DEUDA COMO ESTRATEGIA

Robert Kiyosaki, autor de "Padre Rico, Padre Pobre", reveló que debe u$s1.200 millones

Sus principios de educación financiera, inversiones y uso consciente del apalancamiento inspiran a quienes buscan libertad económica
Por iProfesional
FINANZAS - 31 de Agosto, 2026

El autor de "Padre Rico, Padre Pobre", Robert Kiyosaki, reveló que mantiene una deuda vinculada a sus inversiones por unos u$s1.200 millones.

La cifra generó sorpresa ya que se trata de uno de los referentes más reconocidos en finanzas personales a nivel global. Pero detrás de ese número existe una historia diferente a la de una simple deuda personal.

Kim Kiyosaki, ex esposa y socia comercial del empresario, fue quien aportó los detalles clave. Explicó que esos u$s1.200 millones corresponden al endeudamiento total de un grupo de inversores inmobiliarios y están asociados a aproximadamente 1.500 departamentos.

Es decir, no se trataría exclusivamente de obligaciones asumidas de manera personal por el escritor.

Kim reconoció que técnicamente existe ese nivel de deuda. Aunque remarcó un punto fundamental: se encuentra respaldada por propiedades y otros activos reales.

En el caso particular de Kiyosaki, algunas estimaciones ubican su participación individual en varias decenas de millones de dólares. Una cifra muy por debajo del monto global informado.

Por qué Kiyosaki defiende el endeudamiento como herramienta de inversión

Lejos de mostrar preocupación por la revelación, el escritor utilizó el caso para defender una de sus ideas más controvertidas. Para Kiyosaki, el problema no pasa por cuánto dinero se debe, sino por la capacidad de los activos para producir flujo de fondos y por mantener acceso al financiamiento bancario.

Su filosofía atraviesa todos sus libros y conferencias: utilizar el endeudamiento como herramienta para adquirir activos capaces de generar ingresos.

"Los banqueros nunca pidieron una libreta de calificaciones", afirmó durante una entrevista realizada en su residencia de Phoenix, Arizona. Volvió a cuestionar la educación financiera tradicional.

Para el empresario, existe una diferencia fundamental. Endeudarse para consumir no es lo mismo que hacerlo para comprar activos que produzcan ingresos.

Esa distinción forma el núcleo de su propuesta. Y explica por qué no considera que su situación financiera sea problemática.

De Hawái al fenómeno mundial de Padre Rico, Padre Pobre

Kiyosaki nació en 1947 en Hilo, Hawái. Su familia era de origen japonés.

Durante su infancia atravesó algunos de los acontecimientos más dramáticos de la región. Entre ellos, el tsunami que golpeó la ciudad en 1960.

Su padre, Ralph Kiyosaki, desarrolló una extensa carrera en la educación pública. Llegó a convertirse en el primer superintendente de educación japonés-estadounidense de Hawái.

Ralph también participó en política. Fue candidato a vicegobernador en 1970.

La trayectoria de su padre tendría posteriormente una influencia decisiva en las ideas de Robert. Observar las dificultades económicas que enfrentó Ralph durante los últimos años de su vida modificó su forma de entender la seguridad financiera.

Esa experiencia personal se convirtió en el origen de una revolución editorial.

Cómo un libro de 1997 se transformó en un imperio de 44 millones de ejemplares

Esa mirada crítica sobre la educación financiera tradicional se cristalizó décadas después en Padre Rico, Padre Pobre. El libro se publicó originalmente en 1997.

La obra transformó a Kiyosaki en una figura internacional casi de inmediato. Lleva vendidos más de 44 millones de ejemplares en todo el mundo.

Además, fue traducido a más de 40 idiomas. Se convirtió en uno de los libros de finanzas personales más exitosos de la historia.

Desde entonces, el empresario construyó una carrera alrededor de inversiones inmobiliarias, educación financiera y publicaciones. También generó polémicas por algunas de sus recomendaciones y declaraciones públicas.

Ahora, la revelación de su millonario nivel de endeudamiento vuelve a colocar en el centro del debate una de sus principales ideas. Para Kiyosaki, la clave no está en cuánto se debe, sino en qué tipo de activos respaldan esa deuda y si generan el flujo de caja necesario para sostenerla.

Una filosofía que el autor aplica en su propia vida. Y que ahora queda expuesta con números concretos: u$s1.200 millones en el grupo inversor del que forma parte.

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