El Tesoro alivió un vencimiento por u$s1.851 millones, pero el mercado evitó apostar al largo plazo
El Tesoro Nacional cerró una operación de canje que le permitió retirar de circulación u$s1.851 millones de una letra dólar linked que vencía este mes. Sin embargo, el resultado mostró que los inversores evitaron apostar al largo plazo.
Más del 90% de la demanda se concentró en una alternativa con vencimiento en agosto de 2026, apenas un mes después del compromiso original, mientras que la opción más larga -hasta diciembre de 2028- captó menos del 10% del interés.
La operación se enfocó en la LELINK D31L6, una letra indexada al tipo de cambio oficial. Economía recibió 315 ofertas por u$s2.087 millones y adjudicó nuevos instrumentos por el equivalente a u$s1.895 millones.
La adhesión alcanzó el 45,17% del stock total de esa letra, que ascendía a u$s4.098 millones. Eso significa que alrededor de u$s2.247 millones permanecerán en circulación y deberán cancelarse en pesos ajustados por la evolución del dólar oficial.
Qué significa este canje y por qué el Tesoro lo necesitaba
Un canje de deuda es una operación donde el Gobierno ofrece a los tenedores de bonos cambiar sus títulos actuales por otros con vencimientos más largos o condiciones distintas. No entra dinero nuevo: simplemente se corren los compromisos en el tiempo.
En este caso, la letra D31L6 representaba cerca de $6 billones dentro de vencimientos totales estimados en $11,15 billones para fin de julio. El tipo de cambio oficial que se utilizará para calcular ese pago se determinará el 28 de julio.
Retirar casi la mitad de ese compromiso reducía la presión inmediata sobre las reservas del Banco Central y el riesgo de que esos pesos se volcaran hacia los dólares financieros. Pero la estrategia solo funcionaba si los inversores aceptaban los plazos más largos.
Los inversores volvieron a privilegiar el corto plazo
De los u$s1.895 millones adjudicados, u$s1.736 millones -el 91,6%- fueron hacia la D31G6, con vencimiento el 31 de agosto. Solo u$s159 millones, equivalentes al 8,4%, se dirigieron al TZVD8, que vence en diciembre de 2028.
La letra de agosto cortó en u$s990 por cada u$s1.000 de valor nominal. El bono a 2028 se adjudicó a u$s809,90. A pesar de ese descuento mayor en el instrumento largo, los inversores prefirieron renovar la cobertura cambiaria por apenas un mes.
Desde BAVSA habían señalado que la letra de agosto resultaba útil para quienes solo pretendían renovar su posición, aunque sin un premio relevante. En cambio, consideraban que el TZVD8 ofrecía mayor margen de seguridad con un precio inferior a u$s811,57 y un spread superior al 9,1% anual efectivo, pero ese argumento no convenció al mercado.
La desconfianza en el largo plazo sigue intacta. Los tenedores de deuda prefieren quedarse cerca del vencimiento original antes que apostar a que la situación cambiaria se mantenga estable hasta 2028.
Cuánto compromiso queda pendiente y qué pasa con los próximos vencimientos
Con el 45,17% de adhesión, más de la mitad de la letra original quedó sin convertir. Esos u$s2.247 millones deberán pagarse en pesos a fin de mes, usando el tipo de cambio oficial vigente al 28 de julio.
El canje redujo el monto de pesos que el Tesoro deberá desembolsar a fin de mes. Eso disminuye el riesgo de que parte de esa liquidez se dirija hacia los dólares financieros, al menos en el corto plazo.
Sin embargo, la fuerte concentración en la D31G6 volvió a trasladar una parte sustancial del desafío hacia agosto, en lugar de extenderla hasta 2028. Economía consiguió aliviar el vencimiento sin alterar por el momento la liquidez del sistema, pero la presión apenas se corrió un mes hacia adelante.
La estrategia de administración de pasivos mostró resultados mixtos. Por un lado, logró desarmar parcialmente uno de los principales compromisos de julio. Por otro, dejó claro que los inversores no están dispuestos a darle al Gobierno el oxígeno de plazos más largos.
El calendario de vencimientos sigue siendo un desafío mes a mes. Agosto ya tiene ahora u$s1.736 millones adicionales que el Tesoro deberá enfrentar, además de los compromisos originales de ese período.
Moody's mejoró la calificación de Argentina
En medio de este canje de deuda, la calificadora de riesgo Moody’s Ratings mejoró la calificación para la deuda Argentina. Es algo que el mercado esperaba, lo que puede impactar en el valor de los bonos y traducirse en una nueva baja del riesgo país, que se ubica por encima de los 400 puntos básicos.
El ministro de Economía Luis Caputo publicó un mensaje al respecto: "Importante: Moody’s Ratings eleva las calificaciones de Argentina a B3 y cambia la perspectiva de estable a positiva". Y felicitó a José Luis Daza y Federico Furiase.
