DESDE WALL STREET

La nueva etapa de Milei, bajo la lupa de 45 fondos de inversión: el objetivo que puede definir la elección de 2027

Grandes jugadores globales retoman posiciones en el país mientras el clima electoral y las condiciones del mercado generan expectativas y cautela
Por Claudio Zlotnik
FINANZAS - 10 de Julio, 2026

Una escena sintetiza mejor que cualquier encuesta cómo está leyendo el proceso argentino en el exterior.

Un reconocido director de un banco internacional acaba de completar una gira por Europa, Estados Unidos e incluso un par de países de África, donde mantuvo reuniones con 45 grandes fondos de inversión para explicarles el momento económico y político que atraviesa la Argentina de Javier Milei.

La conclusión con la que regresó fue contundente: el interés por el país volvió a crecer y los administradores de fondos están dispuestos a aumentar sus apuestas sobre los activos argentinos.

Una apuesta que podría presionar a la baja al riesgo país, que cerró la semana cerca de los 410 puntos.

Se trata, sobre todo, de colocaciones financieras, aunque con una condición muy clara: que Milei logre consolidar el rumbo económico hasta las elecciones presidenciales de 2027. Y así lograr la reelección.

Y así darle continuidad al actual modelo económico de orden fiscal y relación amigable con el mercado financiero.

La apuesta de los financistas

Para esos inversores, la variable política es inseparable de la económica. Y el diagnóstico predominante es que, si el Gobierno consigue derrotar definitivamente a la inflación y la economía logra ingresar en una etapa de crecimiento sostenido, el Presidente tiene elevadas posibilidades de obtener la reelección.

No es casual que esa lectura coincida casi exactamente con la estrategia que Milei acaba de explicitar en la medianoche del 9 de Julio desde Tucumán.

Ahí lanzó lo que el propio Milei llamó la "nueva etapa" de su gestión. El Presidente dejó en claro cuáles serán las prioridades de aquí en adelante.

El objetivo central de Milei

El objetivo central de Milei pasa por destruir la inflación, ya de cara a las elecciones 2027. De lograrlo, sería el caballito de batalla de su campaña electoral.

En la Casa Rosada consideran que allí se juega buena parte del futuro político del oficialismo.

La convicción de Milei es que una inflación que empiece con "1" este año y con "0" durante buena parte de 2027 constituye el principal activo electoral con vistas a la búsqueda de un segundo mandato.

Aun cuando ese mandato choque, de alguna manera, con la posibilidad de que la actividad económica levante, Milei considera que el electorado premiará el ordenamiento cambiario y la baja de la inflación.

Dos variables -el dólar y los precios- que el último gobierno peronista no pudo "domar".

Los mandatos de la Casa Rosada

Ese doble objetivo explica buena parte de las decisiones económicas que viene tomando el Gobierno.

La primera consiste en sostener un dólar sin sobresaltos. Cualquier episodio de volatilidad cambiaria se trasladaría rápidamente a los precios poniendo en riesgo el principal capital político del Presidente.

Por eso, además del estricto compromiso con el superávit fiscal, el Banco Central continúa fortaleciendo su posición financiera. La estrategia consiste en seguir acumulando reservas y construir una especie de "escudo" que permita enfrentar eventuales turbulencias durante el año electoral.

En el mercado descuentan que, si fuera necesario, esa mayor capacidad financiera podría utilizarse para intervenir sobre el mercado cambiario y evitar movimientos bruscos del dólar durante la campaña presidencial.

¿Llegan los dólares?

El plan no se agota allí. El Gobierno también apuesta a que continúe ingresando un flujo importante de divisas provenientes de:

  • La minería
  • El petróleo
  • El agro
  • Nuevas inversiones financieras atraídas por la estabilización macroeconómica y la reducción del riesgo país

Desde esa perspectiva, los dólares del superávit comercial, los recientes acuerdos con los bancos internacionales y los ingresos por las privatizaciones y las colocaciones de deuda, conforman un mismo esquema destinado a reducir al mínimo la incertidumbre cambiaria de cara a 2027.

Ese fue, precisamente, uno de los aspectos que más interés despertó entre los grandes administradores de fondos durante las reuniones mantenidas en la gira internacional.

La pregunta ya no pasa tanto por si Argentina podrá estabilizar la economía, sino por cuánto tiempo podrá sostener ese proceso y cuál será el escenario político una vez que se acerquen las elecciones presidenciales.

La respuesta que hoy predomina entre esos inversores resulta favorable para el Gobierno. Observan una oposición todavía fragmentada y un peronismo que, al menos por ahora, no logra construir una alternativa competitiva. Bajo ese escenario, consideran que Milei llega con ventajas importantes para buscar la reelección, siempre y cuando la inflación continúe descendiendo.

La estrategia también tiene costos.

Lo dicho más arriba: la otra cara del programa económico aparece en la actividad. Mientras las variables financieras muestran una mejora, buena parte de la economía real continúa dibujando un "serrucho". Con caídas importantes en la industria y un estancamiento en el comercio.

Los sectores más intensivos en empleo, como el comercio y la industria, siguen operando en niveles históricamente bajos. La construcción, en cambio, empieza a mostrar algunos signos de estabilización después de haber sufrido una de las caídas más profundas desde el inicio de la gestión libertaria.

La consecuencia es que el consumo todavía no logra despegar con fuerza y la evolución de los ingresos de las familias continúa siendo una de las principales incógnitas.

En otras palabras, Milei parece haber elegido deliberadamente sus prioridades. Prefiere resignar velocidad en la recuperación de algunos sectores de la economía antes que poner en riesgo el proceso de desinflación.

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