El crédito a las familias cayó hasta 5% en el año por las tasas altas y el aumento de la mora

La morosidad bancaria llegó al 12,94% y afecta a 5,9 millones de personas, mientras el crédito al consumo volvió a caer en agosto
El crédito a las familias cayó hasta 5% en el año por las tasas altas y el aumento de la mora

El deterioro del crédito destinado a las familias se convirtió en uno de los principales obstáculos para la recuperación del consumo. La morosidad aumentó con fuerza durante el último año y, al mismo tiempo, los bancos comenzaron a limitar el acceso a nuevos préstamos, en un contexto marcado por tasas elevadas y mayores requisitos.

Los datos muestran la magnitud del problema. La morosidad de las familias alcanzó el 12,94% en julio de 2026 y ya involucra a unos 5,9 millones de personas. Un año antes, en mayo de 2025, el nivel se ubicaba en 4,5%, mientras que para mayo de este año había trepado al 12,8%.

Para la consultora LCG, el problema excede la evolución puntual de las tasas. El trasfondo está relacionado con el estancamiento de los ingresos y la pérdida de poder adquisitivo. Además, los préstamos actuales todavía tienen costos financieros asociados a un escenario de inflación superior al vigente.

"Aunque haya resultados en la reducción de la mora y de las tasas, el crédito a las familias no va a resurgir fuertemente como en 2024".

En la misma línea, el economista del Banco Provincia Matías Rajnerman señaló que el retroceso del financiamiento no puede explicarse únicamente por una menor capacidad de pago. Según sus cálculos, los préstamos en pesos destinados a las familias acumularon una caída real del 9,5% durante los primeros siete meses del año.

"Cuanto menos ingreso tenés, más crédito complementario necesitás; eso no lo veo, la señal que tenemos los bancos es aumentar tasas o los requisitos, que es lo que está pasando".

El crédito al consumo volvió a caer

La evolución registrada por el Banco Central muestra que el ajuste continuó durante agosto. El stock de préstamos en pesos al sector privado, medido en términos reales y con ajuste estacional, retrocedió 1% frente a julio. Fue la primera baja mensual desde marzo.

El segmento más afectado volvió a ser el destinado al consumo. Los préstamos al consumo disminuyeron 1,9% real durante agosto, mientras que el financiamiento mediante tarjetas de crédito registró una contracción del 3,3%. Los préstamos personales, en cambio, mostraron una evolución relativamente estable.

La dinámica fue diferente en el mercado hipotecario. Los préstamos para vivienda aumentaron 2,8% real en agosto y acumularon más de dos años consecutivos de crecimiento mensual. El comportamiento de este segmento aparece así como una excepción frente al retroceso observado en buena parte del financiamiento destinado al consumo.

En el crédito comercial también se registró una reducción, aunque más moderada: el stock cayó 0,7% real. Dentro de ese segmento, los adelantos avanzaron 1,8%, mientras que el financiamiento mediante documentos bajó 2%.

Tasas altas y menor margen para volver a endeudarse

El costo financiero es otro de los factores que condiciona la recuperación. Durante agosto, la tasa de los documentos se ubicó en torno al 50%, mientras que los préstamos personales llegaron al 74% y las tarjetas de crédito al 86%. Estos valores se mantienen muy por encima de las expectativas de inflación para 2026.

A la suba del costo del financiamiento se sumó un cambio en el comportamiento de los bancos. Las entidades comenzaron a renegociar de manera individual las deudas de los clientes con dificultades de pago, con plazos más extensos y tasas inferiores a las originales.

Estas operaciones permiten regularizar las deudas, pero también pueden reducir el límite disponible para que los clientes vuelvan a financiarse

La caída que comenzó después del cambio de política monetaria

Fernando Marull también observó un cambio marcado en la evolución del stock de crédito. Después de crecer 2,7% real en abril, el financiamiento al consumo retrocedió 1,6% en mayo, 2,5% en junio, 7,3% en julio y 9,9% en agosto.

El economista atribuyó la contracción tanto al comportamiento de los hogares como a una postura más restrictiva de los bancos. "Es por oferta y demanda; la demanda por entrar en morosidad no saca otro crédito; y la oferta -los bancos- para cuidar la cartera y no seguir dando y que entren en mora, deja de ofrecerlo".

El punto de inflexión se ubica en abril de 2025. Desde el sector financiero relacionan el deterioro posterior con el cambio de política monetaria asociado al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional por unos u$s20.000 millones, anunciado el 14 de abril de ese año.

A partir de entonces se produjo la eliminación de las Leliq, un fuerte movimiento en las tasas y un incremento de los requisitos de reservas, que llegaron a superar el 50%. 

Jorge Vasconcelos, director de IERAL, también marcó una diferencia entre la etapa de expansión anterior y el escenario posterior.

"Entre mediados de 2024 y hasta abril de 2025, cuando cambió la política monetario-cambiaria, el crédito voló. Quizá un grupo importante de tomadores llegó sobreendeudado a ese momento en que la política monetaria se hizo más restrictiva. Desde abril de 2025, la volatilidad de tasas y la cada vez menor liquidez en pesos posiblemente atrapó a esos deudores y les complicó la salida".

Según IERAL, la morosidad de las familias pasó de 4,5% en mayo de 2025 a 12,8% en mayo de 2026. Es decir, prácticamente se triplicó en un período de doce meses.

Qué busca hacer el Gobierno para reactivar el crédito

El deterioro del financiamiento también empezó a generar presión política. Mientras la oposición impulsa propuestas destinadas a aliviar la situación de los deudores, el Gobierno mantiene su postura de que la solución debe surgir de acuerdos entre bancos y clientes, sin un rescate estatal.

Al mismo tiempo, el equipo económico comenzó a impulsar medidas destinadas a recuperar el crédito como vía para estimular el consumo, sin modificar el esquema de ajuste fiscal y monetario.

Durante los últimos 30 días se anunciaron distintas alternativas, entre ellas:

  • Préstamos en dólares
  • Nevas opciones de crédito hipotecario en pesos
  • Financiamiento para la compra de vehículos ajustado por inflación
  • Condiciones más favorables para refinanciar deudas

La estrategia oficial apunta a recomponer una herramienta que había tenido un fuerte crecimiento durante 2024 y que luego perdió impulso. El objetivo es que el financiamiento vuelva a funcionar como motor del consumo, aunque el nivel de morosidad y la cautela de los bancos dificultan una recuperación rápida.

El vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, planteó además que las entidades deberían revisar la relación entre las tasas aplicadas a las familias y las utilizadas para financiar a las empresas.

Según aseverò, trasladar permanentemente las pérdidas generadas por los clientes morosos mediante recargos no permitiría generar un circuito virtuoso de recuperación. En ese sentido, consideró que los bancos deberían asumir parte de esas pérdidas contables para recomponer el mercado.

El Gobierno espera que la combinación de menores tasas, refinanciaciones y nuevas líneas permita modificar el escenario durante los próximos meses. El equipo de Luis Caputo comenzó a hablar de un posible cambio en el ciclo del crédito y de un eventual punto de inflexión.

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