El vice del BCRA habló de la mora y pidió a los bancos que bajen las tasas para las familias
La mora crediticia llegó a 7,7% bajo el nuevo régimen de baja inflación y se mantiene estable en ese nivel desde hace tres meses. Así lo confirmó Vladimir Werning, vicepresidente del Banco Central, durante su exposición en la convención anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) que se desarrolla en Iguazú.
El funcionario analizó las distintas propuestas que circulan para resolver el problema de la morosidad bancaria. Pero lejos de adherir a recetas fáciles, disparó contra lo que calificó como "propuestas populistas que atentan contra el acceso al crédito".
"La mora es un ratio entre expansión de crédito y cartera no irrecuperable", explicó Werning para dimensionar el problema desde una perspectiva técnica. El stock de crédito es mucho mayor que el flujo de nuevos préstamos incobrables, por lo que cualquier recuperación en el otorgamiento de financiamiento hará bajar automáticamente ese porcentaje.
En el segmento de crédito a familias, donde se concentra la mayor morosidad, el panorama empieza a mostrar señales de estabilización. "Observamos que ya dejó de contraerse. Todavía no está creciendo, pero en la medida en que empiece a hacerlo, podemos anticipar que se va a ir reduciendo esta ansiedad", proyectó el vicepresidente del BCRA.
Por qué el BCRA rechaza asistir a los bancos con fondos públicos
Werning fue contundente al descartar una de las recetas que suelen aparecer en estos contextos: usar dinero del Estado para ayudar a las entidades financieras. "Las vemos desde el Banco Central con poco interés", sentenció sin rodeos.
Según explicó, los bancos tienen capital de sobra para absorber las pérdidas generadas por sus propias decisiones de crédito. "Claramente tienen capacidad de absorber las pérdidas por las decisiones equivocadas que han tomado. No necesitan asistencia externa", remarcó.
Esta postura contrasta con lo que históricamente sucedió en otras crisis financieras argentinas, donde el Estado terminó rescatando entidades con problemas de solvencia. Pero en este caso, el diagnóstico oficial es que las entidades están sólidas y deben hacerse cargo de sus carteras deterioradas.
Otra propuesta que descartó Werning son los cambios regulatorios que recalifican artificialmente a los deudores para bajar los indicadores de mora. "Creemos que eso es poco efectivo. Romper el termómetro solo va a generar más incertidumbre", advirtió.
No tener una manera confiable de medir a los sujetos de crédito en la economía —información que comparten todos los bancos— puede terminar restringiendo el acceso al financiamiento en lugar de ampliarlo.
Además, el efecto práctico de estas medidas es mínimo. La recategorización de quien no paga en un banco pero sigue cumpliendo en otro representa una porción realmente pequeña de la mora total, según detalló el funcionario.
Encajes bancarios: por qué no son la solución mágica
Algunos sectores proponen bajar los encajes bancarios para liberar liquidez e impulsar el crédito. Werning dedicó varios minutos a explicar por qué esa idea tampoco resuelve el problema de fondo.
A fines de 2023, los encajes en efectivo representaban apenas 4% de los depósitos. Ese nivel estaba muy por debajo del 12% histórico que los bancos tenían para respaldar retiros de depositantes.
"Con mucho esfuerzo subimos esos encajes durante el año 2025. Por la crisis de confianza apretamos más la liquidez y los ubicamos por encima del promedio histórico", recordó Werning.
Pero el punto central de su argumento es que hoy los encajes no están altos. Ya volvieron a niveles normales, por lo que bajarlos más no generaría el efecto expansivo que algunos esperan.
La verdadera traba para el crédito no está en la regulación de encajes, sino en las tasas de interés que cobran los bancos.
Tasas altas para familias: el verdadero problema detrás de la mora
Aquí está el núcleo del diagnóstico de Werning sobre por qué la mora se concentra en familias y no en empresas. Después de las elecciones de octubre de 2025, los bancos bajaron rápidamente las tasas de interés en términos reales para el sector corporativo.
Esa reducción reflejó la caída del riesgo político, el optimismo por las reformas estructurales y las perspectivas de remonetización de la economía. Las empresas hoy acceden a crédito barato y por eso pagan sin problemas.
¿Qué pasó con las familias? La situación es radicalmente distinta. "Hoy el costo financiero, con respecto al pico de las elecciones, ha bajado apenas un cuarto y sigue siendo tres cuartos del pico", detalló el vicepresidente del BCRA.
