CEDEAR de Nike se hundió 50% y la City alerta a inversores que quieran comprar barato
Puntos importantes
Nike (NKE) atraviesa uno de los momentos más incómodos de su historia reciente en Wall Street y el castigo ya empieza a abrir preguntas que hasta hace no tanto parecían difíciles de imaginar para una de las marcas deportivas más reconocidas del mundo. La acción acumula una caída cercana al 50% durante 2026, viene de perder su lugar en el S&P 100 y ahora también quedó bajo la lupa por su permanencia en el Dow Jones, mientras los últimos balances muestran que la recuperación del negocio todavía avanza con mucha más lentitud de la que esperaba el mercado.
El movimiento también toca de lleno a los inversores argentinos que siguen el CEDEAR de Nike, porque después de semejante baja aparece una tentación lógica: pensar que el precio ya incorporó buena parte de las malas noticias y que, tarde o temprano, debería aparecer una oportunidad. El problema es que los analistas de la City todavía no encuentran demasiados argumentos para hablar de un piso firme y, al mirar los números de la empresa, encuentran varios motivos para mantener la cautela.
El último balance volvió a dejar algunos de esos problemas a la vista ya que Nike cerró su primer trimestre fiscal -adelantado- de 2027 con ingresos por u$s11.213 millones, un 4,3% menos que en el mismo período del año anterior, mientras que la ganancia neta bajó 2,1%, hasta u$s712 millones. El beneficio por acción también retrocedió, desde u$s0,49 hasta u$s0,48, en un contexto en el que algunas regiones mostraron estabilidad, mientras otras profundizaron la debilidad que viene arrastrando el grupo.
El caso más delicado, tal como destacan desde SBS, vuelve a ser China, donde los ingresos cayeron 22% interanual hasta u$s1.180 millones y el EBIT de la región se contrajo 34%, hasta u$s248 millones. Converse tampoco encontró alivio y sus ventas retrocedieron 27,2%, mientras Norteamérica apenas logró crecer 2,1% y EMEA mostró una baja de 4,7%.
Ese deterioro explica buena parte de la cautela que aparece entre los especialistas locales. Damián Palais, asesor financiero de Cocos, considera que el mercado no está castigando a Nike por simple exceso de pesimismo, ya que los problemas vienen apareciendo desde hace varios trimestres y todavía no se traducen en una mejora consistente del negocio.
"La caída refleja un deterioro real del negocio, que viene vendiendo cada vez menos en Estados Unidos. Prácticamente no hubo crecimiento año contra año en ventas y en China cayó 22% en la última presentación de resultados. Ganan cada vez menos plata y han tenido varios cambios de estrategia que no terminan de ser rentables", explicó Palais.
A su entender, el problema está en que Nike todavía no consiguió transformar esos cambios en números capaces de convencer nuevamente al mercado. "No terminan de mostrar resultados positivos para la compañía, entonces no es que Wall Street está castigando demasiado a Nike, sino que las acciones están cayendo y el mercado está vendedor desde hace tiempo porque el negocio no marcha", agregó.
La mirada de Nicolás Della Sala, asesor de PPI, va en una dirección parecida, aunque incorpora además el contexto de tasas altas como un factor que tampoco ayuda a una eventual recuperación rápida del precio de la acción -o CEDEAR-. Según explicó, puede haber algo de exageración cuando se observa únicamente el peso de la marca, aunque, al bajar a los resultados, aparece un deterioro que resulta difícil de negar.
"Si me enfoco en la marca, luce excesivo, pero por lo que mostraron los resultados, el deterioro fue real. Se trata de un rubro donde la marca también perdió market share", sostuvo Della Sala, quien además señaló que el escenario de tasas elevadas limita las chances de una recuperación fuerte en el corto plazo.
Nike se derrumba y ahora también mira de reojo al Dow Jones
La pérdida de valor bursátil empezó a tener consecuencias sobre la presencia de Nike en algunos de los índices más relevantes de Wall Street, una cuestión que agregó presión sobre un papel que ya venía golpeado.
La empresa fue removida recientemente del S&P 100, donde llevaba 18 años, y ahora también quedó en una posición incómoda dentro del Dow Jones Industrial Average. Reuters advirtió en septiembre que la fuerte baja dejó a Nike con una ponderación cercana a 0,4%, la menor entre todos los integrantes del índice, una situación que reavivó las especulaciones sobre una posible exclusión.
La diferencia con otros índices es importante, porque el Dow está ponderado por el precio de las acciones, por lo que una cotización deprimida reduce directamente la influencia de una empresa dentro de la canasta. Eso no significa que exista una regla automática que obligue a retirar a Nike si cae por debajo de determinado valor, ya que las modificaciones dependen del comité que administra el índice y toman en cuenta diferentes variables.
