CRECEN LOS CASOS

Cómo funciona el "robo hormiga" en las cuentas bancarias que te saca dinero y no sabés

Se trata de montos menores que por lo general pasan desapercibidos, pero con el paso del tiempo suman cifras importantes. Cómo actuar con el banco
Por Rubén Ramallo
FINANZAS - 10 de Agosto, 2026

Hay un gasto de $5.000 que no recuerda haber hecho. Después aparece otro de $8.000. Un mes más tarde, vuelve a encontrar un consumo parecido. Como el monto es bajo y el movimiento de la cuenta o de la tarjeta registra decenas de operaciones, decide no prestarle demasiada atención. Ese es precisamente el escenario que puede buscar un delincuente: el denominado "robo hormiga" bancario no necesariamente consiste en vaciar una cuenta de una sola vez, sino en realizar consumos relativamente pequeños, repetidos o camuflados entre las operaciones habituales para que el titular no los detecte rápidamente.

El fenómeno adquiere mayor relevancia a medida que crece la cantidad de operaciones digitales. Compras con tarjeta, billeteras virtuales, transferencias, pagos de servicios y suscripciones generan diariamente una enorme cantidad de movimientos.

En ese volumen, un cargo de bajo monto puede pasar inadvertido.

Y los datos oficiales muestran que el problema existe. El último informe del Banco Central sobre Protección a las Personas Usuarias de Servicios Financieros señala que durante 2025 entre los principales motivos de reclamo estuvieron el desconocimiento de compras o transacciones con tarjetas, las operaciones desconocidas o posiblemente fraudulentas en cajeros y canales electrónicos y los débitos no consentidos.

Hay un dato, que debería llamar especialmente la atención de los usuarios: el 86% de los reclamos por desconocimiento de compras o transacciones con tarjetas fue resuelto favorablemente para las personas usuarias. En el conjunto de los reclamos, la resolución favorable alcanzó al 64%.

Por qué el robo hormiga es tan difícil de detectar

La principal característica del robo hormiga es que el movimiento no necesariamente despierta una alarma. Un consumo de $4.000, $7.000 o $12.000 puede confundirse con una compra cotidiana. El nombre del comercio puede resultar familiar. También puede tratarse de una suscripción olvidada o de un servicio que el titular ya no utiliza.

La primera operación puede servir, además, para comprobar que los datos de una tarjeta siguen activos. Si el consumo no es detectado, puede haber nuevos intentos. Por eso, los especialistas en seguridad informática recomiendan no establecer un "monto mínimo" a partir del cual un movimiento debería ser considerado sospechoso.

Un consumo que no se hizo es sospechoso aunque sea de pocos pesos. Es por ello que la revisión de la cuenta debe hacerse sobre el detalle de las operaciones y no solamente sobre el saldo final.

Los hábitos clave para evitar el robo hormiga

Los especialistas recomiendan adoptar estas siete prácticas de seguridad:

  • Revisar los movimientos: no alcanza con mirar el saldo, hay que controlar consumos, transferencias y débitos
  • Activar las alertas: las notificaciones permiten detectar operaciones casi en tiempo real
  • No compartir códigos: el banco nunca debería necesitar que el cliente revele su contraseña, token o código de verificación
  • Usar claves diferentes: una contraseña comprometida no debería permitir acceder también a otras cuentas
  • No entrar desde enlaces recibidos: ante un mensaje sospechoso, ingresar directamente a la aplicación oficial
  • No operar mientras se habla con un supuesto empleado: cortar la llamada y contactar al banco por un canal oficial
  • Reclamar inmediatamente: si aparece una operación desconocida, hay que dejar constancia formal y conservar el número de reclamo

Cómo consiguen los delincuentes los datos de tu tarjeta

El fraude puede comenzar mucho antes de que aparezca el primer consumo. Una de las vías más habituales es el phishing, mediante correos electrónicos o páginas falsas que imitan a una entidad conocida. También están los mensajes de WhatsApp o SMS que intentan hacerse pasar por bancos, billeteras, empresas de servicios u organismos públicos.

El BCRA identifica entre las modalidades frecuentes el phishing, el smishing y el denominado SIM swapping, mediante el cual los delincuentes intentan duplicar una línea telefónica para acceder a aplicaciones bancarias y billeteras digitales.

El mecanismo puede ser extremadamente sencillo. La víctima recibe un mensaje que informa sobre un supuesto problema con su cuenta. Le piden que confirme una operación, actualice sus datos o ingrese a un enlace. La página puede ser prácticamente idéntica a la del banco. El usuario introduce allí su nombre de usuario y contraseña y, sin saberlo, acaba de entregárselos al delincuente.

En otros casos, el estafador llama por teléfono y utiliza información obtenida previamente para construir una historia creíble. El objetivo es conseguir una clave, un token, un código de verificación o acceso al teléfono.

Las entidades financieras y el BCRA coinciden en una regla básica: no entregar nunca claves ni códigos de seguridad a terceros. El BCRA advierte que no solicita datos personales o bancarios por teléfono, correo electrónico, mensajes de texto o redes sociales. También recomienda no abrir enlaces enviados por WhatsApp o Telegram, aunque el contacto aparezca identificado como una supuesta mesa de ayuda. La entidad también recomienda que, frente a una comunicación sospechosa, el usuario sea quien contacte al banco mediante sus canales oficiales.

