DEBATE CAMBIARIO

Ricardo Arriazu rechazó la suba del dólar: "Pedir devaluar es como si el petiso pidiera devaluar el metro"

El economista reconoció que algunas empresas sufren con el tipo de cambio, pero que el Gobierno no puede hacer otra cosa más que mantener el equilibrio
Por iProfesional
FINANZAS - 05 de Agosto, 2026

Ricardo Arriazu, uno de los economistas más escuchados por Javier Milei, rechazó de plano los pedidos de devaluación que proponen varios de sus colegas. Y para explicar su posición, el consultor utilizó una analogía tan contundente como polémica. Una frase que sintetiza su visión sobre uno de los temas más calientes de la agenda económica.

"Pedir devaluar es como si el petiso pidiera devaluar el metro: en lugar de medir 1,5, mide 3 metros", disparó Arriazu durante uno de los paneles del evento organizado por la Cámara de Agentes de Bolsa.

La frase del economista apunta directo al corazón del dilema. En una economía dolarizada como la argentina, cuando se mueve el tipo de cambio, se mueven todos los precios en cadena, lo que termina licuando cualquier beneficio inicial de la devaluación.

Arriazu fue tajante al señalar que "nadie sabe cuál es el valor de equilibrio" del dólar. Pero acto seguido enumeró una batería de datos que, según su lectura, sugieren que el tipo de cambio actual no está tan desalineado como algunos sostienen.

Los números que Arriazu usa para defender el equilibrio del dólar

El economista desplegó una serie de cifras contundentes. Argentina cerró el año pasado con un superávit comercial de u$s10.500 millones. Una marca positiva que contrasta con años de déficits crónicos.

Pero el dato más revelador viene para este año. Arriazu estima que el superávit comercial trepará hasta u$s28.000 millones. Un salto de 166% que refleja la mejora estructural de la balanza externa.

Y agregó otro indicador clave: el país acumula u$s10.000 millones de superávit en la cuenta corriente. Un número que pocos economistas imaginaban hace apenas un par de años.

"Si el Banco Central no comprara dólares para sus reservas, el dólar se desplomaría", remarcó Arriazu. Una frase que desarma el argumento de quienes sostienen que la divisa está "atrasada".

El economista reconoció que algunas empresas sufren con el tipo de cambio actual. Pero argumentó que el Gobierno no puede hacer nada más allá de mantener este equilibrio, porque cualquier movimiento brusco generaría distorsiones mayores en toda la cadena de precios.

Qué propone Arriazu en lugar de tocar el tipo de cambio y devaluar

El consultor fue claro al señalar cuál es, en su visión, la única salida sustentable. "Lo que tiene que pedir es hormona de competitividad y crecimiento", afirmó en referencia a su analogía del petiso.

La solución, según Arriazu, pasa por "bajar el costo argentino". De lo contrario, advirtió, "vamos a tener los mismos problemas" independientemente del nivel al que se fije el dólar.

El economista planteó que el país está atravesando "un escenario de oportunidad única". Y enumeró varios factores que confluyen en este momento: el clima favorable, una cosecha récord, la guerra en Medio Oriente que elevó el precio del petróleo, y los acuerdos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea.

Pero Arriazu también lanzó una advertencia sobre el principal desafío que enfrenta el Gobierno. "La clave es demostrar a la gente que no va a ser nuevamente estafada", señaló.

El interrogante central, según el economista, no es si habrá cambio de gobierno en las próximas elecciones, sino si las políticas económicas implementadas lograrán romper con el péndulo histórico argentino de avances y retrocesos.

"Si no aprovechamos esta oportunidad, será como siempre fuimos: un fracaso", cerró Arriazu con una frase que resume la encrucijada del país en materia económica.

Por qué Arriazu dice que tocar el dólar sería un error de principiante

En una entrevista que le realizaron en Mendoza unos días atrás, Arriazu apuntó directo contra quienes sostienen que el actual esquema cambiario resulta insostenible. Su argumento central cuestiona la teoría económica tradicional que predice efectos automáticos del tipo de cambio sobre la balanza comercial.

"Hay que ser un tonto para creer que moviendo el tipo de cambio voy a solucionar este problema", disparó el economista sin rodeos. Luego agregó: "Yo no sé lo que piensa el Gobierno, pero hasta ahora demostró que esa parte sí la entiende".

Para respaldar su posición, Arriazu desplegó una batería de datos sobre la evolución del saldo comercial argentino. Los números muestran una mejora sostenida que desafía las predicciones de quienes anticipaban un colapso cambiario.

"El año pasado tuvimos un superávit comercial de u$s11.500 M", recordó. "Mi primera estimación para este año era u$s13.500 M. Luego la llevé a u$s20.000 M. Los últimos 12 meses estuvimos en u$s22.000 M".

Pero la cifra actual superó todas sus proyecciones iniciales. "Ahora estamos en u$s27.000 M de superávit comercial y u$s9.000 M de superávit en cuenta corriente", precisó.

"¿De dónde va a venir la fuerza para que el dólar se mueva? Solamente si un tonto comete el error de querer moverla", insistió Arriazu, y subrayó que el tipo de cambio no está en equilibrio o desequilibrio porque "eso no lo sabe nadie", sino que es el mercado quien lo determina.

El economista reconoció que algunos pueden querer un tipo de cambio más alto y otros uno más bajo. Pero advirtió que pretender corregir el precio mediante intervenciones sería repetir errores históricos que Argentina ya pagó caro.

Qué dijo sobre una corrida cambiaria en 2027 y las reservas del Central

Consultado sobre la posibilidad de una corrida cambiaria de cara a las elecciones de 2027, Arriazu admitió que la probabilidad es alta. Sin embargo, introdujo un matiz clave que suele pasarse por alto en los análisis convencionales.

El especialista remarcó que la cantidad de pesos en la economía no alcanza para superar las reservas disponibles del Banco Central (BCRA). Esta observación técnica tiene implicancias políticas directas.

"Lo determinante no es la capacidad actual de defensa del Gobierno, sino la política que aplique la administración que asuma después de los comicios", sentenció. En otras palabras: el riesgo cambiario es más político que técnico.

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