Nike forma parte del Dow desde 2013 y la combinación entre una cotización mucho más baja, una influencia mínima dentro del índice y la reciente salida del S&P 100 ayuda a explicar por qué el mercado empezó a discutir una posibilidad que, por ahora, sigue siendo solamente eso: una posibilidad.
¿Después de caer casi 50% el CEDEAR pasó a ser buen negocio?
La caída puede dar la impresión de que cualquier precio actual resulta atractivo frente a los niveles que Nike supo mostrar en años anteriores, pero ese razonamiento es justamente el que más cautela genera entre los analistas. El hecho de que una acción haya perdido la mitad de su valor no alcanza para concluir que llegó a un piso y, mucho menos, que el negocio volvió a ofrecer una relación conveniente entre precio y riesgo.
Palais lo resume con una de las frases más conocidas del mercado y que, según entiende, encaja particularmente bien en este caso. "Es importantísimo no querer agarrar un cuchillo cayendo. Está cayendo de manera justificada y tratar de encontrar el piso es una estrategia súper equivocada", sostuvo el asesor de Cocos.
Más que buscar el punto exacto desde donde podría aparecer un rebote, considera que el mercado necesita empezar a ver una recuperación concreta en las variables operativas. "Lo que importa a partir de acá es ver si el negocio empieza a cambiar positivamente, si empiezan otra vez a crecer en ingresos y en volumen de venta, porque hoy es un mercado que está más competitivo con otras empresas novedosas que entraron al sector, como On, Lululemon o Alo", explicó.
El precio, de todos modos, empieza a mostrar múltiplos bastante menos exigentes que en otros momentos, algo que podría resultar atractivo si la compañía consigue estabilizar sus resultados. Palais señaló que, al observar el price to sales, Nike ya cotiza en niveles comparables con los registrados durante la crisis de 2008, aunque la diferencia está en que esa aparente baratura hoy convive con un deterioro concreto de la actividad.
"Si uno mira el price to sales pareciera que sí quedó barata, porque está cotizando a un múltiplo bastante similar al de la caída de la crisis de 2008. Ahora bien, está bastante justificado por este deterioro del negocio que estamos hablando", sostuvo.
Della Sala tampoco considera que el descenso haya alcanzado para despejar todos los riesgos y, de hecho, cree que todavía podría existir margen para nuevas bajas si continúan las revisiones negativas sobre las ganancias y no aparece una mejora operativa más convincente.
"Es probable que este no sea el piso. Wall Street sigue presionando por revisiones a la baja de analistas, presiones sobre la política de dividendos, flujo vendedor por mal momentum y una gran caída en la capitalización", explicó el asesor de PPI.
Su mirada cambia parcialmente cuando se trata de perfiles con alta tolerancia al riesgo, ya que considera que en esos casos podría empezar a tener sentido una posición pequeña y de muy largo plazo. "Creo que la oportunidad de entrada no está clara, a menos que se trate de perfiles agresivos, para empezar a acumular con una ponderación baja del portafolio", agregó.
El punto central, según Della Sala, está en no confundir una caída fuerte con una valuación necesariamente barata. "Quedó más barata respecto a aquellos momentos donde se proyectaba que las ganancias seguían su ritmo normal, pero no necesariamente está barata. La caída del precio fue menor que la caída de las ganancias", señaló.
Incluso dejó una referencia concreta para perfiles agresivos. "Creo que recién por debajo de los u$s34 es una zona de entrada", afirmó, con la aclaración de que se trata de una alternativa que exige tolerar volatilidad y pensar mucho más allá de los próximos resultados trimestrales.
Qué tendría que cambiar para que el CEDEAR
Ni Palais ni Della Sala discuten el peso de la marca Nike ni la posibilidad de que la empresa recupere terreno con el tiempo, pero ambos ponen el foco en algo bastante más concreto: ventas, márgenes y capacidad de volver a crecer en mercados donde perdió participación frente a nuevos competidores.
Desde Cocos, Palais considera que cualquier tesis de entrada debería esperar señales operativas más claras. "La conclusión con Nike es esperar a que justamente el negocio empiece a mostrar cambios significativos y positivos de cara al futuro", resumió.
Della Sala plantea una lógica similar y considera que una recuperación sostenible no debería depender de un rebote técnico después de una caída tan pronunciada. "El tenedor de Nike tiene que pensar en años, no en trimestres, ya que el retorno de la inversión sólo vendrá acompañado de una recuperación de los márgenes y del sector, no de un rebote técnico", aseguró.
Por eso, la discusión alrededor del CEDEAR quedó en una zona incómoda para el inversor que desee apostar por Nike hoy. El precio es mucho más bajo que hace un año, algunos múltiplos dejaron de lucir exigentes y la magnitud del desplome empieza a despertar interés, pero todavía faltan resultados que permitan sostener que el negocio encontró un piso. Mientras eso no aparezca, la City parece más interesada en seguir los próximos balances que en intentar adivinar cuál será la rueda exacta en la que Nike deje de caer.