Cuál es el secreto de las tres acciones que lograron subir hasta 178% en el año
En un año en el que las acciones que cotizan en la Bolsa de Buenos Aires muestran mayoría de bajas, estos papeles se ubican en lugares de privilegio
Mientras los inversores siguen concentrando buena parte de su atención en papeles que cotizan en el Panel Líder, como YPF, los bancos y las grandes energéticas, existe otro grupo de acciones que viene dando una de las grandes sorpresas de la Bolsa argentina en 2026. En algunos casos, hay acciones argentinas que pueden multiplicar sus precios; en otros casos, son papeles mucho menos conocidos, con menor volumen de operaciones y que forman parte del denominado Panel General. Sin embargo, sus cotizaciones acumulan avances que llegan hasta casi el 180% en el año.
El caso más llamativo es IEB Construcciones, que al 21 de septiembre acumulaba una ganancia de 178% desde comienzos de 2026. Garovaglio y Zorraquín, identificada en Bolsa con el ticker GARO, registraba a la misma fecha una suba de 107.7%. y B-Gaming, cuyo ticker es GAMI, avanzaba cerca de 60%. El dato no es menor. Las tres quedaron por encima de buena parte de las acciones tradicionalmente seguidas por el mercado y volvieron a poner en escena a las denominadas small caps: compañías de menor capitalización que pueden registrar movimientos mucho más pronunciados cuando aumenta el interés de los inversores.
Tres acciones en la Bolsa con tres historias diferentes
El primer caso es IEB Construcciones. La compañía es la continuadora de DYCASA y tiene más de 55 años de trayectoria en obras de infraestructura y construcción. Participa en rutas, obras hidráulicas, saneamiento, túneles, ferrocarriles, proyectos energéticos, minería y otros segmentos de infraestructura.
Precisamente, allí aparece uno de los principales argumentos que explican el renovado interés por la acción: la posibilidad de que una recuperación de la inversión en infraestructura se traduzca en nuevos contratos y mayor actividad para las empresas del sector.
En septiembre, además, la compañía informó a la Comisión Nacional de Valores la suscripción de un contrato EPC para la ejecución de una base operativa vinculada con el proyecto FLNG en Puerto San Antonio Este, Río Negro. Es un dato relevante porque permite observar que detrás del movimiento bursátil existe también una historia empresarial concreta. No se trata solamente de una acción que subió porque subió la Bolsa.
El segundo caso es Garovaglio y Zorraquín. Es una compañía mucho menos conocida por el pequeño inversor y con actividades diversificadas. Su estructura incluye negocios vinculados con los sectores inmobiliario, financiero, agrícola, petroquímico y de la construcción, además de su participación histórica en Rheem. Pero hay otro dato que ayuda a explicar el comportamiento de GARO.
En el ejercicio cerrado el 30 de junio de 2026, la compañía registró ventas por $112.410,8 millones, frente a $105.525,8 millones del ejercicio anterior. El resultado neto pasó, además, de una pérdida de $1.718,8 millones a una ganancia de $1.606,9 millones.Es decir, el mercado no solamente está mirando la cotización. También encuentra una mejora concreta en los números de la compañía.
El tercer caso es B-Gaming. La empresa, anteriormente denominada Boldt Gaming, desarrolla soluciones tecnológicas para loterías y juegos, incluyendo procesamiento de datos, apuestas computarizadas, validación y sistemas de información. En este caso también aparecen números que ayudan a entender la recuperación. En el tercer trimestre de su ejercicio 2026, B-Gaming informó ventas por $23.077 millones y una ganancia neta de $4.015 millones, contra un resultado neto de $951 millones en igual período del año anterior.
El secreto: no son acciones del Merval
El elemento que une a las tres compañías no está tanto en el negocio que desarrollan como en el lugar que ocupan dentro del mercado, ya que no son las acciones que habitualmente aparecen en las primeras posiciones de las carteras de los inversores. Están fuera del grupo de compañías líderes y, por lo tanto, reciben mucha menos cobertura. Esto tiene una consecuencia importante: cuando aparece una corriente compradora, el efecto sobre el precio puede ser mucho mayor.
El Instituto Argentino de Mercado de Capitales (IAMC) muestra justamente diferencias importantes en volumen y capitalización entre estos papeles y las grandes compañías del mercado. En informes diarios de 2026, GAMI y GARO aparecen con montos negociados considerablemente menores que los grandes papeles del mercado y ese es uno de los puntos que debe tener en cuenta cualquier inversor que mire solamente el porcentaje de suba. Una acción que gana 100% no necesariamente ofrece las mismas características que otra que gana 100% pero mueve cientos de millones de pesos todos los días.
