Qué se espera del oro luego de tocar los u$s5.000 y desplomarse en pocos meses

A lo largo de los primeros nueve meses del año, la cotización del oro muestra una notable volatilidad debido a la suma de varios factores
Lingotes de oro con una lupa, dólares y números que grafican al metal como una inversión

Puntos importantes

Checkbox Checked El oro fue muy volátil en 2026, con fuertes alzas y bajas, condicionado por tasas de EEUU, el dólar y la inflación.
Checkbox Checked Para inversores argentinos, el valor en pesos depende del precio internacional del oro y la evolución del tipo de cambio.
Checkbox Checked Su futuro es sensible a la política monetaria de EEUU, la demanda de bancos centrales y la incertidumbre global.

El oro atraviesa en 2026 uno de los años más volátiles de su historia reciente. El metal precioso llegó a marcar nuevos máximos, después sufrió una fuerte corrección y volvió a recuperar parte del terreno perdido, en un movimiento que mostró hasta qué punto las expectativas sobre las tasas de interés de Estados Unidos, el comportamiento del dólar, la inflación y la búsqueda de refugio pueden modificar su precio en cuestión de semanas.

Para los inversores de oro en el Banco Ciudad, además, el comportamiento internacional del oro debe analizarse junto con la evolución del dólar. Una suba del metal medida en dólares no necesariamente se traduce en el mismo resultado para quien mide su patrimonio en pesos, mientras que una baja del oro puede quedar parcialmente compensada por una depreciación del peso.

El comienzo del año fue particularmente favorable para el metal, pues después de cerrar 2025 en niveles históricamente elevados, el oro continuó avanzando y llegó durante los primeros meses de 2026 a superar la barrera de los u$s5.000 por onza, en un contexto marcado por la demanda de los bancos centrales, las compras de inversores y la incertidumbre internacional.

El movimiento fue tan fuerte que el mercado comenzó a discutir si el oro podía sostener una trayectoria hacia nuevos máximos durante todo el año. Sin embargo, la realidad terminó siendo bastante más cambiante.

Durante el segundo trimestre apareció una corrección importante y el precio llegó a ubicarse cerca de los u$s4.000 por onza. El retroceso no significó que se hubiera terminado la demanda por el metal, sino que reflejó un cambio en las expectativas de los inversores, especialmente respecto de la política monetaria de la Reserva Federal estadounidense.

El oro no genera intereses ni dividendos y, por lo tanto, su atractivo suele aumentar cuando los inversores esperan menores tasas de interés, porque disminuye el costo de oportunidad de mantener un activo que no paga renta. En cambio, cuando las tasas permanecen elevadas o el mercado descuenta una política monetaria más restrictiva, el metal puede perder atractivo frente a los bonos y otros instrumentos financieros.

A esto se sumó el comportamiento del dólar. Como el oro cotiza internacionalmente en dólares, una moneda estadounidense más fuerte suele ejercer presión sobre el precio del metal, mientras que una depreciación del dólar puede favorecerlo.

¿Por qué bajó el precio internacional del oro en 2026?

Después de la fuerte caída del primer semestre, el oro volvió a recuperar terreno y durante el tercer trimestre retomó una tendencia ascendente. La combinación de expectativas de menores tasas, compras de bancos centrales y demanda de refugio volvió a colocar al metal en el centro de la escena financiera.

Pero septiembre volvió a demostrar que la tendencia no es lineal, pues el oro sufrió una nueva corrección y llegó a perder varios puntos porcentuales en pocas jornadas. El movimiento estuvo relacionado, entre otros factores, con un cambio en las expectativas sobre las tasas estadounidenses y con el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro. Como consecuencia de ello, la última cotización lo ubica, según la plataforma Investing.com en los u$s4.200-

La cotización también estuvo condicionada por las señales provenientes de la economía estadounidense. Cuando los datos económicos reducen la posibilidad de una política monetaria más expansiva, el mercado tiende a ajustar el precio del oro rápidamente.

El analista de mercado Jamie Dutta, de Nemo.money, explicó que el oro está muy condicionado por las expectativas sobre las tasas de la Reserva Federal y por las declaraciones de sus funcionarios. Esa sensibilidad ayuda a explicar por qué el metal puede pasar de una etapa de fuertes subas a una corrección considerable sin que necesariamente haya cambiado su atractivo estructural como reserva de valor.