Hay otra advertencia especialmente importante: no ingresar a la aplicación bancaria mientras se mantiene una conversación con alguien que dice ser empleado del banco. Si alguien llama y dice que existe un problema de seguridad, la recomendación es cortar la comunicación y contactar directamente a la entidad.

Cinco señales que deberían encender la alarma

Existen cinco situaciones que ningún usuario debería ignorar, aunque el monto sea bajo:

  • La primera señal es un consumo que el titular no reconoce
  • La segunda es la repetición de cargos pequeños de un mismo comercio o plataforma
  • La tercera es recibir un código de verificación sin haber iniciado ninguna operación
  • La cuarta es recibir una notificación de acceso desde un dispositivo desconocido
  • La quinta es detectar una transferencia, débito o pago que no coincide con ninguna operación realizada por el titular

Uno de los hábitos más peligrosos es controlar únicamente cuánto dinero queda en la cuenta. El saldo puede parecer correcto y, sin embargo, existir movimientos no autorizados. Por eso, una vez por semana o al menos varias veces al mes conviene revisar el detalle de las operaciones. En el caso de las tarjetas, también es importante consultar los consumos pendientes y el resumen.

El BCRA recomienda adoptar buenas prácticas de seguridad, utilizar contraseñas diferentes para las aplicaciones financieras, activar el doble factor de autenticación y no guardar las claves en el navegador. Las alertas del banco también son una herramienta fundamental. Si la entidad permite recibir una notificación inmediatamente después de cada compra o transferencia, conviene activarla. De esa manera, el usuario puede enterarse del movimiento prácticamente en el momento en que ocurre.

Qué hacer cuando aparece un consumo desconocido y cómo reclamar

Esta es una de las principales dudas cuando aparece un consumo desconocido. La respuesta no es que todo movimiento desconocido implique automáticamente un reintegro. Cada caso debe ser analizado por la entidad. Pero tampoco significa que el cliente deba aceptar la pérdida. El primer paso es desconocer formalmente la operación ante el banco o la emisora de la tarjeta y solicitar la investigación correspondiente. Es fundamental conservar el número de reclamo, capturas de pantalla, resumen de tarjeta, comprobantes y cualquier comunicación relacionada con el caso.

El dato del BCRA es significativo: durante 2025, el 86% de los reclamos por desconocimiento de compras o transacciones con tarjetas tuvo resolución favorable para los usuarios. Por lo tanto, detectar y reclamar rápidamente puede hacer una diferencia importante.

El primer paso es verificar que efectivamente no se trate de una compra realizada por otra persona autorizada a utilizar la tarjeta o de una suscripción que el titular haya olvidado. Si el consumo sigue sin reconocerse, hay que comunicarse inmediatamente con la entidad emisora utilizando un canal oficial. Si existe sospecha de que los datos de la tarjeta fueron comprometidos, conviene solicitar el bloqueo y reemplazo del plástico. Cuando se sospecha que además fueron comprometidas las credenciales de acceso, es necesario cambiar las claves y revisar otros productos vinculados.

Si se trata de una estafa virtual, el BCRA recomienda contactar lo antes posible al banco o entidad financiera.

Y, si el banco rechaza el reclamo, el usuario no queda necesariamente sin alternativas. Para presentar un reclamo ante el BCRA por fraude o estafa primero hay que haber reclamado formalmente ante la entidad financiera o emisora de la tarjeta. Si transcurren 10 días hábiles sin solución o la respuesta resulta insatisfactoria, el usuario puede presentar el reclamo ante el Banco Central. El trámite es gratuito.

El organismo exige conservar el número de reclamo y la documentación relacionada con el caso. Es decir, que la primera reacción ante un consumo desconocido no debería ser solamente llamar al banco: también hay que dejar constancia formal del reclamo.

Una de las claves de las estafas modernas no es tecnológica sino psicológica. El delincuente intenta que la víctima actúe rápidamente. Puede hablar de una transferencia sospechosa, una cuenta bloqueada, un reintegro pendiente o una supuesta operación que debe cancelarse inmediatamente.

El BCRA resume esta estrategia recomendando tomarse un minuto antes de actuar. También advierte que las estafas buscan aprovechar las emociones, los descuidos y las situaciones de urgencia. Ese minuto puede evitar entregar una contraseña, aprobar una operación o ingresar los datos en una página falsa.

Debe tenerse en cuenta que el robo hormiga tiene una ventaja para quien lo comete: se confunde con la vida cotidiana. Entre las compras del supermercado, los pagos de servicios, las aplicaciones, las suscripciones y las transferencias, un consumo pequeño puede quedar enterrado en el resumen.

Por eso, la mejor defensa es convertir la revisión de los movimientos en una rutina. No hay que esperar a que la cuenta aparezca vacía para actuar. Un consumo que no hiciste, aunque sea pequeño, merece una explicación. Una transferencia que no ordenaste merece una investigación. Un código que no pediste merece atención. Y una persona que llama diciendo ser del banco y pide tu clave, token o código de seguridad merece una sola respuesta: cortar la comunicación y llamar vos al banco por un canal oficial.

El objetivo del delincuente es que el movimiento parezca insignificante. El objetivo del usuario debería ser exactamente el contrario: no dejar pasar ningún movimiento que no pueda explicar.

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