VALO, el banco que se diferencia por su baja mora y aparece entre las acciones favoritas de la City
Puntos importantes
La creciente morosidad bancaria se convirtió en uno de los principales focos de preocupación para los bancos argentinos, tras varios meses de caída del poder adquisitivo, tasas elevadas y mayores dificultades de familias y empresas para cumplir con sus obligaciones. En medio de este escenario, Banco de Valores (VALO) aparece como una de las excepciones, con una cartera cuya mora se mantiene por debajo del 0,5% y resultados que volvieron a captar la atención de las principales mesas de la City.
Los números correspondientes al segundo trimestre mostraron una ganancia neta de $24.843 millones, con una mejora del 57,5% respecto de los primeros tres meses del año y del 36,6% frente al mismo período de 2025, en ambos casos medida en términos reales.
La rentabilidad sobre el patrimonio se mantuvo en 17,9%, mientras que el retorno sobre los activos alcanzó el 2,7%.
El desempeño llevó a que sociedades de bolsa como SBS y Allaria colocaran nuevamente a VALO bajo la lupa. El atractivo pasa, además de por la expansión de sus resultados, a su modelo de negocios, mucho más relacionado con clientes corporativos, fondos comunes de inversión y servicios fiduciarios. Algo que le permite mantenerse relativamente apartado del deterioro del crédito destinado al consumo.
A eso se suma un dato que puede despertar el interés de los inversores: Allaria recomienda comprar las acciones del banco y calcula un retorno potencial de 111,5% hacia fines de 2026.
Qué ventajas ofrece la cartera corporativa de VALO contra la mora
La mora viene creciendo con fuerza dentro del sistema financiero argentino, especialmente en préstamos personales y saldos financiados con tarjetas de crédito. Banco de Valores, en cambio, conserva un perfil de riesgo mucho más moderado, apoyado en una cartera mayormente corporativa y con una exposición reducida a las líneas de consumo que concentran los mayores atrasos.
Agustín Carlos Cundari, analista de Equity de SBS, destacó que "VALO también destaca que su ratio de mora se ubica por debajo del 0,5%, distinguiéndose del resto del sector bancario gracias a su perfil conservador y manteniendo a raya el cargo por incobrabilidad".
El dato resulta relevante porque permite dimensionar la diferencia existente entre VALO y los bancos con mayor presencia en préstamos personales, tarjetas y financiación a hogares.
La entidad no está completamente aislada del ciclo económico, dado que registró un cargo por incobrables de $2.079 millones durante el trimestre, frente a una reversión de $322 millones en los primeros tres meses del año. De todas formas, el impacto continúa siendo acotado en relación con el tamaño de su balance.
La banca corporativa gana espacio
La composición del negocio explica buena parte de esta ventaja ya que, de acuerdo con SBS, la posición de Banco de Valores en préstamos de banca corporativa creció 19,7% frente al trimestre anterior y alcanzó los $1,006 billones, una cifra constituida en un 77% por colocaciones en pesos y en un 23% por financiamiento denominado en dólares.
Dentro de la cartera en moneda extranjera se incluyen los préstamos de comercio exterior, que llegaron a $66.460 millones. La nueva línea destinada al financiamiento de importaciones pasó a representar el 14% de este segmento, luego de haber tenido una participación nula durante los primeros tres meses del año.
Esta expansión acompaña el proceso de transformación iniciado por la entidad para diversificar sus fuentes de ingresos y ampliar su presencia en la banca corporativa. El negocio tradicional asociado al mercado de capitales continúa teniendo un peso decisivo, mientras el banco profundiza su relación con empresas y suma alternativas de financiamiento.
Allaria también remarcó el crecimiento de los préstamos destinados al sector privado, que aumentaron 13% durante el trimestre y alcanzaron $1,302 billones al incluir las operaciones privadas consideradas préstamos por VALO. Ese avance se produjo pese a la caída de la cartera tradicional expresada en pesos y dólares, debido a que la expansión estuvo concentrada en líneas vinculadas con clientes corporativos.
Qué alcance tuvo el resultado por intereses
Los ingresos por intereses avanzaron 5,8% trimestral en términos reales y llegaron a $130.817 millones. El 58% de ese monto estuvo explicado por operaciones con el sector privado, frente al 66% registrado durante el trimestre anterior, mientras que el 42% restante provino del sector público.
La reducción del costo de fondeo mediante cuentas corrientes y cajas de ahorro ayudó a mejorar los números, pese al leve incremento de los egresos relacionados con plazos fijos. En este contexto, los gastos por intereses retrocedieron 1,7% trimestral en términos reales.
Cundari explicó que "el resultado neto por intereses mejora 12,1% t/t real hasta los $75.404 millones, alcanzando así su máximo nivel del último año". El margen financiero presentó una pequeña contracción, al pasar del 16% al 15,8%, una variación que no impidió la mejora del resultado.
