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Riesgo país: cuándo llegó a 7.222 puntos y qué pasó cada vez que volvió a dispararse

El riesgo país se convirtió desde principios de este siglo en uno de los termómetros clave para medir la salud de la economía argentina

07/10/2026
Actualizado 18:15hs

Hay números que permiten contar una crisis económica mejor que muchas explicaciones. En la Argentina, uno de ellos es el riesgo país. En tal sentido, los 7.222 puntos básicos fueron el máximo de toda la historia del indicador. Ello ocurrió en agosto de 2002, después del default, la salida de la convertibilidad, la devaluación y la pesificación.

El indicador elaborado por JPMorgan llegó a 7.222 puntos básicos el 7 de agosto de 2002, el máximo de toda la serie histórica. En el otro extremo, apenas cuatro años y medio después, cayó hasta 184 puntos el 26 de enero de 2007, el mínimo histórico. La distancia entre ambos números resulta extraordinaria, pues un riesgo país de 184 puntos representa una sobretasa teórica de 1,84 puntos porcentuales respecto de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. En cambio, 7.222 puntos equivalen a una diferencia de más de 72 puntos porcentuales.

Pero esos números no son solamente una estadística financiera. Detrás de cada pico hubo una crisis concreta y el récord de 2002 llegó después de que Argentina atravesara uno de los períodos más traumáticos de su historia económica.

El día que el riesgo país pasó los 7.000 puntos

El récord no apareció de manera repentina el 7 de agosto, ya que durante julio de 2002 el indicador ya se encontraba en niveles extraordinariamente elevados. El 25 de julio llegó a 7.056 puntos y, después de algunos retrocesos, volvió a superar los 7.000 en los primeros días de agosto. El 1° de agosto marcó 7.048 puntos; el 2, 7.075; el 5, 7.136 y el 6, 7.040. Finalmente, el 7 de agosto alcanzó 7.222 puntos. Es decir, cuando el riesgo país tocó el máximo histórico, Argentina llevaba meses sumergida en una crisis que había comenzado mucho antes.

El régimen de convertibilidad había terminado. El peso había sido devaluado. Los depósitos bancarios habían sido pesificados y la economía todavía sufría las consecuencias del corralito y del default declarado a fines de 2001. La situación institucional también era excepcional. Fernando de la Rúa había renunciado en diciembre de 2001 después de una crisis política y social que incluyó fuertes protestas y enfrentamientos. Adolfo Rodríguez Saá había declarado el default y, después de su breve paso por la Presidencia, Eduardo Duhalde asumió en enero de 2002.

La salida de la convertibilidad terminó de modificar las reglas del sistema económico. El peso dejó de estar atado uno a uno con el dólar y comenzó una fuerte devaluación. En ese contexto, el mercado prácticamente había cerrado el acceso de Argentina al crédito internacional. El riesgo país de 7.222 puntos reflejaba precisamente eso: la enorme diferencia de rendimiento exigida a los títulos argentinos frente a los bonos del Tesoro estadounidense.

Es importante aclarar que el riesgo país se expresa en puntos básicos, es decir que cada 100 puntos equivalen a un punto porcentual. Por lo tanto, un riesgo país de 7.222 puntos implica una sobretasa teórica de 72,22 puntos porcentuales respecto de Estados Unidos. Esto no significa que Argentina pagara automáticamente una tasa de 72,22% por cada emisión de deuda. El indicador surge de la diferencia de rendimiento entre determinados bonos argentinos y los títulos del Tesoro estadounidense utilizados como referencia.

Pero el número permite entender el mensaje del mercado: los inversores consideraban extraordinariamente elevado el riesgo de prestar dinero a la Argentina.

Cuanto más alto es el riesgo país, mayor es el rendimiento que exige el mercado para comprar deuda argentina. Y cuando la prima alcanza determinados niveles, el problema deja de ser solamente financiero: el país pierde capacidad de refinanciar sus vencimientos mediante nuevas emisiones.

Si bien el récord de 2002 parecía imposible de repetir, tres años después el riesgo país volvió a alcanzar un nivel extraordinario.fue el 8 de junio de 2005 cuando llegó a 6.769 puntos, el segundo máximo de la serie histórica desde 2001. La particularidad de este episodio es que ocurrió durante la presidencia de Néstor Kirchner, cuando la economía argentina ya había comenzado a recuperarse de la crisis de 2001-2002.

¿Por qué el riesgo seguía tan alto?

La explicación estaba en la deuda. Argentina todavía permanecía en default con una parte importante de sus acreedores y la reestructuración de la deuda todavía no había terminado de normalizar la relación financiera con los mercados. Después del canje de deuda, el escenario cambió de manera abrupta. El riesgo país cayó y llegó a ubicarse por debajo de los 900 puntos. En ese proceso tuvieron un papel central el entonces ministro de Economía Roberto Lavagna y el secretario de Finanzas Guillermo Nielsen.

El episodio demuestra algo importante: un riesgo país muy elevado no necesariamente refleja solamente una crisis de actividad económica. También puede ser la consecuencia de un conflicto abierto con los acreedores y de la imposibilidad de acceder normalmente al mercado internacional.

En cuanto al tercer máximo histórico, este se produjo apenas unos meses antes del récord de 2002, más precisamente el 25 de diciembre de 2001, después del anuncio del default, cuando el riesgo país alcanzó 5.495 puntos. En tal sentido, la fecha resulta particularmente significativa, pues Fernando de la Rúa había renunciado el 20 de diciembre, en medio de una crisis política y social. Rodríguez Saá asumió el 23 de diciembre y anunció ante el Congreso la suspensión del pago de la deuda pública.