Las tasas de interés son altas e inducen a la mora porque son impagables en términos reales para muchos que esperaban que la inflación fuera a subir o que hubiera una devaluación postelectoral.
Entonces, ¿cuál es la solución real que propone el BCRA? La refinanciación de créditos con condiciones más accesibles. "Hay un rol de los bancos -que se ha acelerado últimamente- que es refinanciar el crédito", explicó Werning.
Pero esas refinanciaciones no pueden venir con las mismas condiciones leoninas. "Tienen que venir con tasas de interés mucho más bajas para dar oportunidad de pago, y con plazos más largos", exigió el funcionario a las entidades.
Inflación baja y crecimiento económico: el BCRA dice que son compatibles
Werning dedicó parte de su exposición a desmontar lo que llamó "ideas peligrosas" que circulan en el debate económico. Una de ellas es que un poco más de inflación no es grave si viene acompañada de crecimiento.
"Reducir la inflación no choca con impulsar la actividad", afirmó contundente el vicepresidente del BCRA. Y agregó: "Las teorías que se contrastan con la realidad refuerzan que prima la realidad".
Como evidencia, recordó la aceleración inflacionaria de 2023 que no trajo crecimiento sino consecuencias sociales graves. La inflación operó como un impuesto que impuso el Estado, con pérdida de poder adquisitivo de la población y debilitamiento del Banco Central.
Los números que repasó Werning son elocuentes. Se dio una fuerte pérdida de reservas y un daño estimado en u$s550.000 M, equivalente al 85% del PBI. "La estabilidad es condición necesaria y un poco de inflación es algo gravísimo", remarcó.
Sobre la política monetaria actual, volvió a resaltar que el país está bajo un régimen de control de agregados monetarios. Este esquema, según recordó, fue el puntapié en otros países para salir de procesos de alta inflación.
"La base monetaria ejerce control prudente de liquidez. Es importante ver el origen y la velocidad en la que se mueve el dinero", explicó. La política del BCRA busca que los shocks transitorios no se vuelvan persistentes.
Para analizar la demanda de dinero, el Banco Central mira el agregado M2 y observa que la evolución de las tasas de corto plazo en febrero se estabilizaron. "Por eso no se trata de reforzar una remonetización sino acompañarla", precisó.
Crédito en dólares: cómo el BCRA busca expandir el financiamiento productivo
Werning también repasó las recientes medidas que flexibilizaron los préstamos en moneda extranjera. El BCRA autorizó a los bancos a destinar hasta 15% de sus depósitos en dólares a empresas que no generan ingresos en esa moneda.
"Lo que estamos buscando es que la capacidad ociosa que tienen los bancos pueda ser aplicada racionalmente a proyectos privados e inversiones", explicó el funcionario.
El sector constructor aparece como uno de los grandes beneficiarios potenciales. "No necesariamente exporta, pero se puede beneficiar del crédito en dólares más barato que hoy existe en Argentina", detalló Werning.
La lógica detrás de esta política es aprovechar el ahorro interno para financiar inversión productiva. "Si no tenemos tasas de mercado en dólares suficientemente atractivas para compensar a quienes ahorran en esa moneda, lo que vamos a tener es fuga de divisas", advirtió.
Y agregó: "No vamos a poder aprovechar nuestro ahorro interno para financiar plenamente la inversión privada productiva, y eso es un problema. Los países más exitosos, como en Asia, han resuelto esto: tienen una alta tasa de inversión y de crecimiento basada sustancialmente en el ahorro interno".
El vicepresidente del BCRA también mencionó la ampliación del sistema bancario con las licitaciones de liquidez del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) aplicables a créditos hipotecarios. El objetivo es bajar el costo y ampliar el acceso a ese tipo de financiamiento.
Finalmente, adelantó que el Gobierno está elaborando una reforma al mercado de capitales que será enviada al Congreso. "Esta reforma busca darle un impulso a las garantías que beneficiará a las empresas, lo que ayuda a mejorar la calidad crediticia y bajar el costo financiero", explicó Werning.
La apuesta oficial es clara: los mercados de capitales están subdesarrollados en Argentina y las reformas por este lado pueden generar un fuertísimo impacto en el acceso al financiamiento de largo plazo.