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ALERTA

Por qué Bank of America sugiere invertir en el BONCER 2028

Inversores analizan el impacto de una posible flexibilización monetaria en Argentina y evalúan oportunidades en bonos ajustados por CER
03/09/2026 - 11:30hs
Imagen de una pantalla con una curva de rendimiento de bonos y una mano apuntando a ella

Puntos importantes

Checkbox Checked Bank of America apuesta por deuda argentina ajustada por inflación, esperando baja de tasas reales por cambio de política económica.
Checkbox Checked BofA abrió posición compradora en un BONCER diciembre 2028, en línea con analistas locales que ven un cambio de prioridades.
Checkbox Checked La posible compresión de tasas reales vuelve atractivos los bonos CER, desplazando el interés del carry trade por su riesgo-retorno.

Bank of America (BofA), mantiene una apuesta por el BONCER a diciembre de 2028 ante la expectativa de una baja en las tasas reales. Actores locales todavía ven margen para el carry, pero algunos advierten que la ecuación riesgo-retorno de las Letras del Tesoro (Lecap) perdió atractivo y también prefieren CER.

El BofA volvió a poner el foco sobre la deuda argentina en pesos con una tesis concreta: espera que las tasas reales comiencen a bajar a medida que la política económica deje de priorizar exclusivamente una desinflación acelerada y pase a prestar mayor atención al crecimiento y al deterioro del crédito.

En su último informe de estrategia para mercados emergentes, el BofA mantiene abierta una posición compradora en un BONCER con vencimiento en diciembre de 2028 y cobertura cambiaria. La apuesta busca capturar una eventual compresión de las tasas reales, que impulsaría el precio del bono.

La recomendación resulta particularmente significativa porque aparece en un informe en el que el banco estadounidense mantiene una posición mucho más cautelosa frente a la renta fija emergente en general.

BofA prefiere el carry de monedas de países con tasas elevadas, pero advierte que los spreads de la deuda externa ofrecen poco margen de protección ante un eventual deterioro de las condiciones financieras globales.

En Argentina, sin embargo, encuentra una oportunidad específica.

La operación concreta de BofA con el BONCER diciembre 2028

BofA abrió el 13 de julio una posición compradora en el BONCER diciembre de 2028. La operación está planteada con cobertura cambiaria, por lo que intenta capturar el rendimiento del instrumento y la eventual apreciación de su precio sin asumir directamente el riesgo del peso frente al dólar.

El banco ingresó a un precio de 83,5 y, al cierre de su último informe, el título se encontraba en 84,13. El objetivo establecido es 90, mientras que fijó un stop en 80.

Desde el precio consignado en el reporte hasta el target, el potencial de apreciación ronda el 7%, sin considerar el rendimiento adicional generado por el ajuste por inflación.

Pero el dato más relevante de la recomendación no está en el precio objetivo sino en el argumento macroeconómico detrás de la operación.

BofA espera que las tasas reales disminuyan a medida que la política económica pase de una etapa enfocada en una rápida desinflación hacia otra con mayor atención sobre el crecimiento y la reducción de los préstamos en situación irregular dentro del sistema financiero.

La lectura implica que mantener condiciones financieras demasiado restrictivas empieza a generar costos sobre la actividad y el crédito. No supone necesariamente un recorte abrupto de tasas, sino una compresión gradual de los rendimientos reales.

Para los bonos CER, ese movimiento puede resultar especialmente favorable, pues además del ajuste del capital por inflación, una reducción de la tasa real exigida por el mercado puede impulsar su precio.

El banco había ingresado el 30 de abril en el BONCER septiembre de 2028 a un precio de 84,50, con un objetivo de 92. Finalmente cerró la operación el 13 de julio a 93,15, incluso por encima del target original.

Ese mismo día abrió la nueva posición sobre el BONCER diciembre de 2028. La secuencia muestra que BofA no abandonó su tesis después de tomar ganancias, sino que rotó dentro de la curva CER hacia otro instrumento en el que todavía encuentra recorrido.

La expectativa de BofA encuentra puntos de contacto con el diagnóstico de actores locales.

Outlier observa que durante agosto el Tesoro incorporó sus depósitos en el Banco Central como una herramienta para administrar diariamente la liquidez, complementando el manejo realizado a través de las licitaciones.

A mediados del mes, la intención inicial había sido elevar las tasas de corto plazo. Sin embargo, según Outlier, esa postura se revirtió rápidamente para evitar que la volatilidad de tasas empeorara la situación del canal crediticio. La reducción de depósitos del Ministerio de Economía en el BCRA fue consistente con inyecciones de liquidez que permitieron calmar la parte corta de la curva.

El diagnóstico converge con la tesis de BofA: después de utilizar tasas reales elevadas como una herramienta para acelerar la desinflación, empiezan a aparecer límites vinculados con la actividad y el crédito.

Jerónimo Bardin, Head Sales Trader de Inversiones Retail de Balanz, en charla con iProfesional, sostuvo que las últimas decisiones oficiales muestran que el Gobierno estaría priorizando una reducción de tasas para incentivar la actividad, aun si eso implica tolerar algo más de volatilidad cambiaria.

Ese cambio empieza a modificar la ecuación para quienes venían aprovechando el carry trade.

Carry trade versus bonos CER: qué conviene más ahora

Las tasas en pesos continúan por encima de la depreciación mensual del dólar que descuenta el mercado. Sin embargo, el margen se volvió más estrecho y las opiniones sobre cuánto riesgo conviene asumir empiezan a dividirse.

Según Balanz, las Lecap cortas rinden entre 2% y 2,2% mensual, pero esa tasa ya no ofrece una relación riesgo-retorno suficientemente atractiva como para recomendar una posición pura en moneda local.

"Cualquier aceleración del tipo de cambio puede absorber rápidamente ese retorno", explica Bardin.

Balanz suma además el riesgo electoral y un escenario internacional más desafiante. Un aumento de la incertidumbre doméstica, una suba de las tasas estadounidenses o una menor demanda global por activos emergentes podrían acelerar la dolarización de las carteras.

Outlier considera que la estabilidad cambiaria, el devengamiento de las posiciones en pesos y una eventual compresión de las tasas podrían permitir recuperar las estrategias que sufrieron con la volatilidad reciente.

Su condición es que no aumente significativamente la presión sobre el dólar. Bajo ese supuesto, considera que todavía existe una ventana de carry y estima que podría mantenerse al menos durante septiembre.

Pese a las diferencias sobre el carry, las tres miradas terminan encontrando valor en un mismo segmento: los bonos ajustados por inflación.

Para quienes necesiten obtener retorno total en pesos, Balanz mantiene su recomendación sobre los siguientes instrumentos:

  • El TZX27 y el TXMJ9 para posiciones con duration que apuesten a compresión del riesgo país
  • Bonos CER para corto plazo y manejo de liquidez, proyectando inflación superior a la descontada
  • Outlier considera atractivos los bonos CER hasta el TZXY7 para perfiles moderados, manteniendo distancia del calendario electoral
  • Para inversores agresivos destaca el TZXD7, con tasa real de 8,5%, y el DICP, con 9% real, alrededor de 200 puntos básicos por encima de los duales CER-TAMAR

BofA lleva la estrategia hacia una duration todavía mayor con su apuesta por el BONCER diciembre de 2028.

Las tres recomendaciones tienen diferencias importantes, pero comparten una idea: si las tasas reales comienzan a comprimirse, el atractivo puede desplazarse desde la tasa fija corta hacia instrumentos CER capaces de capturar tanto inflación como ganancias de capital.

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