Cuando el mercado busca lo que quedó atrás
La historia de estas tres acciones también encaja con un fenómeno que ya se observó en otros ciclos de la Bolsa argentina. El analista Agustín Cramo explicó recientemente, al analizar el comportamiento de las small caps, que la combinación de una buena performance operativa y una creciente atención sobre las compañías del Panel General había convertido a algunas de ellas en valores de referencia para inversores que buscan crecimiento. El concepto es importante porque ayuda a entender qué ocurre detrás de las fuertes subas.
Cuando las grandes compañías concentran la atención, muchas acciones pequeñas quedan olvidadas y sus precios pueden permanecer durante mucho tiempo sin grandes movimientos, pero si cambia el clima del mercado y los inversores comienzan a buscar alternativas, esos papeles pueden reaccionar rápidamente.
El antecedente histórico es claro. En un análisis sobre el Panel General, Cramo había advertido que estos papeles podían ofrecer exposición a sectores de la economía real que no estaban representados entre las acciones líderes. Al mismo tiempo, remarcaba la importancia de observar la cotización diaria y el volumen operado. La advertencia mantiene vigencia: la misma característica que permite fuertes subas también puede generar fuertes bajas.
Cuál es el dato que explica el fenómeno
Hay una diferencia fundamental entre estas acciones y los grandes papeles del mercado: la liquidez. Leopoldo Olivari, operador bursátil, señalaba que había que tener mucho cuidado con las variaciones del Panel General debido a los reducidos volúmenes operados y sin dudas, este factor es clave para interpretar las subas de IEB, GARO y GAMI.
Si pocos compradores quieren entrar en un papel con una oferta limitada de acciones disponibles para negociar, el precio puede subir rápidamente. Pero el mecanismo funciona también en sentido contrario. Si aparecen vendedores y no existen suficientes compradores, la caída puede ser igualmente abrupta.
Por eso, detrás de las espectaculares subas de IEB Construcciones, de GARO y de GAMI hay una segunda historia mucho menos visible: el riesgo de liquidez.
¿Qué hay detrás de la suba de cada una de las acciones?
En IEB Construcciones aparecen como factores de interés la infraestructura, la posibilidad de nuevos contratos y la expansión hacia proyectos vinculados con energía y grandes obras. La propia compañía informa actualmente más de 200 obras ejecutadas y presencia en más de 15 provincias.
En GARO, el mercado encontró una combinación diferente: diversificación empresarial y un fuerte cambio en el resultado del ejercicio. Pasó de pérdidas a ganancias, mientras sus ventas crecieron.
En GAMI, en cambio, aparece una historia vinculada con tecnología aplicada al sector de juegos y loterías, acompañada por una mejora muy significativa del resultado trimestral. La ganancia del tercer trimestre más que cuadruplicó la registrada un año antes. Son, por lo tanto, tres historias diferentes que confluyen en un mismo fenómeno bursátil.
El gran interrogante: ¿pueden seguir subiendo?
Aquí aparece la parte más difícil de la historia, ya que una fuerte suba acumulada no garantiza que el movimiento continúe. De hecho, cuanto mayor es la ganancia previa, más importante resulta analizar los resultados de la empresa, el volumen negociado, la liquidez y la valuación antes de sacar conclusiones.
En el caso de IEB Construcciones, por ejemplo, la acción llegó a $1.820 al 21 de septiembre y acumulaba una suba de 180% en el año. Pero el mismo registro muestra que había avanzado 92,1% en seis meses y 55,5% en tres meses, lo que demuestra la aceleración del movimiento durante 2026. GARO también tuvo una aceleración considerable: al 21 de septiembre cotizaba a $440 y acumulaba 106,6% desde enero y GAMI, por su parte, registraba $360 y una suba de 57.5% en el año al 10 de septiembre. El mercado, por lo tanto, ya reconoció buena parte de estas historias.
Cuál es la clave que queda para el inversor
El verdadero secreto de estas tres acciones no está solamente en que subieron mucho. Está en que el mercado comenzó a descubrir compañías que durante mucho tiempo quedaron fuera del radar de las grandes carteras. IEB representa la infraestructura. GARO combina negocios diversificados con una mejora significativa de sus resultados. GAMI aporta una historia tecnológica con fuerte recuperación de ganancias.
Pero existe una segunda cara de la moneda. Son acciones menos líquidas, más sensibles a los cambios de demanda y con movimientos que pueden ser mucho más violentos que los de las compañías líderes. Por eso, mirar solamente el porcentaje de ganancia puede resultar engañoso.
La historia que dejan estos tres papeles otra: en una Bolsa donde las acciones grandes concentran buena parte de la atención, las mayores sorpresas también pueden aparecer en las compañías que casi nadie mira y, precisamente por eso, el inversor que descubre una small cap después de una suba de 100% ya no está observando la misma oportunidad que quien la encontró cuando todavía estaba fuera del radar.