Cómo podría impactar al Gobierno de Milei la suba de la tasa de interés en EE.UU.
La autoridad monetaria de Estados Unidos sorprendió con su movimiento, provocando volatilidad y consecuencias en varias economías emergentes
La incertidumbre que genera el conflicto bélico en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán, junto a la suba de precios internos, provocó que la Reserva Federal (FED) decidiera una suba de la tasa de interés de corto plazo de un rango del 3,75-4% a un rango del 4 al 4,25% anual.
La decisión fue motivada por una inflación que se mantiene alta y por un aumento global de los costos de financiación, lo que intensifica el escrutinio sobre la percepción del presidente de la FED, Kevin Warsh, ante el primer cambio de política monetaria bajo su mandato. Hay que recordar que Warsh reemplazó el 22 de mayo pasado a Jerome Powell, quien se negó a bajar las tasas a pesar de la constante presión del presidente Donald Trump.
Lo que sorprendió a la mayoría de los analistas de bancos de inversión de Wall Street fue que el aumento de la tasa de interés fue en contra de lo que el presidente Trump tenía previsto cuando nombró a fines de diciembre del año pasado a Warsh para dirigir la FED.
Además, Trump, a principios de este año, afirmó que esperaba que su designado las bajara y amenazó recientemente con imponer nuevos aranceles a las importaciones si la FED no reducía el costo del crédito.
Lo sorpresivo es que, luego de conocida la noticia, Trump criticó a la FED por subir las tasas de interés por primera vez en tres años. La determinación fue en contra de las pretensiones que tenía el mandatario estadounidense, que había insistido con recortar el costo de financiamiento.
"Las tasas de interés en Estados Unidos deberían ser del 1%, o menos, porque tenemos el mejor crédito del mundo - POR MUCHO", aseguró Trump en su plataforma Truth Social. "¡BAJEN LAS TASAS DE INTERÉS PARA LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, Y RÁPIDAMENTE!", añadió Trump.
Por otra parte, el vocero de la Casa Blanca, Kush Desai, también se había expresado sobre la medida del banco central estadounidense. "La decisión de hoy, bastante desafortunada, de la Reserva Federal de aumentar las tasas de interés no estaba respaldada, desde el punto de vista del gobierno, por un argumento económico particularmente convincente", indicó Desai en una conferencia de prensa.
Pero la decisión de subir la tasa de interés de corto plazo en un cuarto de punto porcentual, hasta situarla en el rango del 3,75%-4,00%, es la primera suba desde el 2.023 y una medida que se volvió casi inevitable, dado que la inflación en EEUU parece estancada por encima del objetivo del 2% del banco central, los costos de financiación a largo plazo a nivel mundial están al alza y Warsh se enfrenta a dudas sobre su disposición a ir en contra de las exigencias de Trump.
La inflación no cede y el petróleo sigue al alza
Por otro lado, el índice de precios de los gastos de consumo personal, el indicador que utiliza la FED para su objetivo inflacionario del 2%, aumentó a un ritmo anual del 3,7% en junio y julio, tras un ascenso constante durante gran parte del año pasado, y se espera que los datos que se publicarán el 30 de septiembre muestren pocos cambios, si es que hay alguno.
La reciente suba del precio del petróleo por encima de los 100 dólares el barril del Brent del Mar del Norte, el anuncio de Trump de nuevos aranceles a Canadá y sus amenazas de más derechos de importación, así como el continuo crecimiento económico ante un auge del gasto en inteligencia artificial, generaron suficiente riesgo sobre los precios minoristas como para que los responsables de la FED se plantearan tomar esta decisión.
Warsh lo reconoció en su reciente discurso en la reunión de banqueros del mundo en Jackson Hole, al afirmar: "Los dirigentes monetarios debían estar seguros de que la inflación subyacente avanza hacia nuestro objetivo, de forma clara y a una velocidad suficiente, al tiempo que los datos recientes no indican que las tendencias subyacentes hayan mejorado de forma significativa".
Qué implica la suba de tasas de la FED para la Argentina
Por lo general, una suba de tasas en Estados Unidos endurece las condiciones financieras para la mayoría de los países de la región y Argentina no está exenta.
Entre los impactos negativos podemos destacar:
- El "fly to quality" o vuelo a la calidad. Con un dólar más fuerte, los bonos del Tesoro estadounidense pasan a ofrecer rendimientos más altos y atraen fondos hacia activos considerados seguros. Eso puede reducir la demanda de activos emergentes y presionar al peso, elevando la demanda de dólares. El bono a 10 años hoy supera el 5% anual.
- Un menor margen para bajar las tasas de interés locales. Si una futura de tasas deriva en presión sobre el dólar y los precios internos, el BCRA podría enfrentar una disyuntiva que sería sostener tasas locales relativamente altas para cuidar la demanda de pesos o aceptar una mayor depreciación del peso frente al dólar, pero los fundamentals de Argentina son muy sólidos.
- Una reducción del financiamiento para el Gobierno, las empresas y los bancos, ya que las compañías con deuda en dólares afrontarían un costo financiero mayor si deben renovar préstamos. A la vez, una suba de tasas globales puede restringir el crédito y elevar la percepción de riesgo sobre la deuda argentina que en los últimos meses mejoró su calificación, lo que podría moderar ese impacto.
