DATO RELEVANTE

El mercado ya le puso fecha al dólar de $1.800 que pronosticó el vocero presidencial

Los contratos negociados en el mercado de futuros muestran un sendero de suba gradual del tipo de cambio. El impacto de las declaraciones de Adrián Ravier.
Por Rubén Ramallo
FINANZAS - 06 de Agosto, 2026

Mientras el Gobierno insiste en que no existe un atraso cambiario y defiende el actual esquema de flotación administrada, el mercado financiero continúa enviando señales propias. La principal de ellas surge del mercado de dólar futuro, donde diariamente bancos, empresas, fondos comunes de inversión, exportadores e importadores negocian contratos para cubrirse de eventuales movimientos del tipo de cambio.

Las cotizaciones negociadas en las últimas ruedas muestran un recorrido ascendente para el dólar oficial durante los próximos meses. De acuerdo con los precios operados, el mercado descuenta una evolución que llevaría al tipo de cambio desde $1.512 en agosto hasta $1.809 en junio, lo que implica una suba acumulada cercana al 20% en once meses, equivalente a un ritmo promedio mensual de alrededor del 1,8%.

En tal sentido, la evolución mensual sería la siguiente:

  • Agosto: $1.512
  • Septiembre: $1.538
  • Octubre: $1.565
  • Noviembre: $1.595
  • Diciembre: $1.624
  • Enero: $1.653
  • Febrero: $1.680
  • Marzo: $1.715
  • Abril: $1.744
  • Mayo: $1.774
  • Junio: $1.809

Para los analistas, estos valores no representan una predicción exacta del dólar que efectivamente habrá en cada fecha. Lo que reflejan es el precio al que compradores y vendedores están dispuestos a cerrar contratos hoy para cubrirse frente a la incertidumbre futura. En otras palabras, es el único mercado donde el dinero se pone sobre la mesa para apostar por un determinado escenario cambiario.

Esa característica explica por qué muchos economistas consideran que el mercado de futuros ofrece una de las mejores aproximaciones a las expectativas privadas sobre la evolución del dólar.

La polémica que reabrió el debate

La discusión volvió a cobrar fuerza luego de las declaraciones del vocero presidencial, Adrián Ravier, quien sostuvo que un dólar de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses era una posibilidad dentro del actual esquema económico y que ello no implicaría necesariamente una devaluación disruptiva. Sus dichos generaron un fuerte debate político y financiero y luego fueron aclarados por el propio funcionario, quien aseguró que habían sido sacados de contexto y que hacían referencia a un escenario condicionado por las expectativas del mercado.

La reacción fue inmediata porque los valores mencionados coincidían con los precios que ya venían mostrando los contratos negociados en el mercado de futuros.

Según Gustavo Ber, de Estudio Ber, la trayectoria del tipo de cambio continuará alineada con el objetivo oficial de desacelerar la inflación. "Creo que los $1.800 podrían alcanzarse más hacia el año próximo. En lo que resta del año estimo que el tipo de cambio se deslizaría a un ritmo similar al de la inflación, dado que el Gobierno buscaría preservar el objetivo de desinflación y, en ese sentido, resulta importante mantener la calma cambiaria", señaló.

Por su parte, para Camilo Tiscornia, Director de C&T Asesores Económicos, un dólar de $1.800 podría aparecer recién en 2027, especialmente en la antesala de las elecciones presidenciales, cuando suele aumentar la demanda de cobertura en moneda extranjera. Incluso en ese escenario, estimó que el traslado a precios sería menor al observado en episodios anteriores.

Para algunos operadores, las declaraciones simplemente describían una expectativa que ya estaba incorporada en las cotizaciones. Para otros, un funcionario del Poder Ejecutivo debería evitar hacer referencias explícitas sobre niveles futuros del tipo de cambio, ya que esas manifestaciones pueden influir sobre las expectativas de los agentes económicos. Analistas como Martín Redrado señalaron que los funcionarios deberían evitar opinar sobre el valor futuro del dólar para no alimentar especulaciones.

Cómo se forma el precio del dólar futuro

Una de las confusiones más frecuentes consiste en creer que el precio del dólar futuro surge de una decisión del Gobierno o del Banco Central. En realidad, el valor de cada contrato es el resultado de la interacción entre compradores y vendedores que negocian diariamente en el mercado. Del lado comprador aparecen empresas importadoras que necesitan asegurarse un costo futuro para sus operaciones, fondos de inversión que buscan cobertura, bancos y compañías con obligaciones en dólares.

Del lado vendedor suelen participar exportadores, entidades financieras e inversores que consideran que el dólar terminará ubicándose por debajo del valor implícito en los contratos.

También influyen variables financieras como las tasas de interés en pesos, el costo de oportunidad de mantener posiciones en moneda local, las expectativas de inflación, la disponibilidad de divisas y el riesgo político. Por ese motivo, el dólar futuro no debe interpretarse como una encuesta de expectativas, sino como un mercado donde cada posición implica asumir un riesgo económico concreto.

¿El mercado espera una devaluación?

No necesariamente. La curva actualmente negociada muestra una trayectoria relativamente ordenada, con incrementos mensuales cercanos al 2%. Ese comportamiento resulta consistente con un esquema de deslizamiento gradual del tipo de cambio y no con un salto brusco. Precisamente por eso varios economistas destacan que la curva no está descontando un evento disruptivo sino una corrección nominal progresiva compatible con un escenario de inflación descendente.

La diferencia es importante porque muchas veces se interpreta cualquier aumento del dólar futuro como una señal de crisis inminente, cuando en realidad puede reflejar simplemente la evolución esperada de la economía.

Qué miran los operadores

Los contratos de futuros se convirtieron en uno de los principales termómetros del mercado financiero, pues los operadores siguen especialmente, entre otros puntos, la evolución de la inflación; las tasas de interés; la acumulación de reservas; la liquidación de exportaciones; las intervenciones oficiales y ya saliendo de la economía propiamente dicha, el calendario electoral.

Cada nueva información modifica las probabilidades asignadas a distintos escenarios y, en consecuencia, altera las cotizaciones.

Más allá de la especulación financiera, el mercado de futuros cumple una función esencial para la economía. En tal sentido, una empresa importadora puede fijar hoy el tipo de cambio al que comprará dólares dentro de seis meses. Del mismo modo, un exportador puede asegurarse el precio al que venderá sus divisas cuando cobre una operación futura. Sin esta herramienta, la volatilidad cambiaria tendría un impacto mucho mayor sobre la actividad económica.

En síntesis, la serie de precios actualmente negociada deja un mensaje relativamente claro y es que los operadores no están apostando por un dólar congelado, pero tampoco por una devaluación abrupta. Lo que descuentan es un sendero de depreciación gradual que llevaría la cotización desde los actuales niveles hasta aproximadamente $1.800 hacia mediados de 2027, un movimiento acumulado cercano al 20%.

Como suele ocurrir, el mercado puede equivocarse. Los contratos de futuros reflejan expectativas y coberturas, no certezas. Sin embargo, tienen una ventaja frente a otras proyecciones: detrás de cada precio hay inversores y empresas dispuestos a arriesgar capital propio.

Por eso, para muchos analistas, el mercado de futuros sigue siendo uno de los indicadores más valiosos para entender qué espera realmente el sector privado sobre la evolución del dólar en la Argentina.

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