El banco incrementó, además, su exposición al sector público. Según Allaria, estas posiciones crecieron 37% durante el trimestre y alcanzaron los $962.762 millones, equivalentes al 32% del activo. SBS, al tomar únicamente los títulos emitidos por el Tesoro Nacional, calculó una participación cercana al 18,9% del activo total.
La diferencia responde al criterio empleado por cada informe para medir esa exposición. Más allá de las metodologías utilizadas, ambos trabajos coinciden en que los títulos públicos todavía ocupan un lugar importante dentro del balance y aportaron al crecimiento de los ingresos financieros del período.
Cómo impulsaron los fondos comunes a las comisiones de VALO
Otra de las fuentes de crecimiento estuvo en el negocio de fondos comunes de inversión (FCIs). Los ingresos vinculados con la función de depositaria recuperaron participación y explicaron el 73% del total de las comisiones, frente al 61% del trimestre anterior.
Los servicios fiduciarios, que representan la segunda actividad más importante dentro de este rubro, redujeron su participación del 17% al 13%. Incluso con esa baja, los ingresos totales por comisiones crecieron 54,3% trimestral en términos reales y alcanzaron $11.185 millones.
Según Cundari, la mejora de los ingresos y la leve reducción de los egresos permitieron obtener "un resultado neto por comisiones de $9.688 millones, expandiéndose en términos reales un 69,2% t/t hasta el mejor nivel de los últimos tres trimestres".
¿Por qué los gastos de VALO afectaron su último balance?
Pese a todo esto, el balance también dejó algunos aspectos que merecen atención. Los gastos operativos crecieron 52,5% trimestral en términos reales, impulsados principalmente por la duplicación de los beneficios al personal, que llegaron a $22.517 millones. Los gastos de administración ayudaron a moderar el impacto, luego de caer frente al trimestre anterior.
A este movimiento se sumaron otros gastos operativos por $8.469 millones, compuestos en aproximadamente un 82% por el pago de Ingresos Brutos. El incremento de los costos hizo que el ratio de eficiencia empeorara 5,4 puntos porcentuales y alcanzara el 28,7%. Si se incorpora el cargo por Ingresos Brutos, la relación sube al 35,6%.
El resultado operativo, de todas maneras, aumentó 16,4% trimestral en términos reales y llegó a $62.335 millones. La menor inflación también redujo la pérdida generada por la posición monetaria neta, que se ubicó en $22.089 millones, un 23,6% por debajo del trimestre anterior.
La combinación de mayores ingresos financieros, recuperación de las comisiones y menor efecto negativo del resultado monetario permitió compensar la suba de los costos.
El impuesto a las ganancias representó un cargo de $15.784 millones, equivalente a una tasa efectiva del 39%.
Allaria recomienda comprar VALO y proyecta un retorno superior al 100%
La mejora de los resultados encuentra a la acción de Banco de Valores entre las apuestas más agresivas de Allaria dentro del sector financiero. En su tabla de valuaciones, la sociedad de bolsa asignó a VALO una recomendación de compra, con un precio objetivo de $1.200 para fines de 2026.
Al momento de elaborar el informe, la acción cotizaba a $569, por lo que el recorrido estimado hasta el valor objetivo era cercano al 111%. Al incorporar un rendimiento por dividendos previsto de 0,6%, el retorno total proyectado por Allaria ascendía al 111,5%.
De cumplirse esa estimación, una inversión de $500.000 en acciones de Banco de Valores podría transformarse en aproximadamente $1.057.500, con una ganancia potencial de $557.500. La cuenta toma como referencia el retorno total calculado por la sociedad de bolsa y no contempla comisiones, impuestos ni eventuales variaciones en el precio de entrada.
La entidad presenta una capitalización bursátil estimada en u$s423 millones y un volumen promedio diario negociado cercano a u$s0,7 millones. Este último dato marca una diferencia frente a bancos de mayor tamaño y liquidez, por lo que una posición en VALO puede registrar movimientos más pronunciados ante operaciones relevantes.
La apuesta de Allaria convive con una valuación de 1,40 veces su valor libro, superior a la de varias entidades financieras comparables. El precio objetivo indica que la sociedad de bolsa considera que el crecimiento del negocio y la calidad de la cartera justifican ese múltiplo y todavía dejan espacio para una importante revalorización.
SBS, por su parte, no incluyó un precio objetivo ni una recomendación explícita dentro de su informe. Su análisis estuvo concentrado en la evolución operativa del banco y en los factores que lo diferencian del resto del sistema. Allaria avanzó un paso más y tradujo esas fortalezas en una recomendación concreta de compra, con un potencial superior al 100% hacia fines de 2026.
Por todo esto, VALO llega a la segunda mitad del año con una combinación poco habitual dentro del sistema financiero argentino: mora inferior al 0,5%, una ganancia creciente, expansión del crédito corporativo y mayor aporte del negocio de fondos comunes. El principal desafío estará en controlar los costos y sostener la rentabilidad, mientras el deterioro del crédito obliga a otros bancos a reforzar previsiones y revisar sus políticas de financiamiento.