Pero el efecto de una suba de tasas que genera un dólar más fuerte puede aumentar la demanda externa y, en este caso, puede haber un aumento en el precio de las materias primas que podría favorecer a Argentina.
El dato del IPC de agosto dado a conocer la semana pasada superó las previsiones en su medición subyacente y, de acuerdo a las proyecciones de los principales bancos de inversión de Wall Street, había elevado la semana pasada al 90% la probabilidad de que la FED subiera las tasas de interés, mientras el petróleo volvió a superar los 100 dólares por barril y sumó presión sobre los precios.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC), sin alimentos ni energía, avanzó 0,3% mensual, por encima del 0,2% previsto. La tasa interanual fue de 2,4%, una décima menos que en julio y en línea con las expectativas.
En tanto, el IPC general aumentó 0,4% frente a julio y 3,4% en comparación con agosto del año anterior. Por ese motivo, se espera que los directores de la FED evalúen esas cifras junto con las tendencias de los últimos tres, seis y 12 meses para determinar las presiones inflacionarias futuras.
Las alzas recientes del precio del petróleo y del gas también influyen. No es solo si los datos estivales ofrecen alivio, sino si bastan para ignorar una nueva crisis de suministro de energía con fuertes efectos sobre los combustibles, donde el galón de nafta llegó en la última semana a los 4,20 dólares en el país del norte.
Por lo general, la FED suele excluir las perturbaciones petroleras de su análisis, pero la inflación lleva cinco años y medio por encima de 2% y los aranceles, la guerra en Ucrania y la pandemia se suman ahora a esa nueva tensión energética.
Tasas altas por más tiempo: el nuevo horizonte de la FED
Al respecto, desde Puente explican que si las tasas de interés se mantendrán altas por más tiempo, sumado a la dinámica fiscal de Estados Unidos, probablemente tendrá impacto sobre las tasas de largo plazo de los bonos del Tesoro de EEUU y, si bien no necesariamente afectaría el riesgo país, sí podría aumentar el costo de financiamiento en una colocación internacional.
En tanto, desde Criteria analizan que para la curva de bonos argentinos, esto genera una diferencia relevante entre el movimiento de la tasa libre de riesgo y el del spread soberanos, y explican que si la FED sube 25 puntos básicos pero deja entrever que el ajuste podría ser acotado y dependiente de los datos, el impacto negativo sobre los bonos argentinos sería relativamente limitado.
En el comunicado que acompañó la decisión, se conoció que el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés), el organismo de la FED encargado de decidir el movimiento de la tasa, tomó la decisión de manera unánime. Eso significa que los 12 miembros, incluido su presidente, Kevin Warsh, votaron a favor del incremento, un triunfo de los tres halcones que en julio pasado votaron a favor de incrementar la tasa.
En la conferencia de prensa luego de la decisión, Warsh afirmó que desde la última decisión sobre las tasas en julio los datos demostraron que la economía norteamericana se fortaleció.
El comunicado además sostuvo: "Mientras la incertidumbre permanece elevada, en parte a los desarrollos geopolíticos, el gasto doméstico se mantiene resiliente".
Además de la decisión sobre los tipos de interés, también se incluyeron las proyecciones macroeconómicas que el organismo publica de manera trimestral. El dato más saliente es que la ruta de tasas se revisó decididamente al alza. La mediana de la tasa de fondos federales para 2026 subió de 3,8% a 4,1%; para 2027 el salto es aún mayor, de 3,6% a 4,1%, y algo similar se observó en 2028, donde la proyección subió de 3,4% a 3,9%.
Eso sugiere que el FOMC pasó de anticipar recortes progresivos a proyectar una política más restrictiva durante más tiempo, lo que en la jerga financiera se conoce como "higher for longer": tasas más altas por más tiempo.
De todas maneras, el nivel de largo plazo apenas se mueve: pasó de 3,1% a 3,2%, lo que indica que el ajuste es percibido por los miembros del Comité como cíclico, no estructural.
El dólar global se dispara tras el anuncio de la FED
Luego de conocida la suba de la tasa de interés, el dólar global subió con fuerza este miércoles después de que la FED elevara las tasas de interés en 25 puntos básicos y dejara abierta la puerta a un nuevo aumento antes de fin de año.
El índice dólar, que mide su desempeño frente a una canasta de seis divisas, avanzó 0,72% hasta 100,332 puntos. El mercado había descontado ampliamente la decisión, pero la reacción se intensificó después de que el nuevo presidente de la FED, Kevin Warsh, reafirmara que la estabilidad de precios será una prioridad del organismo.
Frente a las principales monedas, el euro cayó 0,68% hasta 1,1464 dólares, mientras que el yen se debilitó 0,77% hasta 156,31 unidades por dólar y quedó bajo presión antes de la decisión del Banco de Japón prevista para este jueves.
La conclusión de los analistas es que el mercado pasó así a concentrarse en cuánto tiempo permanecerán elevadas las tasas. El rendimiento del bono del Tesoro a dos años aumentó 7,5 puntos básicos hasta 4,738%, mientras que el rendimiento del Treasury a 10 años subió 2,45 puntos básicos hasta 5%.
Para la mayoría de los analistas, la señal de la FED fue más relevante que el aumento de tasas en sí mismo, debido a que la decisión ya estaba ampliamente incorporada en las cotizaciones y da a entender que podría haber por lo menos otra suba más antes de fin de año.