Qué dice el informe de Moody's que mejoró la nota de Argentina
Moody's elevó la nota de la deuda soberana de la Argentina de Caa1 a B3 y, además, cambió la perspectiva de estable a positiva, al considerar que el riesgo de default cayó de manera significativa gracias a la consolidación del proceso de estabilización macroeconómica. Para la calificadora, el programa económico dejó atrás la etapa inicial de ajuste y comenzó a mostrar mejoras "más duraderas" en los fundamentos crediticios del país, impulsadas por el superávit fiscal, la desaceleración de la inflación, la liberalización de la economía y una mayor previsibilidad en las políticas públicas.
Uno de los principales argumentos de Moody's es que el equilibrio fiscal se convirtió en el ancla del programa económico. La agencia sostiene que, a diferencia de otros intentos de estabilización, esta vez el ajuste se apoya en una corrección sostenida del déficit, la eliminación del financiamiento monetario del Tesoro, la reducción de distorsiones económicas y una normalización gradual del esquema monetario y cambiario. "El superávit fiscal sirve como el ancla central del programa de estabilización", afirma el informe, que también destaca que esas políticas redujeron la volatilidad macroeconómica y fortalecieron la confianza.
La calificadora también pone el foco en la mejora del frente externo, históricamente uno de los principales puntos débiles de la economía argentina. Según Moody's, el país atraviesa una transformación estructural de su capacidad de generación de divisas gracias al crecimiento de las exportaciones, el cambio de signo del sector energético -que pasó de ser un factor de presión externa a generar superávits- y el fuerte ingreso de inversiones en hidrocarburos, minería e infraestructura. En ese contexto, resalta el impacto del RIGI, que ya reúne proyectos por u$s141.700 millones, de los cuales unos u$s45.000 millones están en ejecución.
Entre los datos que Moody's considera más relevantes figura la recomposición de las reservas internacionales. El informe señala que el Banco Central compró más de u$s11.000 millones en el mercado cambiario durante la primera mitad de 2026 "sin generar presiones sobre el tipo de cambio", un hecho que, a juicio de la agencia, refleja una mejora genuina de la dinámica externa. Sin embargo, aclara que el nivel de reservas "permanece relativamente débil", aunque el riesgo de una crisis de balanza de pagos disminuyó respecto de años anteriores.
No obstante, el informe también deja advertencias claras. Moody's subraya que el riesgo político sigue siendo una restricción importante para la calificación soberana y advierte que un eventual cambio de rumbo tras las elecciones de 2027, con una administración más intervencionista que revierta parte de las reformas, podría deteriorar nuevamente la confianza de los inversores, frenar el ingreso de capitales y debilitar la acumulación de reservas. "El riesgo político sigue siendo un factor clave que limita la calificación", señala el documento.
De cara a futuras revisiones, Moody's deja definidos los factores que podrían impulsar una nueva suba de la nota: mayores inversiones en sectores exportadores, una acumulación sostenida de reservas, mejoras en la capacidad de pago externa y la profundización de las reformas promercado. En cambio, advierte que la calificación volvería a quedar bajo presión si se debilitara el programa de estabilización, se interrumpiera el proceso de acumulación de reservas o reaparecieran tensiones en el frente externo que comprometan la capacidad de financiamiento del país.
"En principio, los bonos no reaccionaron mucho a esta noticia, dado que el mercado en su mayor parte ya estaba cerrado. No obstante, tampoco esperamos mucho ajuste tras esta noticia, dado que el repricing de la deuda a un nivel de B- ya se había hecho en su mayor parte luego de las primeras dos acciones de las calificadoras", concluyeron.
Cómo impactará en el mercado la mejora en la calificación de Moody's
El anuncio no sorprende al mercado, por lo que no impulsaría un rally de igual magnitud a los que hubo recientemente, pero habrá un efecto inevitable: el upgrade ampliará el universo de inversores que compran deuda argentina. Muchos fondos internacionales, por reglas propias, no están habilitados a invertir en mercados con cierto nivel de riesgo. Por lo tanto, una mejora en la nota de crédito, que implica mayor confianza respecto al cumplimiento de la deuda, abre el camino para que más inversores se posicionen en activos argentinos, lo que impulsaría los precios y, por ende, bajaría más el riesgo país.
La mejora en la calificación de riesgo de la deuda no sólo impacta positivamente sobre los bonos soberanos en dólares, sino también sobre las acciones de las empresas: mejora la confianza y las expectativas de los inversores y las compañías pueden financiarse a tasas más bajas tras una compresión del riesgo país.
Además, muchas empresas, sobre todo los bancos, poseen títulos de deuda soberana en dólares en sus carteras de inversión, por lo que una suba en los precios de estos activos incrementaría sus patrimonios y, por consiguiente, sus valuaciones.
El riesgo país argentino opera alrededor de 410 puntos básicos, mientras que el de los mercados con calificación "B" se ubica en torno a 290 puntos. Por lo tanto, de acuerdo con Delphos, el margen de compresión adicional es de 120 puntos para converger hacia el nivel de los países "B". Sin embargo, advierte que el espacio de un deterioro es mucho mayor: en caso de que el escenario se torne negativo y volviera a calificación "CCC", el riesgo país regresaría a la zona de 1.000 puntos. Pero, por ahora, el mercado no prevé un deterioro en la nota de riesgo y una mejora luce mucho más probable.