DETERIODO FINANCIERO

La morosidad de las familias se frena, pero la economía real todavía muestra señales de alerta

Si bien el número de deudores registró una baja respecto a mayo, tanto las familias como las empresas continúan operando bajo un elevado costo financiero
Por Analía Lanzillotta
FINANZAS - 12 de Agosto, 2026

Después de 19 meses de deterioro consecutivo, el nivel de incumplimiento de los créditos en los hogares comenzó a mostrar una señal de estabilización. La morosidad en los pagos de tarjetas de crédito y préstamos personales dejó de crecer dentro del sistema bancario durante junio. Pero aunque este es un dato relevante, la economía real continúa mostrando señales de fragilidad: los cheques rechazados aumentaron respecto del mes anterior, la mora empresarial sigue elevada y el crédito continúa sin recuperar dinamismo.

Los números muestran que la mora total del crédito al sector privado pasó del 7,7% al 7,6% entre mayo y junio, de acuerdo a un informe de la consultora 1816 en base a datos oficiales del reporte del Banco Central, mientras que la morosidad de las familias se ubicó en 12,7% durante junio, una baja marginal frente al 12,8% registrado en mayo.

Si bien el número de deudores registró una baja respecto del pico alcanzado en mayo, aún es prematuro interpretar este movimiento como un cambio de tendencia. Tanto las familias como las empresas continúan operando bajo un elevado costo financiero, mientras que el amplio spread entre las tasas activas y pasivas sigue dificultando el desarrollo de un mercado de crédito más profundo y accesible.

Mejora el riesgo financiero, pero crecen los cheques rechazados

De acuerdo a un informe de Fidelitas, un dato clave es que los cheques rechazados durante junio aumentaron un 6,6% respecto del mes anterior y se estabilizaron en torno a las 80.000 unidades mensuales, un volumen que refleja la persistencia de los problemas de liquidez que afecta especialmente a las pequeñas y medianas empresas. El máximo anterior fue en diciembre del 2025, mes en que hubo casi 100.000 cheques sin fondos. 

En paralelo, la mora empresarial continúa en niveles elevados y el crédito sigue sin recuperar el dinamismo necesario para acompañar la actividad productiva.

Este escenario contrasta con la evolución del Score Económico y Riesgo Fidelitas (SERF) -el indicador sintético que busca medir el nivel de riesgo económico y comercial de la Argentina a partir de variables de la economía financiera y de la economía real-, que durante junio registró una mejora de 2,7 puntos porcentuales impulsada principalmente por variables financieras, como la desaceleración de la inflación, una menor presión sobre el riesgo país y una reducción del 4,9% en la cantidad de deudores en mora luego del máximo histórico registrado en mayo. 

Sin embargo, advierten que esta mejora todavía no alcanza para hablar de una recuperación consolidada de la economía.

"La mejora del SERF muestra que algunas variables macroeconómicas comienzan a ordenarse, pero la economía real todavía transita un escenario muy exigente. Los cheques rechazados siguen en niveles récord, la mora empresarial continúa elevada y el crédito permanece restringido. Hasta que esas variables no comiencen a normalizarse, será difícil hablar de una recuperación sostenida de la actividad", afirmó Félix El Idd, CEO de Fidelitas.

Los datos del propio Banco Central muestran un panorama similar. En junio, el ratio de irregularidad del crédito al sector privado alcanzó el 2,9%, casi tres décimas por encima del nivel registrado en mayo. De esta manera, el indicador volvió a ubicarse en valores que no se observaban desde los meses más críticos de la pandemia.

Cadena de pagos: un termómetro de la economía del país

El informe mensual que elabora Fidelitas señala que la cadena de pagos continúa siendo uno de los principales termómetros de la situación económica. El incremento de los cheques rechazados representa una señal de las dificultades que enfrentan las empresas para sostener su capital de trabajo en un contexto de tasas de interés elevadas, escasa liquidez y un mercado crediticio que todavía no logra expandirse. Esta combinación limita la capacidad de financiamiento de las compañías y posterga decisiones de inversión y crecimiento.

El análisis también muestra que el SERF permanece dentro de la categoría de "Señales Mixtas", apenas 0,6 puntos por encima del umbral de "Riesgo Elevado". Esto refleja una economía que todavía avanza a dos velocidades: mientras el frente financiero exhibe una mayor estabilidad, la actividad productiva, el consumo y el crédito continúan mostrando señales de debilidad.

De cara al segundo semestre, sostiene que la evolución de la mora será una de las variables clave para consolidar la recuperación del sistema financiero. Una reducción sostenida permitiría liberar recursos hoy inmovilizados por riesgo crediticio, favorecer una baja gradual de las tasas de interés y reactivar el financiamiento para empresas y consumidores. Hasta tanto ello ocurra, la fortaleza de la cadena de pagos seguirá siendo uno de los principales desafíos para la economía argentina.

El problema de fondo: millones de personas acumulan dificultades para pagar sus deudas

Más allá del freno registrado en junio, el nivel de endeudamiento acumulado por las familias todavía representa una señal de alerta para el sistema financiero. La acumulación de atrasos durante los últimos meses dejó como consecuencia un crecimiento del universo de personas con dificultades para regularizar sus obligaciones.

En un reciente reporte de la consultora Eco Go se detectó que los créditos considerados "irrecuperables" dentro del sistema no bancario se multiplicaron en el último año y alcanzaron niveles récord. Los préstamos catalogados en la categoría de mayor riesgo pasaron de representar el 2,6% de la cartera en marzo de 2025 al 10,8% un año después.

Por otra parte, según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en todo el sistema, los créditos irrecuperables en mayo alcanzaron los $3,45 billones, de los cuales el 66,5% pertenece a billeteras virtuales (la situación que concentra el mayor volumen de préstamos excluyendo la situación normal), mientras que las entidades bancarias representan apenas el 33,5% restante, equivalente a $1,15 billones.

Los datos muestran que, aunque la mora bancaria comienza a estabilizarse, persiste un problema más profundo: miles de familias todavía enfrentan deudas difíciles de regularizar. En muchos casos, esta situación se originó en la necesidad de recurrir a distintas formas de financiamiento para afrontar los gastos cotidianos, en un contexto de pérdida de poder adquisitivo y encarecimiento del crédito.

El aumento de los préstamos personales, los saldos financiados con tarjetas de crédito y las opciones de financiamiento de las billeteras virtuales permitió a muchos hogares contar con recursos adicionales, pero también incrementó su nivel de endeudamiento. La evolución de la morosidad dependerá, entre otros factores, de la recuperación de los ingresos, la posibilidad de refinanciar las deudas pendientes y el comportamiento de las tasas de interés.

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