Inversión en oro en Argentina: cómo afecta el dólar y el peso

Para un argentino, la evolución del oro tiene una particularidad que no aparece de la misma manera para un inversor que mide su patrimonio directamente en dólares. El resultado final depende de dos variables: cuánto cambia el precio internacional del oro y cuánto se mueve el dólar frente al peso. En términos simples, el valor en pesos de una inversión vinculada al oro puede pensarse como el resultado de multiplicar la cotización internacional del metal por el tipo de cambio. Por eso, una caída del oro en dólares no necesariamente implica una pérdida equivalente en pesos.

Por ejemplo, si el oro baja 5% en dólares pero el dólar sube 10% frente al peso, el resultado de una posición vinculada al metal, antes de costos e impuestos, podría seguir siendo positivo en pesos. A la inversa, si el oro sube pero el peso se fortalece frente al dólar, parte de esa ganancia puede diluirse cuando se mide en moneda argentina.

Esto genera una diferencia importante respecto de mirar solamente los gráficos internacionales. Para un argentino que compra un instrumento vinculado al oro, la pregunta no es únicamente "¿cuánto subió el oro?", sino también "¿qué pasó con el dólar durante el mismo período?".

La forma de inversión también cambia el resultado, pues no es lo mismo comprar oro físico, adquirir un instrumento financiero que siga la cotización internacional del metal o invertir mediante un vehículo que cotice en pesos y tenga exposición al precio internacional. En cada caso existen spreads, comisiones, costos de custodia, diferencias entre precios de compra y venta y, eventualmente, cuestiones impositivas que pueden modificar el rendimiento efectivo.

Por eso, una comparación entre oro, dólar o bitcoin para un ahorrista argentino debe hacerse siempre sobre una misma base: mismo capital inicial, mismo período, misma moneda de medición y costos comparables.

Es mejor invertir en oro o en bitcoin como refugio

El comportamiento del oro también contrasta con el de bitcoin, otro activo que suele ser presentado como una alternativa de cobertura frente a la incertidumbre. En 2026, ambos atravesaron fuertes movimientos, aunque con características diferentes: el oro llegó a marcar máximos históricos y luego corrigió con fuerza, mientras que bitcoin también mostró una elevada volatilidad y terminó el período considerado por debajo de su nivel de cierre de 2025.

La principal diferencia es que el oro conserva un papel histórico como activo defensivo y reserva de valor, mientras que bitcoin mantiene un perfil mucho más ligado al apetito por el riesgo y a los movimientos de los mercados financieros. Por eso, cuando cambian las expectativas sobre tasas de interés, liquidez o crecimiento, ambos pueden reaccionar con intensidad, pero no necesariamente en la misma dirección ni con la misma magnitud.

Esta diferencia resulta especialmente importante para un inversor argentino. El oro puede ser incorporado a una estrategia de diversificación con una lógica relativamente diferente de la de bitcoin, mientras que la criptomoneda presenta oscilaciones mucho más pronunciadas y está fuertemente influenciada por los flujos hacia los fondos cotizados, el apetito por activos de riesgo y las condiciones de liquidez internacional.

Pronóstico del oro: qué proyectan los bancos para fin de año

El escenario hacia el cierre de 2026 dependerá en buena medida de lo que ocurra con las tasas estadounidenses. Si el mercado comienza a descontar una política monetaria más expansiva, el oro podría encontrar un nuevo respaldo, especialmente si al mismo tiempo continúa la demanda de los bancos centrales y se mantiene la incertidumbre internacional.

En sentido contrario, un escenario de tasas más elevadas durante más tiempo, junto con un dólar fuerte y mayores rendimientos de los bonos del Tesoro, podría mantener la presión sobre el metal.

Las proyecciones de grandes bancos de inversión también muestran que existe una dispersión importante entre los escenarios posibles.Goldman Sachs había proyectado niveles cercanos a los u$s4.900 por onza hacia fines de 2026, mientras que JPMorgan manejó escenarios todavía más elevados para el último trimestre. Estas estimaciones, sin embargo, no deben interpretarse como una garantía de precio, porque dependen de supuestos sobre tasas, inflación, dólar, compras oficiales y condiciones financieras que pueden cambiar rápidamente.

La montaña rusa del oro durante 2026 deja, en definitiva, una conclusión concreta para el ahorrista argentino: incluso un activo considerado tradicionalmente como refugio puede atravesar fuertes correcciones, pero su resultado medido en pesos depende además del movimiento del tipo de cambio.

Para quien analiza el oro como alternativa de inversión, la clave pasa entonces por mirar no solamente su precio actual, sino también el contexto de tasas de interés, dólar, inflación y demanda de bancos centrales. Y, sobre todo, entender que una fuerte suba en el pasado no significa que el mismo comportamiento vaya a repetirse automáticamente durante los próximos meses.

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