pasó de demandar apenas u$s16 millones diarios en mayo a u$s95 millones diarios durante junio, de acuerdo a un informe de la consultora PPI.

Detrás de ese salto aparecen dos factores:

1) El primero es el fuerte aumento del giro de dividendos al exterior. Las empresas aceleraron las remesas hacia sus casas matrices y esas operaciones habrían alcanzado al menos u$s803 millones durante junio, aunque algunas estimaciones privadas elevan la cifra hasta cerca de u$s1.000 millones. En mayo habían totalizado alrededor de u$s476 millones

2) El segundo factor fue una caída significativa de la oferta proveniente de la cuenta financiera.

En mayo, las emisiones de deuda corporativa habían generado ingresos extraordinarios por unos u$s2.284 millones, aportando una importante oferta de divisas al mercado. Ese flujo fue mucho más pequeño durante junio, dejando al mercado con menos dólares disponibles para absorber una demanda creciente

Por eso el Banco Central terminó comprando bastante menos que semanas atrás, aun cuando la oferta del agro prácticamente no se alteró.

El resultado fue un dólar que durante junio acumuló una suba de 5,3%, la mayor variación mensual desde octubre de 2025, cuando en plena campaña electoral había avanzado 5,6%.

La lectura que hacen en el mercado es que el segundo semestre comenzó con un escenario más desafiante para el Gobierno. Ya no alcanza con la fuerte oferta del agro para mantener completamente equilibrado el mercado cambiario.

Por eso la respuesta oficial combinó intervención en futuros, ventas de bonos dólar linked y compras de reservas.

La apuesta de Economía es transmitir que, aun cuando la demanda privada gane intensidad, el Banco Central seguirá acumulando dólares y no modificará el esquema cambiario. Esa es, por ahora, la principal señal que el Gobierno buscó enviar en el comienzo de un semestre que promete ser bastante más exigente que el primero.

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