Los bancos vuelven a sufrir por la falta de liquidez, "rematan" bonos y le apuntan a Caputo
Puntos importantes
El mercado financiero vive horas de confusión, con un agravamiento de la iliquidez en pesos, inversores que empiezan a sacarse de encima los bonos del Tesoro y una pregunta que nadie puede responder con certeza: ¿dónde están los pesos que Luis Caputo absorbió en la licitación de la semana pasada?
Profundizando su política de contracción monetaria, el ministro había retirado del mercado $3,7 billones, al emitir bonos por un 44,5% más del monto de $8,4 billones de deuda que llegaba a su fecha de vencimiento. Desde el gobierno, se celebró esta situación como una señal de confianza por parte del mercado, ya que se logró "patear" deuda de corto plazo por bonos que vencen después de las elecciones, y todo con un nivel de tasas de interés inferior al de la licitación previa.
Sin embargo, desde los bancos no se hace la misma interpretación, y se escuchan protestas por las subas de las tasas para las operaciones de liquidez de cortísimo plazo. Ya la semana pasada habían tenido una fuerte turbulencia la caución y la tasa "repo", que en las últimas horas volvieron a mostrar un empuje al alza.
La clave es la falta de liquidez, algo que quedó evidenciado por la caída en los precios de los bonos de deuda en pesos o, lo que es lo mismo, por un salto en las tasas de retorno. Este miércoles volvió a notarse nerviosismo.
"Muy complicadas las últimas ruedas para los activos en pesos", apuntó el analista Javier Giordano, de CFA, que destacó que el tramo largo ya cotiza a 28% de TIR -equivale a una tasa mensual de 2,08%-.
La pregunta de los bancos a Luis Caputo: ¿dónde están los pesos de la licitación?
Mientras tanto, hay una situación que tiene perplejos a los analistas: las cuentas del Tesoro no cierran. A pesar de que absorbió $3,7 billones en la licitación de la semana pasada, los depósitos en la caja fiscal no sólo no subieron, sino que registraron una caída de $260.000 millones.
¿En qué se gastaron los pesos? En parte se podría explicar por una compra de dólares, dado que la cuenta en moneda extranjera tuvo una variación de u$s781 millones al inicio de la semana. Aun así, es menos de la mitad de los pesos absorbidos.
No hay señales de que haya habido una recompra de bonos en el mercado secundario. Y esto induce a que circulan todo tipo de versiones en el mercado. Entre las más insistentes, la consultora Outlier mencionó una posible colocación de liquidez en el Banco Nación.
Sin embargo, destaca que esa posibilidad resultaría "abiertamente contradictoria a lo que el Tesoro convalidó en la mencionada licitación por el lado de las tasas y, de confirmarse, sumaría más desconcierto a un frente monetario que ya no brilla por la claridad en sus comunicaciones".
También hay versiones en el sentido de que podría haberse usado la liquidez para cancelar títulos en poder del BCRA o de otros organismos públicos.
Aunque la versión que más mencionaron los analistas es un intento de devolución de liquidez al sistema bancario, ante las dificultades evidenciadas para el manejo de caja.
Tampoco faltan quienes critican a los inversores que, ante el atractivo del rendimiento que se ofreció en el "menú" del Tesoro tomaron crédito –"se palanquearon", en la jerga financiera- para poder comprar los títulos que ofreció el Tesoro y luego se encontraron con el problema de la iliquidez.
Críticas a la "mano dura" de Luis Caputo
Sea cual sea la situación, lo que se está interpretando es que Caputo está determinado a mantener la política de "mano dura" para evitar cualquier presión inflacionaria, así como para mantener a raya al tipo de cambio, que la semana pasada tocó los $1.500.
Es una estrategia no exenta de críticas. El primer motivo es que puede inducir a una baja en los precios de los bonos y una "corrida" de parte de los inversores, que en su mayoría son bancos necesitados de liquidez.
El segundo es que, al priorizar la estabilidad nominal por encima de la liquidez, se agrega una dificultad adicional para la reactivación del crédito al sector productivo y el consumo. Es en situaciones de este tipo cuando se ensancha el spread de tasas -es decir, lo que los bancos pagan a los ahorristas cuando colocan en plazo fijo y lo que les cobran a quienes piden un préstamo.
En este momento, esa brecha está en una de sus mayores marcas. A los ahorristas se les retribuye un 20% -es decir, una tasa real negativa frente a la inflación- mientras quienes toman préstamos deben pagar más de 100% por el costo financiero total.
Los economistas más críticos afirman que esta política contractiva se contradice con el anuncio que había hecho el BCRA a fines del año pasado, cuando había anunciado una fase de "remonetización de la economía".
"El BCRA compró más de $13.300 millones de dólares, emitió $17,7 billones de pesos para comprar esos dólares. Pero retiró casi $10 billones con compras de dólares que el Tesoro le hizo al Central y otros $9 billones vía rollover de deuda en pesos y otras operaciones", describe el analista Amílcar Collante.
Tras remarcar que el dinero -cualquiera sea el agregado monetario elegido- tiene variación negativa, concluye que la acumulación de dólares en el BCRA no se hizo junto con la remonetización prometida, sino en simultáneo con una desmonetización de la economía.
Un techo para el dólar
¿Qué ocurre, mientras tanto, en el mercado del dólar? Se sigue evidenciando la intención oficial por contener la cotización por debajo del "techo" informal de $1.500.
El BCRA se las ingenió para seguir comprando divisas sin que ello haya significado una presión en el precio. Pero la contracara es una fuerte intervención en el mercado de futuros.
El volumen de contratos sigue siendo inusualmente elevado para esta altura del mes, lo cual puede interpretarse como una mayor demanda de cobertura por incertidumbre sobre el sostenimiento del programa económico.
En el mercado A3, la posición del dólar a fin de agosto se ubica en $1.511,50, lo cual implica una tasa de interés implícita muy baja, del 14% nominal anual.
Es decir, quien compra el contrato no sólo no paga un costo por el "seguro anti devaluación" sino que gana un premio. Cuando lo que se gana por comprar el título público es mucho más que lo que cuesta esa cobertura cambiaria, entonces los inversores se desprenden de los dólares y el tipo de cambio baja. Eso fue lo que ocurrió antes de la última licitación del Tesoro, pero no está claro si la reacción de los operadores seguirá en la misma tónica.