Demás está decir que los bonos argentinos se desplomaron y el riesgo país alcanzó aquel récord de 5.495 puntos. Una crónica publicada por entonces describió cómo el anuncio del default impactó incluso sobre los bonos argentinos colocados en Japón. Pero luego de este salto, la crisis todavía no había terminado, pues en los meses siguientes, la salida de la convertibilidad, la devaluación y la pesificación profundizarían el deterioro hasta llevar el riesgo país al máximo de 7.222 puntos.

Antes del default, el riesgo país ya había dado señales claras de que la situación era insostenible, ya que durante la gestión de Fernando de la Rúa el indicador llegó a 4.753 puntos, en los meses previos a la crisis de diciembre de 2001, pues Argentina llevaba varios años de recesión y el régimen de convertibilidad enfrentaba una creciente presión. En aquel entonces el Gobierno recurrió al FMI y lanzó distintas medidas para intentar recuperar la confianza de los mercados. Pero el deterioro continuó.

El riesgo país se convirtió entonces en una de las señales más visibles de la crisis. A medida que aumentaba el rendimiento exigido a los bonos argentinos, el financiamiento del Estado se volvía cada vez más caro y la posibilidad de refinanciar la deuda, más complicada. El proceso desembocó en la crisis de diciembre, la renuncia de De la Rúa y el default.

El siguiente gran salto histórico se produjo casi dos décadas después, pues en marzo de 2020, el riesgo país llegó a 4.519 puntos, en plena crisis provocada por la pandemia de coronavirus y mientras Argentina negociaba una nueva reestructuración de su deuda. Pero el contexto ra completamente diferente al de 2001-2002, ya que no había convertibilidad ni un sistema bancario paralizado por el corralito. Tampoco se trataba de una crisis institucional comparable con aquella, pero el mercado enfrentaba una combinación particularmente negativa: la Argentina había iniciado un proceso de renegociación de la deuda y, al mismo tiempo, el coronavirus provocaba una crisis financiera global y una salida de capitales de los mercados emergentes.

El dato resulta especialmente interesante porque, hasta ese momento, el mercado no había vuelto a acercarse a los niveles de 2001-2005, pero la pandemia produjo un nuevo salto, aunque finalmente quedó por debajo de los máximos de aquellas crisis.

Y después llegó el mínimo de 184 puntos

Pero tratándose de la economía argentina, no puede sorprender que la historia haya tenido un giro extraordinario, pues el 6 de enero de 2007, el riesgo país argentino cayó hasta 184 puntos, el mínimo histórico de la serie. Este contraste con agosto de 2002 es difícil de explicar, pues en menos de cinco años, Argentina había pasado de un indicador de 7.222 puntos a uno de 184. La diferencia es de 7.038 puntos básicos. La fuerte reducción fue consecuencia de la recuperación económica, la reestructuración de la deuda y un contexto internacional favorable para los mercados emergentes.

El país había pasado de estar prácticamente excluido del financiamiento internacional a presentar una prima de riesgo mucho menor, pero la tranquilidad no duró para siempre, ya que en moviembre de 2008, en medio de la crisis financiera internacional, el riesgo país argentino llegó a 1.965 puntos y en 2019 volvió a producirse otro salto importante, ya que después de las PASO, el indicador pasó de unos 860 puntos a alrededor de 2.500 puntos, reflejando el derrumbe de los bonos argentinos y el fuerte cambio en las expectativas financieras y en marzo de 2020 llegó el nuevo máximo de 4.519 puntos.

Posteriormente hubo otros episodios de tensión. En 2022, por ejemplo, el riesgo país volvió a superar los 2.500 puntos y durante el inicio de la gestión de Javier Milei llegó a superar los 2.000 puntos antes de iniciar una prolongada tendencia descendente.

¿Dónde está ahora frente a aquellos récords?

La comparación con el presente también ayuda a dimensionar los números, pues actualmente el riesgo país se ubica por encima de los 600 puntos, de acuerdo con la serie histórica basada en JPMorgan, por lo que este nivel está muy lejos de los 7.222 puntos de 2002 y también por debajo de los cuatro grandes picos posteriores, e incluso está a una distancia considerable del máximo registrado durante la crisis de 2020. Sin embargo, el movimiento reciente merece seguimiento, pues el riesgo había llegado a niveles cercanos a 400 puntos durante 2026 y volvió a subir hasta 655 puntos a comienzos de octubre. El dato central, entonces, no es solamente cuánto marca el indicador en una jornada determinada, sino desde dónde viene y hacia dónde se mueve.

El número que resume la historia

La historia del riesgo país argentino puede resumirse en dos números: 7.222 y 184, ya que el primero representa el momento de mayor desconfianza registrado en la serie, en agosto de 2002, cuando la Argentina acababa de atravesar el default, el final de la convertibilidad y una profunda crisis financiera y el segundo representa el extremo opuesto: enero de 2007, cuando el indicador llegó a su mínimo histórico. Entre ambos puntos se sucedieron casi todas las grandes crisis financieras argentinas de las últimas décadas.

Por eso, cuando el riesgo país vuelve a moverse, la comparación histórica resulta inevitable. Un nivel de 600 o 700 puntos puede ser elevado y encarecer el acceso al crédito, pero está muy lejos de los valores que acompañaron los episodios de default y ruptura del sistema financiero. El récord de 7.222 puntos sigue siendo, hasta hoy, la referencia extrema de lo que puede ocurrir cuando una crisis de deuda se combina con una ruptura del régimen cambiario y una fuerte pérdida de confianza.

Y los 184 puntos de enero de 2007 muestran el otro extremo: hasta dónde puede caer la prima cuando el mercado vuelve a percibir una mejora sustancial en la capacidad de pago y en las condiciones financieras del país.